Se espera un preocupante aumento de ingresos en UCI por coronavirus en días: "La mayoría, no vacunados de 40 y 50"

Las UCI esperan un aumento de ingresos COVID las próximas semanas.
Las UCI esperan un aumento de ingresos COVID las próximas semanas.
Carlos Gámez

Hace tres meses comenzó la sexta ola de la pandemia en España. La incidencia empezó a subir y hasta este martes no registró una bajada. En aquel momento, había 454 personas ingresadas por COVID-19 en UCI, que suponían una tasa de ocupación de camas en estas unidades del 4,98%, por debajo del 5% que marca el umbral de circulación controlada del coronavirus. En este tiempo, ambas cifras se han multiplicado casi por cinco.

"La situación ahora mismo es preocupante", reconoce a 20minutos la vicepresidenta de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), Carola Giménez-Esparza, que prevé un aumento de las hospitalizaciones en UCI en las próximas semanas. "No obstante, afortunadamente no estamos en las cifras de ocupación del año pasado en estas mismas fechas, gracias a los efectos de la vacunación masiva de la población y de la tercera dosis de refuerzo a pacientes más vulnerables y con probabilidad de enfermedad gravedad", añade. El 19 de enero de 2021, la ocupación era del 33,69%, pero subiría hasta el 45,30% dos semanas después.

A pesar de estos avances en la inmunización, el índice de ocupación es "muy alto" en UCI, donde "la mayoría" de los hospitales ya ha tenido que añadir camas al haber superado el 100% de su capacidad. "Se habla de que el porcentaje de pacientes COVID ronda el 25% en las Unidades de Cuidados Intensivos, casi el 50% en algunos centros. Estas tasas se calculan en base a las ampliaciones, no a la cabida básica", recalca.

"La situación ahora mismo es preocupante, aunque afortunadamente no estamos en las cifras de ocupación del año pasado en estas mismas fechas"

Sin embargo, para la intensivista, el mayor problema no es la falta de espacio, sino de personal específicamente formado para trabajar en la UCI. "Esta ampliación se hace con camas bien dotadas, con monitores y respiradores, pero no viene acompañada de una contratación de personal médico especializado en cuidados intensivos, porque no los hay. Tenemos que asumir nosotros ese exceso de pacientes y formar equipos multidisciplinares con expertos en otras disciplinas", lamenta.

El pico de ingresos en UCI está por llegar

Con una incidencia acumulada de 3.306 casos por 100.000 habitantes que no deja de subir y un récord de contagios diarios batido el pasado miércoles con más de 175.000, las UCI esperan un incremento de ingresos en las próximas semanas. La sexta ola todavía no ha alcanzado el pico de infecciones y las hospitalizaciones en Unidades de Cuidados Intensivos tocarán ese tope "aproximadamente 15 días después". Ahora están recibiendo a los infectados en Nochevieja y Año Nuevo y la semana que viene llegarán los de Reyes.

La misma percepción tiene Ricard Ferrer, jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Vall d'Hebron, de Barcelona, donde la situación es "compleja desde hace varias semanas" y las UCI están "muy tensionadas", a pesar de haber ampliado la cantidad de camas un 50%. "Seguimos esperando un goteo de ingresos los próximos días hasta alcanzar el pico a finales de enero o principios de febrero", agrega.

La coyuntura es especialmente grave en las UCI catalanas, donde el porcentaje de ocupación de camas es del 42,82%, el más alto de España. Ya a principios de noviembre, la comunidad fue "probablemente la primera del país" en detectar un cambio de tendencia en las hospitalizaciones en cuidados intensivos y, desde entonces, las cifras no han hecho más que aumentar. "Son muchas semanas en ascenso. En Cataluña, llevamos muchos días ingresando entre 40 y 50 pacientes. A diferencia del año pasado, llegamos a Navidad subiendo y las fiestas han incrementado las interacciones y los pacientes críticos", resalta.

"El número de contagios sigue en ascenso y no se ve, de momento, que baje. Esperamos alcanzar el pico de ingresos a finales de enero o principios de febrero"

También ha detectado un incremento de la presión por los casos de COVID el jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, José Eugenio Guerrero Sanz. En su centro, han tenido que aumentar el número de camas UCI de las 42 estructurales a 50, donde 28 de los pacientes están ingresados con una infección por coronavirus. Para los próximos días, confía en seguir "más o menos igual, sin subir mucho ni con una caída espectacular".

¿Cuál es el perfil de los ingresados en la UCI?

A lo largo de la pandemia, el perfil de los ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos ha cambiado considerablemente, en especial con la llegada de las vacunas. No haber recibido la pauta completa de inmunización se ha convertido en uno de los factores de riesgo clave para terminar en las UCI, tras desarrollar una neumonía a causa de la COVID.

