El intercambiador de Conde de Casal tendrá cubierta vegetal y obligará a ampliar el paso subterráneo a la M-30

  • El nodo de transportes se construirá en superficie y aunará metro (la L6 y la futura L11) y buses urbanos e interurbanos.
Recreación de cómo quedará el intercambiador de Conde de Casal que se levantará junto a la plaza del mismo nombre.
Recreación de cómo quedará el intercambiador de Conde de Casal que se levantará junto a la plaza del mismo nombre.
Comunidad de Madrid

El futuro intercambiador de Conde de Casal empezará a construirse a finales de 2022 en el centro de la avenida del Mediterráneo, junto a la plaza del mismo nombre, y será un edificio integrado en el entorno con una cubierta vegetal. Su localización en superficie, y no bajo rasante, obligará a prolongar el actual paso subterráneo de la citada avenida -que perderá cuatro carriles-  y a reconfigurar las aceras y los cruces de la zona.

Todas estas apreciaciones y datos, y mucha más información, consta en los documentos del proyecto del futuro intercambiador. La Comunidad de Madrid los ha hecho públicos para cumplir con la fase de consulta dentro de la fase de evaluación ambiental que afronta el que será uno de los nodos de transporte principales de la ciudad. 

El edificio "verde", la reducción de carriles de circulación y la supresión de las paradas en el entorno de esta plaza del distrito de Retiro ayudarán a convertir lo que hoy es una calle "inhóspita" en una zona más amigable para los peatones e, incluso, para los coches, pues se prevé que se reduzcan los tiempos de trayecto con la nueva configuración, según los informes elaborados por el Consorcio Regional de Transportes.

Este intercambiador lleva pergeñándose alrededor de tres décadas. Así lo afirman la documentación publicada por el Ejecutivo regional, que recuerdan que el primero de los proyectos de construcción data de 1991. Otras intentonas se hicieron ya a principios del siglo XXI. Algunos aspectos de esos proyectos se han recuperado y otros se han tenido que desechar.

Es el caso del apartado que establecía que la instalación se situaría bajo tierraLa ampliación de la línea 11 de metro, que cruzará Madrid desde Cuatro Vientos a Valdebebas, ha obligado a cambiar estos planes porque situaban al intercambiador en el punto en el que hoy se coloca a la futura estación de la L11 en Conde de Casal. 

La decisión de levantar un edificio obliga a reordenar urbanísticamente todo el entorno de esta zona de Retiro. En este sentido, el punto más importante que se contempla es la ampliación, casi hasta la M-30, del paso subterráneo de vehículos de la avenida del Mediterráneo. Se cubrirá con una losa sobre la que a su vez se colocará el intercambiador. La obra comenzará a ejecutarse a finales de 2022 y se acometerá pensando en facilitar la entrada y salida de autobuses a las dársenas del edificio y también dotando de la máxima continuidad posible a los cruces peatonales de la superficie.

La prolongación del subterráneo, así como la futura nueva parada de metro, se tienen que acometer con anterioridad al intercambiador, tal y como consta en la documentación. Una vez acometidas estas intervenciones, se espera levantar el nuevo edificio en una única fase y se estima un coste de licitación de unos 36 millones de euros.

Así será la entrada al futuro intercambiador de Conde de Casal.
Así será la entrada al futuro intercambiador de Conde de Casal.
Comunidad de Madrid

Menos ruido y trayectos más cortos y rápidos

La construcción en superficie, según el Consorcio, supondrá una serie de ventajas fácilmente perceptibles para los usuarios de la red pública. La incorporación de paradas de las líneas de la interurbanas y de la EMT que tienen una cabecera en Conde de Casal, o las que pasan por la plaza, permitirá "mejorar" el transbordo con otros medios de transporte, con la reducción de tiempos y distancias en los cambios. 

Con el soterramiento de gran parte del tramo de la avenida del Mediterráneo entre la plaza de Conde de Casal y la M-30, los carriles de circulación pasarán de diez a seis. Los vecinos del entorno, asegura el organismo dependiente de la Consejería de Transportes e Infraestructuras, notarán "una reducción importante de ruidos y de emisiones directas". "La visión actual de una gran avenida de 10 carriles de circulación se sustituye por la de un edificio ajardinado y construido con materiales medioambientalmente sostenibles", se cita como ventaja adicional. 

La planta elevada del intercambiador podrá albergar desde oficinas de atención ciudadana hasta salas de reunión y exposición, pasando por espacios para asociaciones ciudadanas, agregan los informes. Además, se prevé habilitar una zona comercial y también consignas automáticas para entrega de paquetes con productos adquiridos por internet. De ellos podrán hacer uso tanto los viajeros como los vecinos. También tendrá servicio de taxi, bicicletas y patinetes eléctricos.

"Humanizar" el barrio

La memoria elaborada por el Consorcio también destaca el cambio que imprimirán al barrio sus planes. "Se pretende humanizar y poner en escala dicho entorno (...) sustituir la imagen de asfalto y coches por una plaza con vida", consta en los documentos. El intercambiador, se agrega, "permitirá reducir los tiempos de viaje, incrementar la calidad de la espera, mejorar notablemente la seguridad del ciudadano, cumplir con la accesibilidad universal y recuperar el espacio ocupado por los coches para las personas".

El proyecto contempla intervenir sobre los terraplenes ajardinados que hoy están situados junto a la M-30 para resolver "los problemas de circulación transversal entre ambas márgenes de la avenida", así como habilitar rampas de conexión peatonal entre el nivel de las vías laterales y la avenida del Mediterráneo.

El futuro intercambiador de Conde de Casal no es el único proyecto de este tipo en el que se está trabajando en el área regional de Transportes. Se ultima todo lo relativo a otra instalación que se habilitará en Legazpi, que en 2022 también tendrá un impulso decisivo, y a la que se levantará en Chamartín. Más cerca de hacerse realidad está el nodo de Valdebebas, que se presentó en sociedad hace unas semanas. La Comunidad de Madrid ha hecho en los últimos años una apuesta decidida por los intermovilidad: ya funcionan cinco en puntos estratégicos de salida y entrada a la capital, que es la zona de la región que concentra el mayor número de viajes diarios. 

"Con esta intermodalidad apostamos porque el ciudadano sea quien elija dónde, cómo y cuándo trasladarse, con la responsabilidad de la Autonomía de ofrecer alternativas e información en tiempo real", señala David Pérez, consejero de Transportes e Infraestructuras.

Más de una veintena de municipios del corredor del sureste de la región se verán directamente beneficiados por esta obra, según subrayan desde la Consejería de Transportes. Son los municipios de Arganda del Rey, Rivas-Vaciamadrid, Campo Real, Valdilecha, Perales de Tajuña, Tielmes, Carabaña, Orusco, Ambite, Morata, Chinchón, Colmenar de Oreja, Belmonte del Tajo, Valdelaguana, Mejorada del Campo, Velilla de San Antonio, Villarejo de Salvanés, Valdaracete, Extremera del Tajo, Fuentidueña de Tajo y Villamanrique de Tajo. También se beneficiará, por supuesto, la capital. 

Cuando se hayan concluido las obras del intercambiador de Conde de Casal, los madrileños podrán tomar en este punto las líneas 6 y 11 de metro; los autobuses de la EMT números 14, 32, 56, 63, 143, 145, 156, E y N9; y los interurbanos 312, 312A, 313, 326, 331, 332, 333, 334, 336, 337, 339, 341, 351, 352, 353, N301, N302 y N303. 

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