Perversiones
A veces los caminos por los que discurre el placer resultan inexplicables. 20MINUTOS.ES

A veces los caminos por los que discurre el placer son inexplicables y las formas de obtenerlo también lo son, algunas prácticas de las que voy a exponer son peligrosas y no deberían hacerse en soledad pero la mayoría de las personas que buscan estos tipos de satisfacción se avergüenzan de sus prácticas y no quieren compartirlas con nadie.

9. Asfixia autoerótica. La reciente muerte del actor que encarnó al protagonista de la serie Kung-Fu, ha puesto sobre la mesa esta práctica. La asfixia autoerótica es la estrangulación que se producen las personas durante la masturbación para aumentar las sensaciones orgásmicas. J. Money estima que entre 250 y 1000 personas mueren en USA por está causa. Esta práctica parece que se remonta a la antigüedad. El profesor Leopold Beitenecker, director del Instituto de Medicina Forense de Viena sostenía que "esta técnica ya era practicada por los esquimales y orientales antes de que fuera traída a Europa por miembros de la Legión Extranjera Francesa a su regreso de las guerras de Indochina, donde esta práctica la llevaban a cabo prostitutas para aumentar las sensaciones orgásmicas de sus clientes.

Las personas que buscan este tipo de satisfacción se avergüenzan y no quieren compartirlas con nadie

Esta práctica era el tema principal de la película japonesa, basada en un hecho real, El Imperio de los Sentidos. Todavía está en la mente de todos la imagen de aquel noble súbdito de su majestad británica que apareció colgado del techo, con esposas, medias, corsé y una bolsa de plástico en la cabeza. De todos modos se sabe que la asfixia en sí misma provoca excitación y finalmente euforia a causa de la adrenalina liberada cuando el cuerpo percibe que está en peligro de muerte.

La asfixia también provoca falta de oxigeno en el cerebro lo que mejora la afluencia de sangre a los genitales magnificando las sensaciones sexuales, asociada a la sensación de poder que puede producir el control de la propia muerte. La persona tiene una sensación de poder o control al llegar hasta el límite y después soltar el dispositivo. Pero para la mayoría de los humanos (no sólo lo hacen los hombres también hay casos documentados de mujeres) que se masturban estrangulándose posiblemente lo hacen porque descubren que de este modo su orgasmo es mayor.

10. Automasoquismo. Consiste en la acción consciente de provocarse dolor con el fin de provocar a través de este un orgasmo o un estado alterado de conciencia que a veces actúa como sustituto del orgasmo. Algunos ejemplos de automasoquismo son tumbarse sobre una cama de clavos, flagelarse, quemarse, danzar sobre ascuas. Los que practican estas acciones para aliviar el estrés o para una gratificación sexual subliminal se denominan automutiladores. Las razones fundamentales relativas al automasoquismo y la automutilación podrían ser similares.

Muchos mutiladores tienen una autoestima baja, sentimientos de culpa y de autodenigración, depresiones, dificultad para expresar o verbalizar las emociones o tiene padres emocionalmente distantes o abusivos. Las personas que se lesionan compulsivamente parecen seguir una pauta de cinco etapas siempre igual: el factor desencadenante (puede ser una pérdida amorosa), aumento significativo del desequilibrio emocional, avisos reiterados sobre la futura autolesión y la automutilación y finalmente el alivio temporal de la tensión. El automasoquismo tiene los mismos efectos neurológicos que los del masoquismo. Van desde la excitación sexual, la euforia, la despersonalización, hasta los estados alterados de conciencia. Los que llevan a cabo una automutilación para acabar con la fase de despersonalización del ciclo del estrés podrían recuperarse con mayor rapidez. Ciertas especulaciones sugieren que causar un dolor o lesión desencadena o aviva el ciclo de recuperación o el sistema neurológico del sufriente.

11. Cera caliente. En el juego sexual la cera caliente sirve para aumentar el nivel de adrenalina y, por lo tanto, la excitación. El caso más conocido es el de Santa Pazzi. Una monja del siglo XVI que hacía que sus compañeras derramaran cera caliente sobre su cuerpo desnudo mientras permanecía atada a una cama, a través de esta práctica sentía un placer inmenso que ella interpretaba como la unión mística con Cristo. El juego de la cera caliente consiste en sostener una vela encendida por encima del cuerpo de la pareja y dejar que gotee, a veces en las zonas más sensibles como pezones, glande, labios mayores, monte de Venus. Si se utilizan velas de parafina han de usarse sin perfumes, pinturas metálicas o cera de abejas porque aumentan la temperatura del producto, también puede regularse la temperatura controlando la distancia que hay entre la vela y el cuerpo. Es conveniente disponer de compresas heladas (se consiguen metiendo en el congelador paños de algodón mojados) para aliviar la quemadura y para alternar las sensaciones extremas.

12. Fisting. Esta práctica sexual consiste en introducir el puño en la vagina o el ano. Tanto los heterosexuales como los gays lo practican. Rara vez se menciona el fisting en la literatura histórica; sin embargo, en Calígula, la película de Tito Brass, hay una escena donde el emperador practica el fisting con uno de sus súbditos en el día de su boda después de haber violado a la novia delante de él. Las sensaciones placenteras de las personas que gustan de esta práctica dicen que varían según la profundidad, la anchura y el "bombeo". La profundidad se logra introduciendo el puño al fondo de la cavidad vaginal o hasta el colón transverso atravesando el ano, el recto y el colón ascendente. Desde esta postura se percibe en la mano el bazo y la aorta descendente; la mayoría lo confunde con el latido del corazón. El bombeo se refiere a las caricias lentas y rítmicas o la penetración repetida del puño en estas cavidades.