En la actualidad, existen tres perfiles de pacientes ingresados en las UCI. El más numeroso, entre un 60% y un 80%, está compuesto por personas no vacunadas por debajo de 60 años, en la cuarentena y la cincuentena, detalla Giménez-Esparza. Por encima de esa edad, al grueso de la ciudadanía se le han inoculado al menos dos dosis. En estos casos, ni siquiera concurren factores de riesgo, el hecho de no haber recibido las inyecciones contra la COVID es "suficiente para que puedan desarrollar una forma grave de la enfermedad".

"El grupo más numeroso de ingresados, entre un 60% y un 80%, está compuesto por no vacunados por debajo de 60 años, entre 40 y 50"

"Otro grupo de pacientes en nuestras unidades lo componen quienes han recibido la pauta completa, pero no la tercera dosis, y presentan algún factor de riesgo, como obesidad o hipertensión", agrega la vicepresidenta de la SEMICYUC. Son enfermos por debajo de 60 años, pero la edad exacta varía en cada comunidad, en función del ritmo de inoculación de los pinchazos de refuerzo.

El último colectivo, "una cantidad mínima", lo forman individuos con las tres dosis, pero con alguna patología asociada que provoca que el sistema inmunitario "responda menos". "Es el caso de los inmunodeprimidos, que a veces pueden presentar una infección grave. Sin embargo, estos son muy muy pocos", remarca.

Precisamente en relación con las vacunas, algunos hospitales se han enfrentado a una desconcertante situación: ciertos pacientes aseguran haber recibido sus dosis contra la COVID y, después, la serología descubre que no es verdad. "Hay personas que, al ver que las cosas han ido mal, se arrepienten de su decisión y quieren ocultarla. El tratamiento que se les aplica es el mismo, pero necesitamos conocer esta información porque la evolución de estos sujetos es peor, con cuadros más graves", relata la intensivista.

Llegada de la variante ómicron a las UCI

En cuanto a la variante con la que se contagiaron los pacientes hospitalizados actualmente en las UCI, la mayoría lo hicieron con delta, pero los afectados con ómicron empiezan a llegar a estas unidades. Esta última versión del coronavirus ha provocado que los intensivistas estén alerta, al no tener claro cómo se comportará. "Es más transmisible, pero parece menos virulenta y busca propagarse en una población vacunada, algunos con dosis de refuerzo. Ahora bien, si hay muchos contagios, aunque el porcentaje de pacientes con infección grave sea menor, el número de ingresos será alto", señala Giménez-Esparza.

"Con ómicron, si hay muchos contagios, aunque el porcentaje de pacientes con infección grave sea menor, el número de ingresos en UCI será alto"

No obstante, el porcentaje de enfermos infectados con ómicron ingresados en las UCI es diferente según el centro. Así, en el Gregorio Marañón suponen más del 60%, mientras que en el Vall d'Hebron van detectando cada vez más casos. "Ya no es una anécdota, ya empieza a ser significativo", dice Ferrer.

Más previsible y menos explosiva que otras olas

En comparación con otras olas, la actual está siendo "más previsible" que las anteriores, al estar "más preparados y saber lo que va a ocurrir", considera la vicepresidenta de la Semicyuc. Al confrontarla con la de marzo y abril de 2020, esta es "evidentemente menos agresiva" y, respecto a la tercera, también "está siendo más leve". Con ella concuerda en parte Guerrero Sanz, jefe también de la Unidad de Vigilancia Intensiva de HM Hospitales: "La primera ola fue la guerra, eso no es comparable. En relación con el resto, el comportamiento es similar".

En términos semejantes se expresa el jefe de Medicina Intensiva del Vall d'Hebron, que destaca que esta ola es "menos explosiva, aunque mucho más larga". "En la primera llegué a tener 20 ingresos por COVID al día en el hospital. En otras han sido 10 o 15. Esto no ha pasado en la sexta, donde habrán sido cinco o seis como máximo". Ahora bien, alerta de que, por su gran duración, sí pueden alcanzarse los 700 hospitalizados en UCI simultáneos en Cataluña, que dejó como tope febrero de 2021.

Además, incide en que esta ola ha vuelto a caracterizarse por el elevado número de contagios entre los sanitarios, la mayoría inmunizados con tres dosis; algo habitual en 2020, pero infrecuente en 2021. La explicación la encuentra en la variante, pues ómicron es mucho más transmisible y "la vacuna no protege de la infección, pero sí de la enfermedad". 

En este escenario, Giménez-Esparza es clara: "Estamos preparados, porque ya hemos sufrido muchas olas. Hemos ampliado camas de intensivos, hemos hecho reformas para adecuarnos a las necesidades, disponemos de muchísimo material, tenemos planes de contingencia...". Pero Ferrer hace una reflexión: "Si se va a gripalizar la COVID, hay que dotar de más músculo al sistema sanitario y a las UCI para poder hacer frente al aumento de ingresos que se producirá. Lo que no puede ser es no restringir y confiarlo todo a que los hospitales sean como un chicle que se estira, se estira y se estira infinitamente, porque no lo son".

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