Díaz se centra en acotar las causas que permitirán hacer contratos temporales tras aceptar no limitarlos a un porcentaje

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz.
La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz.
EFE

Gobierno, patronal y sindicatos intentan acercar posturas para zanjar el asunto que más está complicando la recta final de las negociaciones de la reforma laboral: las medidas para reducir la alta tasa de temporalidad del mercado de trabajo. El Ejecutivo presentó este martes una nueva propuesta centrada establecer límites estrictos a las causas por las cuales a las empresas se les permitirá realizar contratos temporales, una medida que busca atraer a la patronal y que sustituye a otra propuesta que había recibido la oposición frontal de los empresarios: limitar a un porcentaje de la plantilla el número de trabajadores que pueden tener un contrato temporal.

Tal y como publicó 20minutos la semana pasada, el Ministerio de Trabajo aceptó retirar su propuesta de porcentajes para buscar un punto de encuentro, habida cuenta de que la reforma laboral debe estar en marcha en 2022 y de que tan solo quedan tres semanas para que termine el año. El ministerio que lidera Yolanda Díaz pretendía que las compañías de uno a cinco trabajadores solo pudieran hacer un contrato temporal al año, y en esa propuesta las cantidades aumentaban progresivamente hasta un máximo de 30 contratos temporales al año o el 4% de la plantilla que se aplicaban a las empresas de más de 500 trabajadores.

No obstante, aunque el Gobierno ha renunciado a esos límites, Trabajo sí mantiene en la nueva propuesta que presentó este martes la segunda pata del diseño que planteó para los nuevos contratos temporales: que tengan una duración máxima de tres meses -ahora mismo, con carácter general, el máximo es de tres años en los contratos de obra y servicio- en el caso de aquellos que se firmen para cubrir circunstancias sobrevenidas de la producción. Estos contratos, según la oferta de Trabajo, serían los únicos tipos de temporales que existirían, además de los contratos que se realicen para sustituir a trabajadores que estén de baja o en excedencia.

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Fuentes sindicales admiten que con la nueva propuesta del Gobierno se produjeron "avances" en la reunión de este martes, ya que "hay consenso" entre el Ejecutivo y los agentes sociales "en la filosofía y en el esquema de contratación que se perfila". No obstante, ahora los asuntos a negociar son dos: el tiempo máximo que pueden durar esos contratos -la patronal quiere ir más allá de los tres meses que plantea Trabajo y los sindicatos quieren reducir ese plazo- y la definición de las causas que puede alegar una compañía para realizar una contratación temporal.

En lo relativo al límite temporal de los nuevos contratos temporales, la CEOE apuesta por que puedan superar los cuatro meses, frente a los tres por los que aboga el Gobierno. Por el contrario, los sindicatos sostienen que un contrato temporal no debería mantenerse más de dos meses y medio. Y fuentes de la negociación señalan que este detalle, no menor, es uno de los que habrá que cerrar en los próximos días.

El asunto fundamental, no obstante, es el segundo de los que quedan pendientes: la definición de las causas para realizar contratos temporales. El Gobierno mantiene a este respecto su propuesta de hace unas semanas para dejar mucho más tasadas las causas que justifican la contratación de un trabajador de manera temporal por circunstancias de la producción. Además, según la medida que plantea Trabajo, las empresas solo podrían emplear al trabajador temporal para la actividad concreta que tenga que verse reforzada. 

Potenciar los fijos discontinuos

Este tipo de contratos temporales, por ejemplo, podrían utilizarse para reforzar la plantilla de cara a la campaña de Navidad. Pero el Gobierno insiste en dejar clara la excepcionalidad de estos contratos, por lo que, en ese ejemplo, una empresa podría contratar temporalmente a alguien para envolver regalos, pero no utilizarlo como comodín en diferentes puestos del comercio. Además, estos contratos temporales podrían utilizarse para este tipo de campañas, muy acotadas en el tiempo, pero no para otras de más larga duración y que sean previsibles, como la temporada turística. 

Para esos casos, el Gobierno insiste en potenciar en la reforma laboral los contratos fijos discontinuos, por los cuáles un trabajador está contratado de manera indefinida por una empresa pero solo se incorpora a su puesto durante unos meses al año y percibe prestación por desempleo en los meses en los que la empresa lo mantiene inactivo. Fuentes de CCOO confirman que, en relación a este asunto, las posiciones aún son lejanas en temas "como los criterios objetivos y formales del llamamiento, las causas por las que se justifica la posible falta de incorporación del trabajador ante un llamamiento" o "el periodo garantizado de trabajo efectivo y el cómputo de la antigüedad".

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