Un detective privado pide perdón al príncipe Harry por "robar su adolescencia"

El príncipe Harry.
El príncipe Harry.
GTRES

Es de sobra conocida la presión mediática que tienen que soportar algunos miembros de la realeza. Más allá de que sea parte de su trabajo el estar expuestos, a ciertas edades esa cantidad de cámaras y ojos mirando cada uno de los movimientos de los royalties puede hacer alguien se vuelva loco... o que deje la familia real británica, como en el caso del príncipe Harry, a quien ahora piden disculpas hasta los detectives privados encargados de seguir sus pasos.

Muchas veces se ha comparado la persecución de los medios que ha vivido el marido de Meghan Markle con la que desquició a su madre, Diana de Gales. Y precisamente eso es algo que se pone de manifiesto en el nuevo documental de la BBC, The Princes and The Press, que se centra en la manera en la que, incluso antes de nacer, tanto Harry como su hermano mayor, el príncipe Guillermo, eran ya portadas de periódicos. Algunos de los profesionales encargados de llevar esas informaciones a las redacciones están más que arrepentidos, como Gavin Burrows.

Este investigador confiesa en el citado documental que llegó a espiar a la exnovia del duque de Sussex, Chelsy Davy, cuando la pareja salía en 2004 (él tenía 20 años y ella uno menos). "Se le hackearon muchos mensajes de voz, hubo bastante trabajo de vigilancia en sus teléfonos, en todas sus comunicaciones. Chelsy se jactaba ante sus amigos cuando iba a verlo", ha reconocido Burrows, que ha admitido que, junto a otros detectives, intentaron adivinar datos sobre sus registros médicos (desde posibles enfermedades de transmisión sexual o abortos), quiénes eran sus exnovios o detalles quizá inconvenientes de su educación.

"En resumen, yo formaba parte de un grupo de personas que se dedicaban a robarle los mejores años de su adolescencia a gente normal", ha admitido Gavin, quien describe aquella época del periodismo como "despiadada". Tanto es así que, explica, él fue contratado a la vez por varios diarios y tabloides, algunos de cuyos editores jefes hablaban del príncipe Harry como "el nuevo Lady Di", dado el interés que despertaba cada uno de sus movimientos, al contrario que su hermano Guillermo, quien por su condición de heredero quedaba claro que cometería menos locuras.

Su intervención es para pedir perdón, explica Burrows, dado que está "muy arrepentido". "Era codicioso, me gustaba la cocaína y vivía en un falso estado de poder", ha admitido, así como ha rememorado la falta de moral de las redacciones de aquellos años, admitiendo que la máxima era vender ejemplares a cualquier precio. De hecho, Burrows es uno de los testigos que participan en los casos en curso contra los periódicos News of the World y The Sun. En el documental se llega a admitir que si las relaciones de Harry con Chelsy Davy o la actriz Cressida Bonas no llegaron a buen puerto fue porque ninguna de ellas estaba dispuesta a aceptar ese nivel de escrutinio.

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