El anestesista de Sara, la joven que murió tras una lipoescultura, asegura que avisó al cirujano del riesgo

La familia de Sara Gómez ha denunciado al cirujano por homicidio. Aguardan en el juzgado a que este aparezca y les aclare como pudo morir por una liposucción.
La familia de Sara Gómez ha denunciado al cirujano por homicidio. Aguardan en el juzgado a que este aparezca y les aclare como pudo morir por una liposucción.
El médico investigado por la muerte de una paciente en Cartagena.
Atlas

El anestesista que intervino en la lipoescultura a la que se sometió Sara Gómez, la mujer de 39 años que murió por las lesiones sufridas durante la operación que se realizó en una clínica privada de Cartagena, advirtió al cirujano -investigado como presunto autor de un delito de homicidio imprudente- de que la paciente sufría episodios de hipotensión y de que el líquido que se extraía tenía un color hemático.

Así se recoge en la comparecencia que hizo ante la Consejería de Salud de Murcia 12 días después de la intervención, cuando la paciente, natural de Alcantarilla, permanecía ingresada en la unidad de cuidados intensivos del hospital público al que fue trasladada. La joven falleció el pasado 1 de enero.

Sus manifestaciones se recogen en la ampliación de la denuncia que acaba de presentar el letrado de la acusación particular en nombre del padre de la fallecida, en la que se pide que este anestesista sea llamado a declarar como investigado.

En el escrito se pone de relieve que esas afirmaciones entran en contradicción con lo que había declarado antes, cuando dijo que la operación, que se prolongó por espacio de cinco horas y media, había transcurrido "con ausencia de complicaciones".

La ampliación de la denuncia señala a sí mismo que ante la consejería manifestó que cuando habían transcurrido cuatro horas y media de la operación, la paciente sufrió episodios de hipotensión, que se controlaron con fármacos, y añadió que avisó de ello al facultativo, al que comentó también, siempre según sus manifestaciones, que el tejido graso que se extraía tenía un color hemático y le instó a que acabara la intervención "por las cifras tensionales".

La acusación particular comenta en base a estas palabras que el anestesista era consciente del riesgo que corría la vida de la mujer, sin que pese a ello impidiera que continuara la operación durante una hora más.

La acusación lamenta igualmente que no se avisara a las urgencias del 061 hasta poco antes de las 18 horas del día de la operación, el 2 de diciembre, cuando los médicos de este servicio público recogieron en su parte que la afectada presentaba palidez y sangrado continuo y estaba en estado de choque.

La mujer falleció el pasado 1 de enero, y el cirujano compareció este miércoles en el juzgado de instrucción de Cartagena que dirigía las investigaciones, que decretó que quedara libre con las cautelares de retirada del pasaporte y prohibición de salir de España.

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