A fondo | Cartas anónimas, el suicidio de una sospechosa... El misterioso caso de Helena Jubany, la bibliotecaria asesinada en 2001, se abre de nuevo

Fotografía de Helena Jubany, la bibliotecaria asesinada en el 2001 en Sabadell.
Fotografía de Helena Jubany, la bibliotecaria asesinada en el 2001 en Sabadell.
ACN

"Helena, sorpresa. Pasábamos por aquí y hemos dicho "A ver Helena qué se explica. ¿Somos ???? (Te llamaremos) 'A comérselo todo'". 

Esto es lo que rezaba la primera carta anónima que recibió Helena Jubany (Mataró, 1974) el 17 de septiembre de 2001.

Jubany tenía 27 años y era periodista, escritora y bibliotecaria en Sabadell. La nota iba acompañada de una botella de horchata -su bebida favorita- y unos pastelitos. No está claro si Jubany bebió la horchata o probó los pasteles.

Menos de un mes después, recibió una segunda nota, acompañada de un zumo de melocotón, que decía lo siguiente: "Helena, ante todo esperamos que te tomes esto con el mismo sentido del humor que nosotros. A la tercera revelaremos el misterio. Muy seguro te echarás unas risas. Nos gustaría mucho volver a coincidir en una excursión de la UES. Ya lo hablaremos! Ahora vamos a ver si encontramos un lugar bueno, bonito y barato en Sabadell para perfeccionar el inglés. Ah! Buen provecho, no nos hagas un feo, eh?! En la tercera ya nos invitarás tú, sin duda. Besos".

Esta vez, la joven sí probó el zumo pero, al encontrarse indispuesta, no se lo terminó. Lo mandó a analizar a un laboratorio que determinó que la bebida tenía benzodiazepina, un tipo de somnífero.

48 horas antes

El 30 de noviembre de 2001 era viernes y Jubany salió de casa con su ordenador, pero no fue a trabajar, sino a casa de dos amigos suyos en la calle Calvet d'Estrella 48, de Sabadell. Ahí estaba el piso de Montse Careta, maestra, y Santi Laiglesia, abogado criminalista.

En dicho domicilio, Jubany fue narcotizada y secuestrada. Esto duró hasta el sábado, el día siguiente. Después, todavía con vida, fue llevada hasta la azotea del edificio y lanzada al vacío. Esto ocurrió entre las 3 y las 5 de la madrugada del domingo.

En ese momento la joven se encontraba drogada con una dosis 35 veces superior a la normal, pero no suficiente como para causarle la muerte. Falleció al impactar contra el suelo al ser lanzada por el patio trasero del edificio, que daba a la calle Güell i Ferrer, 91-97.

Fue un vecino el que encontró el cadáver de Jubany a las 9 de la mañana el día 2 de diciembre, hace ahora 20 años. La joven estaba desnuda y tenía quemaduras en varias partes del cuerpo, además de la cabeza desfigurada por el impacto.

Su cuerpo fue identificado gracias a la denuncia por desaparición que presentó su padre, Joan Jubany (Mataró, 1945), al no aparecer para su cita con él, pues habían quedado a comer el sábado.

Su muerte causó impacto en los ambientes culturales de la ciudad, por los que Jubany se movía.

Los detenidos

Los primeros interrogatorios a familiares, su entorno laboral, vecinos y amistades. Esto permitió a las autoridades dilucidar que había una persona que tenía relación con la propia Jubany y el lugar donde fue encontrada.

La sospechosa era su conocida Montserrat Careta y Herrera, que vivía en la calle donde se encontraba la terraza desde la cual, supuestamente, fue lanzada. Las investigaciones apuntaron a un triángulo de conocidos: Montserrat Careta y Herrera, Santi Laiglesia (pareja de la anterior) y Ana Echaguivel Rad. Se conocían del grupo dela Unión Excursionista de Sabadell.

Más tarde se apuntó que las notas podrían haber sido escritas por las dos mujeres sospechosas. Ninguno de los tres, además, tenía coartada en la noche de los hechos, ni justificación para no haber ido a trabajar al día siguiente.

El 12 de febrero de 2002, Montserrat Careta fue arrestada como presunta autora del asesinato. Así, fue enviada a prisión preventiva sin fianza. En su vivienda se encontraron dos botes de Noctamid, un psicofármaco que contiene benzodiapezina, sustancia presente en el cuerpo de la víctima y el zumo que acompañaba la segunda nota anónima.

La Policía Nacional también encontró una caja de cerillas como las que se habían encontrado a la azotea y que, supuestamente, habrían servido para quemar a Jubany. Durante su estancia en prisión, Careta siempre proclamó su inocencia.

Mientras Careta estaba en prisión, el juez imputó a Santiago Laiglesia y a Ana Echaguivel. El 23 de marzo de 2002, Echaguivel fue detenida después de que una prueba de caligrafía determinara que era la autora de la primera mitad de la segunda nota anónima que recibió Jubany.

El 7 de mayo de 2002, Montserrat Careta fue encontrada muerta, colgada en el lavabo de su celda. Careta se había suicidado ahorcándose con una cuerda de nilón. Ana Echaguivel, también en prisión preventiva, fue puesta en libertad con cargos en junio de 2002.

El otoño de 2002, se levantó el secreto de sumario y los familiares de Helena Jubany dieron una rueda de prensa el 3 de octubre. En dicha comparecencia, donde el abogado de la familia, Pep Manté, habló de una posible hipótesis homicida atribuible a un "juego de rol".

El abogado sostuvo que en ningún caso la joven sospechó que formaba parte de dicho juego, afirmando que la joven había comentado que recibía notas anónimas, pero que no estaba asustada, solo intrigada e interesada.

La causa fue finalmente archivada en octubre del 2005 por falta de "solidez" en las pruebas.

La reapertura del caso

El 3 de agosto de 2020, 15 años después del archivo del caso, la causa fue reabierta

La familia lanzó una campaña de micromecenazgo para financiar los costes de pedir la reapertura de la causa, que duplicó el objetivo fijado: pidieron 9.000 euros y entre 795 personas aportaron 20.815 euros, y Joan Jubany ha agradecido "todo el apoyo popular a la causa, en especial a la gente de Sabadell, auténticos motores de la reapertura".

"A pesar de que en su día fue un caso mal cerrado, no solo se trata de Helena Jubany sino de los feminicidios, de la violencia contra las mujeres. Contra esto no podemos estar callados ni mirando a otro lado", ha dicho Joan Jubany.

Esto ocurrió a un año de que prescribieran los cargos para los no imputados, y 5 años antes para los sí imputados en el caso.

Por su parte, la familia de Montse Careta celebró en 2020 la reapertura del caso. "El objetivo de nuestra lucha es llegar a la verdad de los hechos que acabaron con el asesinato de Helena Jubany y, posteriormente, con el suicidio de Montse Careta", dijeron a través de un comunicado.

Un nuevo revés

En enero de este año, el abogado de la familia Jubany pidió que se encargase a la policía judicial una investigación "profunda" para tener elementos definitivos y llevar a juicio al o a los culpables del caso.

El abogado, sin embargo, subrayó que "sea quien sea debe llegar hasta al fondo" y puso el acento en que se activase rápidamente porque ya se estaba llegando tarde.

Pero dos meses después, en marzo de este año, la Audiencia de Barcelona revocó la reapertura del caso por "escasa fiabilidad" de las nuevas pruebas que inculpaban a Santiago Laiglesia, expareja sentimental de la sospechosa que se suicidó en la cárcel.

Reapertura del caso

En mayo de 2021, dos meses después de que la Audiencia revocara reabrir el caso, lo hizo el Juzgado de Primera Instancia 2 de Sabadell

Esta vez, el juez ordenó a la Policía Nacional que se analizase el disco duro del ordenador de la víctima. El auto detalló que la familia Jubany había explicado que en el ordenador había un chat en el que ella explicó el primero de los mensajes anónimos que recibió antes de ser asesinada, algo que podría llevar a los investigadores a determinar quién fue el autor de su muerte.

Siete meses después, en el 20 aniversario del asesinato, el juez de primera instancia número 2 de Sabadell, ha ordenado citar como investigado a X. J. M. Se trata de un miembro de la Unión Excursionista de Sabadell (UES) que es sospechoso de haber escrito los anónimos que recibió la joven antes de ser asesinada el diciembre del 2001.

El juez acepta parcialmente así la petición hecha por la familia Jubany, que reclamaba incluir tres investigados más en la causa antes de que prescriba de aquí a tres meses. A pesar de que inicialmente descartó la petición, ahora ha aceptado investigar X. J. M. porque la familia ha presentado nuevas pruebas "relevantes". También ha pedido que se le haga una prueba caligráfica.

Hace pocos días, el juez cerraba la puerta a investigar a este chico porque consideraba que no había indicios de criminalidad que lo vincularan al asesinato de la joven, ni tampoco elementos nuevos de la investigación con suficiente entidad. La familia de la víctima, no obstante, ha presentado unas conversaciones por correo electrónico entre el joven y Helena Jubany que han hecho cambiar la resolución del juez.

En una interlocutoria dictada este miércoles, el magistrado destaca que el contenido de las conversaciones tiene una "conexión clara y directa" con el texto del segundo anónimo que la víctima recibió días antes de ser asesinada. Tanto los correos como los anónimos hablan de las ganas de volver a coincidir a las actividades de la UES. "Considero que la coincidencia podría no ser causal", apunta el juez, que recuerda que Helena Jubany había manifestado que sospechaba que X. J. M. podría ser el autor de los anónimos.

El magistrado asevera que "los correos electrónicos son un indicio nuevo y relevando para poder concluir de forma provisional y indiciaria que podría haber redactado o dictado el contenido del segundo anónimo". Por este motivo pide que se trasladen a la policía todos los mensajes extraídos del disco duro de Helena Jubany, para ser analizados.

Por otro lado, el juez recuerda que, después del suceso, este chico declaró ante la policía que había estado con un amigo la noche del crimen, pero este amigo dijo que no habían estado juntos. Una contradicción que este segundo chico rectificó posteriormente durante la investigación judicial.

A la misma interlocutoria el juez también destaca que X. J. M. estuvo en contacto con una amiga de Helena Jubany pocos días después del crimen y le mencionó una excursión planificada por las dos, a pesar de teóricamente nadie más conocía aquellos planes. Esto, según el magistrado, abre la posibilidad que fuera Jubany quién le explicara antes de ser asesinada.

Por todo ello, el juez considera pertinente citar a esta persona como investigada y pide que se le practique una prueba de escritura, a propuesta de la Fiscalía. Si bien recuerda que durante las fases anteriores de la investigación se contrastó el anónimo con la ficha manuscrita de X. J. M. en la UES sin llegar a ninguna conclusión inculpatoria, el juez dice ahora que aquella prueba "no se hizo con las garantías y requisitos suficientes"

El magistrado precisa que lo citará a declarar cuando tenga los resultados de esta nueva prueba caligráfica.  

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