España llega a la Navidad con récord de contagios, pero con los hospitales mejor que hace un año

Madrid en Navidad en pandemia
Madrid en Navidad en pandemia.
Jorge París
Madrid en Navidad en pandemia..
JORGE PARÍS / ATLAS

Cuando el doctor Theodor Seuss publicó en 1957 su libro 'Cómo el Grinch robó la Navidad', encarnó en su resentido protagonista la antítesis de los valores que, por excelencia, acompañan estas festividades. Por desgracia, en el mundo real, la amenaza que se cierne sobre estas celebraciones por segundo año consecutivo es mucho más preocupante que el amargado personaje verde: la COVID. En una coyuntura muy diferente a la de 2020, España afronta estas fechas contando los días por máximos de contagios en mitad de la sexta ola, pero con menos hospitalizaciones y muertes gracias a la vacuna.

También las restricciones vigentes actualmente son muy distintas a las de hace un año, cuando las comunidades aplicaban férreas limitaciones a la movilidad entre autonomías y toques de queda, a pesar de que ninguna ola castigaba al país en aquel momento. El objetivo era evitar que se disparasen los casos tras las fiestas, algo que todas estas medidas no consiguieron evitar. Ahora, la coyuntura está marcada por la aparición de la variante ómicron, mucho más transmisible que la delta, y la escasez de test de antígenos de autodiagnóstico en las farmacias.

En este escenario de más contagios, pero menor presión hospitalaria, el país sumó este jueves casi 130 puntos de incidencia acumulada, después de dos jornadas rondando los cien. Con este incremento, el indicador ascendió a los 911 casos por 100.000 habitantes y superó el máximo de toda la pandemia (889,93), registrado el pasado 27 de enero durante la tercera ola. Esta cifra cuadruplica la del año pasado en la misma fecha, cuando este marcador se encontraba en 253,74.

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La incidencia ha alcanzado este valor después de haber incorporado 72.912 nuevos contagios en las últimas 24 horas, el tercer máximo consecutivo, seis veces más que los 12.386 del 23 de diciembre de 2020. Esta tendencia al alza se mantiene desde hace más de dos meses, sin haber alcanzado todavía el pico de esta sexta ola, y en las últimas dos semanas España ha añadido casi 450.000 positivos, frente a los 130.000 notificados en el mismo periodo del año precedente.

Sin embargo, este desbocado incremento de las infecciones no ha ido acompañado de una subida tan pronunciada de la presión hospitalaria y las muertes como en olas anteriores. Este jueves el Ministerio comunicó 82 fallecidos, ante los 178 de hace un año. Además, los pacientes ingresados actualmente son 7.924, frente a los 11.328 del 23 de diciembre de 2020, y en las Unidades de Cuidados Intensivos hay ahora 1.515 enfermos, respecto a los 1.932 de entonces. 

Papel fundamental de la vacuna

A esta disminución proporcional de los ingresos respecto a los contagios ha contribuido enormemente la vacuna contra la COVID-19, cuyas primeras dosis se inocularon el 27 de diciembre de 2020. El suero ha reducido casi al 100% la probabilidad de padecer una forma grave de la enfermedad y de fallecer y ha limitado también las infecciones y los síntomas leves en quienes han recibido la pauta completa. 

"La gran diferencia entre este año y el pasado son las vacunas. Con ellas estamos protegidos, dan garantías. En diciembre de 2020 pasado teníamos menos incidencia, mucha más gente hospitalizada y más fallecimientos. Ahora hay más incidencia, pero menos ingresos y muertes. Las vacunas están haciendo su efecto, incluso cuando pasan los meses", dice Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología.

A pesar de esta bajada de los ingresos respecto a la Navidad de 2020 y de la amplia cobertura vacunal en España, las celebraciones no han hecho más que comenzar y los centros de Atención Primaria ya están saturados, por lo que los médicos temen el colapso tras las fiestas. "No estamos en el pico pandémico porque aún nos queda mucho que subir, pero en unas semanas dos tercios de nuestra actividad será COVID", explica José María Molero, portavoz de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC).

"No estamos en el pico pandémico porque aún nos queda mucho que subir, pero en unas semanas dos tercios de nuestra actividad será COVID"

No es mucho más halagüeña la situación en los hospitales, que han registrado en las últimas semanas un aumento constante y continuo de las asistencias en Urgencias a causa de la sexta ola. La recuperación de la actividad no COVID de estos servicios a niveles previos a la pandemia -que se habían reducido con la llegada del coronavirus-, el incremento de los contagios y la saturación de los centros de Primaria han disparado su presión en todo el territorio nacional de un tiempo a esta parte.

