Así es Reconquista, el partido creado por el ultraderechista Eric Zemmour para competir en la elecciones francesas

Eric Zemmour, en su acto de presentación de campaña.
Éric Zemmour, en su acto de presentación de campaña.
EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON
Primer mitin del ultraderechista francés Éric Zemmour.
EFE

El ultraderechista Éric Zemmour presentó este domingo en París las primeras propuestas de su nuevo movimiento, Reconquista, con el que espera ganar las elecciones presidenciales de abril de 2022 defendiendo, entre otras medidas, la reindustrialización del país, la supresión del derecho de suelo o la eliminación del impuesto de herencias.

"Tras un tiempo de toma de conciencia, este es el momento del proyecto. La próxima elección debía ser una formalidad para lanzar otros cinco años de macronismo", dijo Zemmour en un mitin en el Parque de Exposiciones de Villepinte, donde según el propio candidato había 15.000 personas.

El término escogido por Zemmour para dar nombre a su partido sigue la corriente de formaciones europeas que recurren a un pasado mítico e histórico de un país para crear un relato nacional. En España, el partido de Santiago Abascal, Vox, comenzó la campaña electoral de las últimas elecciones desde Covadonga, donde hizo referencia a la "reconquista", e hizo referencia a la inmigración y el islamismo, como ha hecho en esta ocasión el propio Zemmour.

"No seamos modestos. Si gano será el inicio de la reconquista del país más bonito del mundo", dijo el ultraderechista al comenzar un discurso personalista, cargado de llamados a la patria, críticas a las élites políticas y a los periodistas, y en el que defendió su "concepción de la política: sinceridad y coherencia".

Seguridad e inmigración

El grueso del programa político de Zemmour se centra en medidas de seguridad. El candidato, conocido por su papel de tertuliano y controvertido escritor durante años, asegura que de ser elegido frenará los flujos migratorios con el "otro lado del mediterráneo" antes del verano, exigiendo que las demandas de asilo -que serán reducidas "a un puñado"- tengan que ser solicitadas en el consulado de cada país.

Zemmour quiere acabar con el derecho de reagrupación familiar, el derecho de suelo, suprimir las ayudas sociales a los extraeuropeos, expulsar a los extranjeros encarcelados y despojar de la nacionalidad francesa a los criminales con doble nacionalidad.

Todas estas medidas serían aprobadas por referéndum, y la voluntad popular se impondría al "Consejo constitucional, a los tribunales europeos y a los tecnócratas de Bruselas", dijo. Para Zemmour, la única forma posible de que los inmigrantes vivan en Francia es "asumiendo" el modo de vida francés.

"La asimilación es una opción exigente, pero es la única que nos permitirá recuperar la paz y la fraternidad. Si usted, musulmán, hace de cada francés y francesa su hermano, es usted un compatriota", defendió.

Zemmour juega con el imaginario nacional: sus votantes son "resistentes"; figuras como Molière, Luis XIV, Charles de Gaulle o Víctor Hugo, sus referentes; y él, "el único" capaz de frenar la inmigración procedente "del otro lado del Mediterráneo" y de defender a las mujeres de "esa" amenaza.

"Rechazar el gobierno de jueces"

En el plano económico, Zemmour quiere "aligerar los impuestos", facilitar la reindustrialización y acabar con el impuesto de sucesión.

Otro de los ejes de su discurso lo copó la educación, donde promete reforzar las matemáticas y las humanidades y "reimplantar el culto al mérito".

"La escuela será la herramienta de la asimilación a la francesa. Sacaremos de las escuelas a pedagogos e 'islamo-izquierdistas'", señaló al tiempo que defendió la prohibición de la escritura inclusiva, propuesta que se llevó un fuerte aplauso de los asistentes, compuesta sobre todo por hombres y antiguos simpatizantes de la derecha tradicional, Los Republicanos.

En la web de Reconquista, otro de los cinco puntos que consideran fundamentales de cara al futuro de Francia es "la independencia", que asegura que "debe convertirse en el principio rector de la política exterior, de defensa, pero también de la política económica, en consonancia con la actuación del general de Gaulle". 

El partido del Zemmour señala también que se debe "rechazar el gobierno de jueces e instituciones supranacionales, desafiando la soberanía del pueblo".

Un acto envuelto en polémica 

El acto, enmarcado en un contexto de tensión y con un enorme dispositivo de seguridad tanto en el interior como en el exterior de la enorme sala, se vio interrumpido en varias ocasiones por enfrentamientos con opositores. 

Hasta tres controles fueron necesarios para entrar al pabellón. El objetivo era impedir infiltraciones, ya que en los últimos días diversos colectivos anti-Zemmour habían hecho llamamientos para inscribirse y tratar de reventar el mitin desde dentro.

Un hombre trató de agarrar a Zemmour a su llegada al escenario y un grupo de activistas de SOS Racismo se levantaron con camisetas en las que gritaron "No al racismo" y fueron atacados por los asistentes, que incluso les lanzaron sillas. El grupo, formado por una decena de personas, tuvo que ser evacuado con dos de sus integrantes sangrando por heridas en la cabeza.

Fuentes de la Prefectura de Policía indicaron a EFE que se interpusieron 46 multas en Villepinte y se produjeron al menos 30 detenciones a manifestantes durante las protestas antifascistas de la capital, en la que participaron unas 2.200 personas.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento