El obispo de Salamanca y Ciudad Rodrigo asegura que tendrá "casa abierta" en las dos diócesis

El nuevo obispo de Salamanca y de Ciudad Rodrigo, José Luis Retana, ha manifestado, ante el reto de ponerse al frente de las dos diócesis, que vivirá en ambos lugares, en los que mantendrá "casa abierta", y con "la mitad de tiempo en cada sitio".

En una rueda de prensa desde Plasencia (Cáceres), donde todavía vive, ha anunciado que las distancias entre las sedes de ambas diócesis "no son un hándicap grande" y ha puesto como ejemplo los numerosos viajes que ha tenido en tierras extremeñas desde la sede central de su diócesis en los últimos cuatro años hasta Don Benito, con un trayecto de 1 hora y 45 minutos y que ha completado "hasta 40 veces".

"Tendré casa abierta en Salamanca y en Ciudad Rodrigo", ha añadido en un encuentro donde ha explicado su intención de verse el 23 de noviembre en Ciudad Rodrigo con arciprestes y con el consejo de consultores y, un día después, mantener una agenda similar en Salamanca, para ver "las necesidades de cada diócesis".

Sobre este propósito, una vez conocido su nuevo cometido, ha recordado que ya al llegar a Plasencia estuvo viendo a los sacerdotes de su zona "uno por uno", lo que le llevó cinco semanas en una tarea que le ayudó a "ver la situación y conocer a los sacerdotes".

Por ello, ha remarcado que no llega a Ciudad Rodrigo y a Salamanca con "plan previsto", pues su interés en hablar antes con los representantes de cada lugar, y ha añadido la importancia del trabajo en equipo, ya que un obispo "no llega solo" y lo hace a diócesis donde hay vicario general, vicario de Pastoral y delegaciones con las que "seguir caminando".

José Luis Retana, como ya hiciera 24 horas antes, en el día de la comunicación de la decisión de la Santa Sede, ha mostrado su "disponibilidad" para la nueva tarea que el Papa Francisco le ha encargado para este "futuro próximo", pues su intención es estar ya en las nuevas diócesis a finales del presente mes.

SALIDA DE PLASENCIA

Sobre su salida de Plasencia, ha reconocido que le da "pena" marcharse, como ya le ocurrió cuando abandonó Ávila de sacerdote para su nueva responsabilidad de obispo. "Pensaba que me iba a quedar allí hasta el final", ha añadido pensando en ese paso que ya dio hace cuatro años.

De nuevo, en relación con los años en Plasencia, en los que "casi la mitad" han sido ya en tiempos de pandemia, ha reflexionado sobre "muchas cosas en marcha y abiertas". "Me duele salir", ha reconocido en unas palabras donde también ha asegurado que afronta su nueva misión con "toda" su "voluntad" y "potencia".

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