Ómicron, clave en la propagación

Otra de las grandes diferencias entre las Navidades presentes y las pasadas es la aparición de la variante ómicron, que se expande imparable por todo el territorio nacional y ya es mayoritaria en la Comunidad de Madrid. Aunque los estudios son todavía preliminares, arrojan que esta nueva versión del SARS-CoV-2 es mucho más transmisible que la delta, dominante ahora. Algunos análisis también apuntan que produce una enfermedad más leve, si bien los expertos alertan de que son necesarios más datos.

A este respecto, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) advirtió de que, incluso si la enfermedad causada por ómicron es igual o más leve que la provocada por delta, el incremento de la transmisibilidad y el crecimiento exponencial de casos compensarán una potencial disminución de la gravedad. "Esto redundará en hospitalizaciones y muertes adicionales a las previstas hasta ahora", consideran.

"Es un problema proporcional. Aunque dé formas mas leves, al afectar a mucha más población, el número absoluto puede hacer aumentar la cifra de ingresados", señala Juan González Armengol, jefe de Urgencias en el Hospital Clínico San Carlos, en Madrid.

Diferencia en las medidas

Cuando el 14 de marzo de 2020 el Gobierno decretó el estado de alarma a causa de la COVID-19 y obligó a la población a confinarse en sus domicilios, los ciudadanos no sospecharon que el coronavirus continuaría condicionando sus vidas casi un años después. Durante las Navidades, las comunidades aplicaron férreas restricciones de movilidad entre provincias y municipios con los cierres perimetrales, toques de queda nocturnos y limitaciones en el número de comensales. Estas medidas, con la llegada de la tercera ola, acabaron prorrogándose durante meses.

Menos podían imaginar los españoles que, casi dos años después del 14 de marzo, las fiestas volverían a celebrarse entre restricciones. Si bien es verdad que son mucho más laxas que en 2020, las comunidades no han dudado en implantar de nuevo ciertas medidas para frenar el avance de la pandemia. Algunas han vuelto a imponer limitaciones de aforo en bares y restaurantes, otras piden el certificado COVID para acceder al interior de determinados establecimientos y tan solo Cataluña ha vuelto a instaurar el toque de queda por la noche.

Las autonomías también han apostado por reforzar la detección de infecciones y reducir la carga asistencial en hospitales y centros de salud. En esta línea, Madrid ha habilitado puntos en 13 hospitales públicos para hacer test de antígenos gratuitos de COVID-19 a personas sintomáticas. Además, Galicia ha incorporado ocho nuevos puntos de cribado para que los ciudadanos puedan realizarse este tipo de prueba sin cita previa; entre ellos, los tres aeropuertos de la comunidad y las estaciones de ferrocarril con conexiones nacionales.

Por su parte, el Gobierno central reintrodujo este miércoles la obligatoriedad de utilizar la mascarilla en exteriores y anunció el refuerzo de la campaña de vacunación con personal de las Fuerzas Armadas, la contratación de sanitarios jubilados y la inoculación de la tercera dosis de la vacuna a todos los inmunizados con Pfizer y Moderna. 

Estas medidas se aplican en un momento en que la responsabilidad individual de los ciudadanos juega un papel crucial para impedir la propagación del coronavirus. En este escenario, muchos españoles han optado por realizarse test de antígenos de autodiagnóstico antes de acudir a las celebraciones, pero se encuentran con un problema: la escasez de estas pruebas en las farmacias. Esta falta de suministro va a hacer que la Agencia Española del Medicamento permita la venta de estos test, pero de uso profesional, para la población.

¿Qué llegará tras las Navidades?

Tras las Navidades de 2020, que comenzaron con una incidencia cuatro veces inferior a la actual, llegó la tercera ola de la pandemia. Las estrictas medidas aplicadas por las comunidades no sirvieron para evitar que, todavía con una cobertura vacunal muy escasa, la incidencia acumulada se disparase hasta la cifra más alta registrada hasta este jueves. 

Los expertos tienen miedo de que, como el año pasado, los contagios vuelvan a dispararse tras las Navidades y la situación en los centros de Atención Primaria y los hospitales empeore más. "Los epidemiólogos son los que tienen la palabra y los que hacen las predicciones. Si nos los tenemos que creer, parece que lo peor, el pico de la ola, está por llegar. Si las fiestas transcurren en el estándar de lo que son las celebraciones, el impacto puede ser brutal", opina Òscar Miró, coordinador de investigación del servicio de Urgencias del Clínic de Barcelona.

"Si las fiestas transcurren en el estándar de lo que son las celebraciones, el impacto puede ser brutal"

No obstante, López Hoyos aporta un dato para la esperanza: "Tras la Navidad, seguiremos con mucha incidencia en Atención Primaria y los hospitales. Sin embargo, según los datos que tenemos de Sudáfrica y de Dinamarca, los contagios van reduciéndose algo y, en Reino Unido, la velocidad de transmisión parece haberse reducido".

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