Por qué el modelo nuclear francés ofrece una salida a la crisis energética: sin monopolios y avalado por Bruselas

  • Francia obtiene aproximadamente el 70% de su electricidad de la energía nuclear gracias a 45 reactores atómicos.
  • ​Macron insiste en que se trata de una alternativa de "transición" hasta dar el salto definitivo a las renovables.
  • Falta por ver si la UE da el paso de considerarla "energía limpia".
Una imagen de la central nuclear de Marcoule, al sureste de Francia.
Una imagen de la central nuclear de Marcoule, al sureste de Francia.
Kmaschke / Flickr

El Gobierno de Emmanuel Macron ha dado un paso importante adelante para hacer frente a la crisis energética que asola buena parte de Europa. Francia quiere explotar su capacidad nuclear para usar esta energía como un elemento "de transición" hasta consolidar las renovables. El Elíseo se ha propuesto construir reactores nucleares de pequeño tamaño que sirvan para cubrir necesidades a un nivel importante, y el modelo galo se ha convertido en una referencia a la que muchos miran. ¿Por qué?

Francia obtiene aproximadamente el 70% de su electricidad de la energía nuclear gracias a los 45 reactores atómicos que siguen en activo. Un conglomerado de empresas estatales construye desde 2007 un reactor de nueva generación, del tipo EPR, con unos 1.650 MW de potencia, en Flamanville (Normandía, noroeste), pero el proyecto está plagado de problemas técnicos y sobrecostos que han causado largos retrasos.

Macron aseguró hace semanas que el inicio de la construcción de nuevos reactores ayudará a "garantizar" la independencia y el aprovisionamiento energético del país, a la vez que se avanza hacia el objetivo de que Francia alcance la neutralidad de sus emisiones de carbono para 2050. Y es un paso avalado por Bruselas, aunque ahora falta por ver si la UE la termina por considerar energía limpia, algo que genera discrepancias entre algunos expertos.

Además, el sistema francés evita el monopolio porque es Electricité de France (EDF), una empresa pública, la que controla este modelo. Precisamente esto vino dado por el malestar de la Comisión Europea con un monopolio que, hasta hace 14 años, sí estaba en manos de EDF. Ahora lo que sucede es que quienes antes eran sus competidores ahora comparten la producción de la empresa estatal. Se ha llegado al no monopolio rompiendo con uno que existía, y al mismo tiempo el país galo mantiene una "nacionalización" de la energía nuclear.

Una energía a la que no se puede renunciar

En un estudio de proyecciones a 30 años vista, la Red de Transporte de Electricidad (RTE, un organismo estatal) subraya que desde el punto de vista económico la mejor solución es lanzar un programa de construcción de nuevos reactores nucleares. Los autores del estudio señalan que aunque el precio del kilovatio hora de las nuevas centrales nucleares que habría que construir es más elevado en términos brutos que el de las instalaciones renovables, como las plantas eólicas o solares, estas implican "importantes necesidades en flexibilidad".

Es decir, que dado el carácter intermitente de su funcionamiento, harían falta dispositivos de almacenamiento y de gestión de la demanda, así como centrales que pudieran aportar corriente en ciertos momentos. Por ello, su conclusión es que "los escenarios que comprenden nuevos reactores nucleares aparecen más competitivos".

El anterior presidente, el socialista François Hollande, hizo adoptar una ley que prevé reducir el peso de la electricidad nuclear al 50% en 2025, pero el actual, Emmanuel Macron, apuesta por relanzar la energía atómica y quiere construir más reactores de nueva generación del tipo EPR, como el que se construye en la costa de Normandía y que acumula muchos retrasos y enormes sobrecostes.

En su estudio, RTE elabora seis escenarios diferentes, que van desde el abandono total de la energía nuclear para 2050, que significaría multiplicar las capacidades actuales de energía solar por 21 y las eólicas terrestres por cuatro, además de muchos parques eólicos marinos. Por el contrario, en el escenario con más energía nuclear, esta pesaría tanto como las renovables en la producción de electricidad.

Los autores del informe, en cualquier caso, estiman que para cumplir con el objetivo climático del llamado "cero neto" de emisiones de dióxido de carbono (CO2) habría que reducir en un 40% el consumo de energía en los próximos 30 años, y volver al nivel que había a finales de los años 1960.

Simultáneamente, habría que proceder a una electrificación del sistema energético (cortando el consumo de gas y gasolina, por ejemplo), de forma que la electriciddad pasaría de un 25% del total actualmente al 55% a mediados de siglo. En términos absolutos, la producción eléctrica tendría que crecer de unos 400 teravatios hora actualmente a 645 en 2050 en un escenario medio.

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