La mitad de las violaciones que llegan al Supremo son de mujeres agredidas por amigos o conocidos en ambiente de ocio

Protesta por la agresión sexual con sumisión química en Ópera
Protesta por la agresión sexual con sumisión química en Ópera
MARA GONZÁLEZ

La mitad de las agresiones sexuales que sentenció en 2020 el Tribunal Supremo son delitos cometidos por hombres contra mujeres que conocieron en un entorno vinculado al ocio. En concreto, el 42,8% eran amigos o conocidos en bares o discotecas, mientras un 5,7% eran de redes sociales.

Además, una cuarta parte de estos casos fueron agresiones grupales, o en manada, ya que participaron en ellas dos o más agresores (26,7%).

Los datos salen del informe que ha publicado este jueves el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Poder Judicial, el primero de estas características, sobre el centenar de sentencias dictadas en 2020 por el Tribunal Supremo en casos relacionados con delitos contra la libertad y la indemnidad sexual cometidos tanto contra personas adultas como contra menores de edad.

El informe revela que en siete de cada diez casos (el 68,1%), la víctima era una niña o un niño. También, que la práctica totalidad de las víctimas adultas eran mujeres (el 97,7%), mientras que en el caso de los menores ese porcentaje disminuye hasta el 68,4% al ser también los niños objeto de estos delitos.

En los 30 casos de violencia sexual sobre personas adultas se contabilizaron 44 víctimas. Una de cada cuatro de estas agresiones (26,7 %) fueron grupales. Los diecinueve implicados en los 8 casos de estas características arrojan una media de 2,4 agresores en cada agresión múltiple.

En cuanto al tipo de delito cometido, fue el de agresión sexual en seis de cada diez casos en los que la víctima era una mujer adulta (60,3 %); los abusos sexuales supusieron el 11,1 % y el asesinato el 3,2%.  

Características del agresor

El agresor fue un varón en el 100% las agresiones cuando las víctimas son adultas. Suele ser, además, una persona conocida por la víctima, situación que se produce en el 65,7 % de las agresiones sexuales cometidas sobre mujeres adultas y en el 75,3 % de las cometidas sobre niños y niñas.

Así, los agresores de las víctimas adultas son en su mayoría amigos o personas conocidas en ambientes de ocio (42,8% de los casos), familiares (20%) o del entorno de las redes sociales (5,7%). Solo en uno de cada tres casos (34,3%), el agresor era un desconocido.

Sumisión química 

En el caso de víctimas adultas predomina el uso de la fuerza, empleada en el 49,1% de los supuestos analizados; le sigue la intimidación, que fue utilizada en el 43,8% de las agresiones. El uso de sustancias tóxicas o el abuso en una situación de intoxicación voluntaria de la víctima (especialmente bebidas alcohólicas) fue el medio en el 7,1 % de los casos. En siete de cada diez agresiones (68,6%), el autor del delito utilizó más de un mecanismo, habitualmente una combinación del uso de la fuerza física y la intimidación.

En cuanto al tipo de agresión, la sufrida más frecuentemente por las víctimas adultas fue la penetración vaginal (43,1%), seguida por la penetración oral (29,4%), los tocamientos (17,6%) y la penetración anal (7,8%). En un tercio de los hechos violentos (34 %) se utilizó más de una forma de agresión.

El domicilio del agresor fue el escenario del delito en seis de cada diez agresiones sexuales cometidas contra víctimas mayores de edad (63,3%). El 32,7% restante tuvieron lugar en la calle, un portal, un parque o un vehículo.

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