Del país del chocolate al reino de los vampiros, de hotel en hotel

  • Desde Suiza a Rumanía, en establecimientos españoles.
  • Lucerna es una ciudad medieval, volcada a su lago.
  • Budapest es una ciudad caótica y polifacética.
Vista de Lucerna (Suiza) desde su puente de madera.
Vista de Lucerna (Suiza) desde su puente de madera.

En la tranquila Suiza, un cóctel francoalemán, italiano y romance, dos de los hoteles con encanto pertenecen a la cadena española NH. Están situados en las ciudades de Ginebra y Lucerna.

En Ginebra, el singular Rex es un edificio elegante del siglo XIX, cuenta con 70 habitaciones, algunas de las cuales, equipadas con una pequeña cocina, pueden ocuparse como apartamentos. A escasa distancia de la sede de Naciones Unidas y del Lago Leman, este establecimiento ‘boutique' se abrió como hotel en 1947.

En Lucerna, una ciudad medieval volcada a su imponente lago, en pleno centro histórico y a escasos 5 minutos caminando de la orilla y sus acogedoras terracitas, está el hotel Lucern, un edificio centenario protegido como monumento histórico. Su conocido restaurante El Navarra hace que sea uno de los elegidos por quienes visitan esta ciudad. No hay que dejar de cruzar el puente de madera del siglo XIII ni de sacar una foto de la impactante vista desde la cumbre de la colina.

Música en Austria

En la capital austriaca, la ciudad del Danubio y de los valses, están el Belvedere, que ocupa la antigua Imprenta Estatal construida en 1888, es un bello edificio art-nouveau, de interiores completamente reformados en el año 2000. Tiene una privilegiada ubicación en el centro de la ciudad, a pocos pasos del impresionante Jardín Botánico y del Palacio de Belvedere. Con 114 habitaciones, dispone de sauna, baño turco, área de relax y zona de fitness, así como un snack bar, que regenta el chef Orcun Beliktay.

En plena calle de Mariahilferstrasse -zona de tiendas y cafés por antonomasia- se emplaza el hotel Atterseehaus, un hotel de cuatro estrellas y 73 habitaciones. Es característico el colorista mural de su fachada, obra del artista eslovaco Christian Ludwig Attersee, que da nombre al hotel, y que lo ha convertido en uno de los símbolos contemporáneos de la ciudad.

La terraza de su azotea cuenta además con vistas de los tejados vieneses y de la imponente cúpula barroca de la Karlskirche, la emblemática iglesia de San Carlos.

En Salzburgo, muy cerca de la casa donde Wolfgan Amadeus Mozart vino al mundo, destaca el Carlton, un pequeño hotel de 23 habitaciones y 17 suites, situado junto a los jardines Mirabell y a escasos metros del centro histórico de la ciudad. Fue construido según el estilo de las villas históricas austriacas.

En el centro del distrito más vivo de la ciudad, se ubica el Salzburg-City, construido en 1989, también como centro de convenciones.

Noches húngaras

A pocos pasos de los bancos del Danubio (el Duna, como se le conoce en la zona) y muy cerca de la histórica estación ferroviaria del Este, se encuentra el hotel Budapest, el mejor punto de partida para descubrir una capital, la de Hungría, caótica y polifacética, que debe mucho al contagio austríaco y a su reciente pasado soviético.

Se puede visitar el edificio del Parlamento o acercarse a los baños turcos, todavía operativos, con sus piscinas cubiertas y sus columnatas antiguas. También, las iglesias góticas de la ciudad, sus cafés multicolores y la belleza art-nouveau de muchos rincones.

El hotel Budapest cuenta con una zona de wellness, con sauna, solárium, sala de fitness y cabina de masaje. Destaca además el  restaurante, El Manzanos, que regenta el chef Zoltán Tonkol.

Leyendas rumanas

En la capital rumana, Bucarest, cuyo nombre significa "ciudad de la alegría", está el hotel Bucarest. Su proximidad al Palacio del Parlamento y a la antigua corte principesca (donde se ubican los edificios más antiguos de la villa) lo convierten en un enclave turístico. El chef de su restaurante, Octavian Ionescu, es otro de sus grandes atractivos.

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