El Toro, un siglo del polvorón más tradicional que llega a medio mundo

Más de un siglo desde que la familia Galicia comenzara a transmitir de padres a hijos su receta a base de harina de trigo, azúcar, manteca de cerdo y canela, el polvorón de Dulces El Toro continúa como símbolo de tradición navideña fiel a sus orígenes, pero adaptado a los nuevos tiempos para llegar a medio mundo.
El Toro, un siglo del polvorón más tradicional que llega a medio mundo
El Toro, un siglo del polvorón más tradicional que llega a medio mundo
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En su fábrica de Tordesillas (Valladolid), Dulces El Toro elabora cada día cerca de 100.000 polvorones, alrededor de 4.500 kilos de producto, una producción que se concentra fundamentalmente -en torno al 80 por ciento- entre mediados de septiembre y Navidad, el periodo de más actividad de una planta que el resto del año limita su producción a pedidos concretos.

Como explica el responsable de la firma, Álvaro Galicia, esta producción se distribuye por toda la geografía española -especialmente en Castilla y León y comunidades próximas como Galicia, Madrid, Navarra, País Vasco o La Rioja-, así como distintos países europeos tales como Polonia, Suiza, Suecia, Francia, Reino Unido o Italia.

Asimismo, Dulces El Toro -la célebre marca de Dulces Galicia SL- se encuentra inmerso en "saltar el charco" y hacerse un hueco como producto gourmet en Estados Unidos, tal como ha indicado Álvaro Galicia, sexta generación de una tradición repostera que inició su andadura en 1850.

No obstante, la empresa se mantiene abierta a adaptarse a los nuevos tiempos, como su plan de expansión a Oriente Medio, que obligaría a modificar la receta del producto para aquellos países, sin manteca de cerdo.

PROCESO DE ELABORACIÓN

En declaraciones a Europa Press, el responsable de Dulces El Toro explica que el secreto de su producto "comienza en el tratamiento de las harinas y el azúcar", antes de ser amasadas y mezclarse con la manteca y la canela.

La masa pasa después por una máquina porcionadora que da forma a los polvorones y garantiza que tengan el peso adecuado antes de ser horneados, envasados y empaquetados para su distribución o su venta en la pastelería original de Dulces Galicia, situada en pleno centro de Tordesillas donde comparten mostrador con toda la gama de productos que se elaboran en el obrador tradicional.

Pese a lo "artesanal" de la receta -que se remonta a la segunda generación de la familia, allá por inicios del siglo XX y patentada en 1954 por el maestro repostero Amador Galicia-, los procesos a lo largo de las décadas se han ido adaptando a las nuevas tecnologías, con nuevas máquinas que han permitido "mejorar los tiempos de producción y la propia receta".

Sin embargo, muchos de los proveedores "siguen siendo los mismos de entonces", con una filosofía empresarial que busca "mantener materias primas de la tierra" y apostar por productos de Castilla y León, que permite "ayudar a que siga prosperando" la Comunidad y cuya calidad "lo justifica".

Durante la campaña navideña, con la fábrica a pleno rendimiento, el equipo de Dulces Galicia SL ronda la treintena de personas, tanto en la pastelería del municipio como en la moderna planta en la que se elaboran el polvorón tradicional y las nueva variedades, con almendra -que el polvorón de El Toro original no llevaba- y con baño de chocolate -los conocidos como 'Toritos'-.

Aunque en España se trata de un dulce "estacional" muy ligado a la Navidad, fuera del país su consumo es más atemporal, considerado como "un producto más de pastelería" que puede consumirse en cualquier momento.

"MANTENER LA ESENCIA"

La dedicación de la familia Galicia generación tras generación para "mantener la esencia" y los "valores" que quieren transmitir es lo que permite, a juicio de su representante, que sus artículos se mantengan en el mercado, con una tendencia "creciente" en las ventas año tras año, a pesar incluso de la pandemia.

Si la COVID-19 provocó un repunte de la compra online, el consumo se ha mantenido en esta campaña, que apunta a ser "mejor" que la anterior, que a su vez superó a la precedente, como reconoce Álvaro Galicia.

En cuanto a la crisis logística que sufre actualmente la economía mundial, Dulces El Toro reconoce el retraso con algunos pedidos para su actividad, si bien la premura con que se abastecen para la campaña hace que actualmente estén "trabajando con normalidad" y que el cliente pueda "estar tranquilo". "Va a seguir teniendo el polvorón en la mesa esta Navidad", ha subrayado Galicia.

Tantos años rodeado de polvorones hacen que el responsable de la firma vea "todo el trabajo que hay detrás" cuando se encuentra con un polvorón en la mesa. "Es otro tipo de percepción", reconoce, si bien defiende que a pesar de ello, el olor a polvorón que impregna la fábrica al inicio de la campaña "indica ya" la proximidad de la Navidad y resulta "especial".

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