Blanca Li: "En 'Le Bal de Paris' quería que bailarines y público se pudieran tocar"

La bailarina y coreógrafa Blanca Li.
La bailarina y coreógrafa Blanca Li.
© ALI MAHDAVI

La coreógrafa Blanca Li ha llevado a escena el primer espectáculo del mundo de realidad virtual en el que bailarines y espectadores comparten espacio, Le Bal de Paris. Durante una hora y media, lo real y lo fantástico se mezclan en un universo donde la danza y la tecnología se funden para ofrecer un musical estructurado en torno a una historia de amor en tres actos. 

El desarrollo tecnológico, a cargo de BackLight Studio, ha sido todo un reto, pues para ello han tenido que crear un programa especial cuyo resultado, a priori, era incierto. Un experimento que ha dado sus frutos y les ha valido el premio a la Mejor Experiencia de Realidad Virtual en la 78ª edición del Festival de Venecia.

El galardón es un reconocimiento más a la sólida la trayectoria de esta artista granadina, directora artística de los Teatros del Canal y distinguida en España con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y en Francia con la Legión de Honor. Encargada, además, de coreografías para Coldplay, Beyoncé, Goldfrapp o Daft Punk. Hablamos con ella.

El vínculo entre las tablas y las máquinas le viene de lejos. Su primer experimento fue con 'Robots', en 2013. ¿Cómo recuerda aquel primer acercamiento? En aquel momento, tenía la necesidad de hablar de las relaciones humanas con las máquinas, un mundo en el que cada vez tenemos que interactuar más con la inteligencia artificial, y aprender a vivir y a convivir con ella, lo que hace que nuestra forma de vida también cambie y evolucione. Para materializar la idea busqué empresas que estuvieran trabajando sobre robótica. Compré entonces unos robots llamados Nao, pequeños humanoides inteligentes que se aprendían las coreografías y bailaban con los bailarines en el escenario.

blanca li

  • Granada, 1964. Coreógrafa, bailarina, realizadora. Es hermana de la cineasta Chus Gutiérrez. Fue del equipo nacional de gimnasia rítmica. Tiene su propia compañía y ha actuado en todo el mundo. Dirige los Teatros del Canal (Madrid). Tiene la Medalla de Oro de las Bellas Artes y la Legión de Honor francesa.

Después vino 'Blanca Li 360'. Fue en 2014 cuando me puse un casco de realidad virtual y me vi cayendo por una montaña rusa. En ese momento quise hacer una película con realidad virtual y veinte bailarines. Entonces no existían las cámaras pequeñitas en 360º y tuvimos que inventar un sistema para grabarlo con dos cámaras con ojo de pez. La coreografía era circular, en torno al punto en el que luego se situaba el espectador, en el centro. Tuvimos que meterle mucha postproducción, pero funcionó muy bien.

¿Y cómo llegó a 'Le Bal de Paris'? Tras Blanca Li 360 me quedé con las ganas de que los bailarines y el público coincidieran en el mismo espacio y se pudieran tocar. Durante varios años estuve pensando cómo se podría hacer, pero no existía realmente la tecnología para hacerlo. Finalmente encontré una empresa francesa que se dedica a la realidad virtual y videojuegos. Les presenté mi idea y a partir de ahí empezamos a hacer un trabajo de investigación tecnológica. Hemos tardado tres años en acabarlo y hoy es uno de los primeros espectáculos inmersivos en el mundo donde se comparte un espacio virtual con verdaderos personajes.

¿Cómo explicar 'Le Bal de Paris' a quien no haya podido disfrutarlo todavía? Es un espectáculo narrativo con música y danza en el que participan diez espectadores y dos bailarines profesionales. La gran diferencia con uno tradicional es que, en vez de sentarte en una butaca y mirarlo desde fuera, cuando te pones las gafas estás en el escenario, como un intérprete más. Compartes patio con los bailarines por lo que, como espectador, sigues la narración desde dentro.

¿De qué manera se perciben los espectadores en esa dimensión virtual? En Le Bal de Paris eliges tu propio avatar. Es decir, en vez de verte en tu forma real, tienes otro cuerpo y otra cabeza. En este caso son cabezas de animales que tú seleccionas al principio de la experiencia porque decides cómo quieres ir vestido. Te ves a ti mismo con la forma de un avatar y tus, amigos también. Los reconoces porque sabes quiénes son, pues has entrado con ellos y se han vestido contigo.

avatares, rv y danza

  • La experiencia dura hora y cuarto; de ese tiempo, 35 minutos son de realidad virtual. Los personajes principales son dos bailarines profesionales, que interactúan con diez espectadores. La historia se divide en tres actos y tiene trama: Adèle celebra su regreso a París durante un baile organizado por su padre en su honor y un invitado, Pedro, altera la fiesta. Cada espectador, ataviado con unas gafas y un ordenador a la espalda, elige su avatar. Actualmente, el espectáculo está de gira en Francia y Bélgica.

El trabajo de los bailarines también se ha visto afectado. ¿Cómo es romper la cuarta pared y tener que asistir al público para ellos? Claro, ellos interactúan con el público porque el público se convierte de alguna manera en bailarín. Además, todo el mundo lleva un ordenador en la espalda y gafas, lo que hace que incluso la coreografía sea diferente, porque no es como cuando estás en un escenario solo con tu cuerpo, sin tener que bailar con los espectadores y cargar, además, con un equipo.

¿Qué tipo de París se encuentra el público? ¿Cómo ha sido diseñar los escenarios de ese baile monumental? Hay tres actos. El primero tiene lugar en un salón precioso, muy parisino, con un montón de gente, con una gran fiesta muy chic. En el segundo, el personaje principal invita a todo mundo a una casa de campo y entonces seguimos con una fiesta un poco más garden party en la que, de repente, todo el mundo se encuentra. En el tercero vuelven a París, a una especie de cabaret parisino. En cada acto hay música y bailes diferentes.

¿De qué manera dialogan las piezas musicales con la narrativa de cada acto? En la primera parte es como si hubiera una gran orquesta que toca un vals y todo el mundo va muy bien vestido a bailar. La segunda es tipo zíngara, más popular, con una pequeña orquestita. Y la tercera parte es como si fuera un club donde hay jazz, pero en vez de jazz tocan un can-can.

El vestuario virtual lo firma Chanel. Así es, no existe en la realidad, pero tú te ves dentro de la experiencia con los trajes que eliges entre varios modelos para tu avatar. Se trata de una colección virtual de alta costura muy bella, compuesta por esmoquins, trajes y vestidazos. Está pensada para que todo el mundo se vista como para ir a una superfiesta y que se sientan muy guapos.

¿Ya trabaja en nuevos proyectos? Ahora estoy montando un nuevo espectáculo con bailarines españoles de hiphop que vamos a dar en febrero. Ese mismo mes estrenaremos un festival en Francia de danzas urbanas. También estoy trabajando para 2023 con William Christie, director Les Arts Florissants, una orquesta barroca maravillosa, sobre la ópera Guido y Enea.

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