Lambán visita las obras de Filosofía y Letras y espera que los estudiantes la inauguren el próximo curso

El presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, ha visitado este miércoles las obras de la nueva Facultad de Filosofía y Letras de Unizar, acompañado de la consejera de Ciencia, Universidad y Sociedad del Conocimiento, Maru Díaz. Ha confiado en que los alumnos vuelvan a las aulas de este emplazamiento el próximo curso, 2022-2023.

En declaraciones a los medios de comunicación, Lambán ha señalado que, como Díaz, estuvo muy preocupado "cuando la casa estaba resquebrajada y las goteras llegaban a los libros y los despachos".

Cuando Lambán llegó a la Presidencia de la Comunidad Autónoma apostó por "remediar" esta situación "nada más llegar". En 2018 salió a concurso la obra, que comenzó en 2019 y terminará en los próximos meses. "Se está invirtiendo a velocidad de crucero", ha añadido.

El presidente Lambán ha recordado que la inversión total en la Facultad de Filosofía y Letras es de 24,3 millones y que durante el presente ejercicio 2021 se han destinado más de 10 millones y en 2022 están previstos 9,3 millones más. En el año 2022 también se contemplan tres millones más para infraestructuras universitarias: Facultad de Medicina, clínicas de veterinaria y retomar el proyecto del CEQMA en el campus del Actur. En los próximos cuatro años la inversión será de 12 millones anuales.

Ha manifestado que la relación del Gobierno de Aragón con Unizar "ha cambiado de forma radical" en los últimos seis años, recordando que antes la Universidad recurrió a los tribunales para pedir el pago de la subvención del Ejecutivo y ahora ha recuperado "una relación de cooperación" con la firma de un primer acuerdo en 2015 y otro recientemente para que todos los gastos ordinarios se cubran mediante un convenio con la Administración regional.

También ha dicho que el Ejecutivo autonómico "ha impulsado una política de becas cada vez más ambiciosa con el propósito de que todos los aragoneses que deseen estudiar y tengan talento y vocación no dejen de hacerlo por cuestiones económicas".

La financiación a la Universidad de Zaragoza en el presente año es casi 50 millones más que en 2015 -un incremento del 17%- y la senda será expansiva en el nuevo acuerdo marco de financiación que está a punto de cerrarse. En 2022 la transferencia básica subirá 7,4 millones, rozando ya los 200 millones, en el primer año de una senda expansiva de mil millones hasta 2026 que llevará a sufragar el 100% de los gastos ordinarios del campus. No en vano, el próximo año se logrará cubrir ya el 96,4% del coste.

MÁS BECAS

Además, estos años se han rebajado las tasas y se han concedido más becas, multiplicando por mil el presupuesto de 2015. Se han puesto en marcha nuevas becas salario, dotadas con 950 euros al mes, para alumnos brillantes de familias humildes; y mejorado las de movilidad, que superan por primera vez el millón de euros, Erasmus+ y másteres estratégicos para hacerlas más sociales y vertebrar mejor el territorio.

En los presupuestos de 2022, se redobla el compromiso con el campus público. Se destinarán además 12,5 millones a infraestructuras universitarias y de investigación, para finalizar la reforma de Filosofía y Letras, empezar a proyectar otras grandes obras, como Medicina o el CEQMA, y llevar a cabo trabajos de rehabilitación dentro del programa Unizar 2030, que prevé la reforma integral de los campus para ganar espacios de socialización y encuentro para el estudiantado, así como zonas verdes, y reducir la huella de carbono.

Las ayudas de movilidad, que compensan los gastos de desplazamiento y manutención de los universitarios y ayudan a vertebrar el territorio, volverán a reforzarse y llegarán a 1,2 millones de euros, su máximo histórico. Como novedad, se recuperan también las becas y ayudas a la actividad universitaria, destinadas a las asociaciones de estudiantes y que se cancelaron en anteriores mandatos, con un montante de 15.000 euros.

El rector de Unizar, José Antonio Mayoral, ha destacado que tanto el Gobierno como la institucion académica "apostaron por un proyecto rompedor", que mantiene el edificio histórico y ampliar la Facultad en 5.600 metros cuadrados, añadiendo que será un edificio "más confortable, más saludable" y climáticamente neutro porque toda la energía que consuma será renovable.

"Las obras avanzan bien y la idea es que el próximo curso los alumnos se puedan desplazar después de la entrega de la obra, que esperamos para verano, y el equipamiento de la Facultad", ha continuado Mayoral, quien ha asegurado que "va a ser la envidia de toda la Universidad de Zaragoza y de Aragón".

PROYECTO SOSTENIBLE

Las obras de la nueva Facultad de Filosofía y Letras se inscriben en un proyecto complejo, que comprende tres grandes intervenciones: por un lado, la rehabilitación del edificio de Filosofía y Letras, que data de los años 30 y está catalogado como histórico; por otro, la demolición de Filología y su sustitución por un inmueble de nueva construcción eficiente energética y medioambientalmente y, por último, la urbanización del entorno.

Según han podido comprobar las autoridades en la visita, los trabajos que se están llevando a cabo cumplen criterios de sostenibilidad, accesibilidad, confort, bienestar e innovación. A su vez, se mantienen los principios que inspiraron la creación de la Ciudad Universitaria de Aragón en los años treinta del pasado siglo y la necesidad de devolver su esplendor a antiguos elementos, como el mural de cerámica por donde se entraba al edificio noble.

Los dos edificios interconectados albergarán los estudios de Filosofía y Letras. En esos espacios se desarrollarán 10 titulaciones de grado, 11 másteres y 2 estudios propios, estudiarán 2.500 alumnos de grado y 150 alumnos de máster, impartirán docencia e investigarán más de 260 profesores, 61 becarios y más de 60 personas de administración y servicios.

El proyecto constructivo tiene muy presentes dos aspectos. El primero es representar la esencia universitaria y el segundo, que el propio edificio sirva de banco de pruebas, de laboratorio de investigación en la edificación. Una de las señas del edificio es la apuesta por el consumo energético casi nulo y por la optimización de recursos naturales.

En este sentido, el proyecto presenta unas instalaciones de aprovechamiento geotérmico para atemperar la entrada del aire para una ventilación eficaz en el actual y nuevo contexto sanitario. En concreto, consiste en hacer pasar un caudal de aire del exterior a través de unos tubos enterrados en los que el aire de entrada intercambia calor con el terreno antes de introducirlo en el edificio.

A partir de dos metros de profundidad la temperatura del terreno empieza a ser muy estable a lo largo del año. Se trata de atemperar el aire de entrada enfriándose en verano y calentándose en invierno de forma natural.

Para conseguir una calificación energética de edificio de energía casi nula (EECN) en el edificio departamental, se ha cuidado la envolvente del edificio gracias al espesor y calidad del aislamiento. Los atrios centrales que dan vida al edificio están coronados por cubiertas con acristalamiento removible en función de las características climatológicas refrescando o calentando el ambiente según las necesidades.

Una doble piel acristalada rodea el edificio permitiendo que la conducción de un flujo de aire en su interior, gobernando digitalmente su regulación mediante el correspondiente algoritmo,atempere la fachada interior.

En el edificio de Borobio y Beltrán, las carpinterías exteriores y un vidrio de extraordinarias prestaciones proporcionan unos destacados valores de sostenibilidad térmica. La producción de frío y calor se realiza con un sistema muy eficiente, y la instalación de paneles fotovoltaicos permitirán generar 60.000 kWh de energía limpia y ahorros superiores a los 10.000 euros anuales en la factura eléctrica.

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