Mónica Naranjo: "Llegada a esta edad no me apetece mentir, no tengo nada que ocultar"

Mónica Naranjo posa para 20minutos en la presentación de 'Amor con fianza', en Netflix.
Mónica Naranjo posa para 20minutos en la presentación de 'Amor con fianza', en Netflix.
Jorge Paris

La cantante Mónica Naranjo presenta y conduce Amor con fianza, un reality de Netflix que llega este jueves 11 a la plataforma y en el que varias parejas se enfrentan a un detector de mentiras que pondrá a prueba su relación. 

Si dicen la verdad a preguntas comprometidas suman dinero a un bote máximo de 100.000 euros, si mienten, restan la misma cantidad, 1.000 euros. En un entorno paradisiaco tendrán que vivir sin sus parejas y recibirán visitas inesperadas y se enfrentarán a amores que creían superados, a los celos y las mentiras.

"La verdad suma y la mentira resta" es la premisa del reality, ¿esto es así siempre? No. En un reality como éste la verdad suma al fondo de los 100.000 euros y la mentira resta dinero, pero en la vida real las verdades también restan, dependiendo qué tipo de verdad.

¿Ha sido tenso el momento de saber si mentían o decían la verdad? Mi colaboración en el programa es totalmente neutral, estar con los dos de la pareja, que estén tranquilos, que tomen aire… pero cuando llegaban las ceremonias yo no sabía las respuestas así que la sorpresa de ellos también eran para mí. Y había verdades o mentiras de ‘tierra trágame’.

¿Ha practicado su cara de póker? Sólo he visto el primer episodio y no sé ni qué cara pongo. La gente piensa que los conductores de programas estamos impertérritos, pero no, en esta experiencia he vivido situaciones muy bonitas, pero también muy dolorosas.

¿Ha probado el eye-detect, la máquina de la verdad del programa? De las primeras.

¿Y cómo le fue? Si vas a presentar un programa como este tienes que probarlo todo para saber cómo va. Y no falla, no falla. Intentas engañarla pero no. Te pilla pero bien.

¿Los concursantes siempre han estado de acuerdo con lo que decía la máquina? Hay de todo, de todo.

¿Qué ha aprendido sobre la mentira o el amor? Es que a partir de los 40 años yo creo que ya estamos muy rodados entonces aprender de las mentiras… ya hemos aprendido, ya sea por mentiras que hemos generado nosotros o nos ha contado el prójimo. Ya sabemos el precio y el tamaño de las patas de las mentiras, que son muy pequeñas. Llegada a esta edad pienso que no me apetece mentir, que no tengo nada que ocultar y que soy como soy y punto y al que le guste bien y al que no, también. Las personas que a partir de una edad madura siguen haciendo el parguela… es un sinsentido.

¿El problema de las parejas en el siglo XXI es la infidelidad o la monogamia? Yo siempre he apostado por la monogamia, a mí me fascina. Poder decir que llevas 40 años casada con tu marido y que habéis tenido hijos, que habéis superado las evoluciones diferentes, el criar a los hijos, cuando los caminos parece que se separan… todo eso hace grandes a las personas y las hace sabias.

¿Hay una receta para conseguir eso? El secreto para que una pareja sea sana es que sean honestos, que se comuniquen. Si hay una cosa que te ha molestado no esperes a tener 50 para reprocharlo, porque cuando tengas esas le vas a echar un tsunami encima y pocas cosas se salvan después de un tsunami. También está la lealtad, que es muy importante.

¿Estos realities son un poco ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio? En ocasiones sí, en otras no. Es muy posible que haya parejas que vean Amor con fianza y se sientan identificadas con alguno de ellos. Que vean el mismo problema que ellos tienen y que de esa manera salgan reforzadas porque lo traten.

¿Ha tomado partido aunque no lo haya expresado? A veces piensas “Dios mío, qué tiene que pasar ya para que despiertes, para que realmente empieces a ver el defecto en tu pareja”.

Las parejas son muy diversas y naturales… Son personas ajenas al mundo de la comunicación, no han tenido nunca contacto con la televisión, por lo que son inocencia pura. Entraban en las villas felices e ilusionados, diciendo “¡qué bonito!” y emocionados con el catering. Parecía todo una festividad y eso solo obtienes con gente ajena a este medio.

Y hay una pareja gay y aspectos muy diversos... Es gente normal, no de una tía y un tío 10. Personas que vienen a pasar una experiencia y a poner a prueba su relación.

¿Cómo debemos verlo, del tirón o dosificando? Del tirón. Yo no lo podría evitar. Ves uno y quieres ver más. Es como cuando hay una serie que te encanta, llega el fin de semana y te la ves entera.

¿Los realities son un poco como las series, con sus personajes, sus tramas? Puede, pero aquí no hay personajes y todo se va tramando según va pasando. Este formato es maravilloso porque una pareja no puede llegar resabiada, porque no sabe a qué se va a enfrentar, porque nosotros vamos cambiando las cosas, los caminos… trabajamos mucho con las reacciones y al final hay esa magia de lo inesperado.

Estamos en pareja y nos gusta alguien más, ¿hay que dejarse llevar o apelar a la razón y frenar? Depende de cuán importante es tu pareja y del grado de enamoramiento, de fidelidad y del futuro que quieras con él o ella. Todo no puede ser en la vida. Si estás a gusto con tu pareja, estás feliz y te sientes realizada, no miras al lado. Conocerás a alguien que te cae bien, que será guapo, pero nada más. Cuando tienes una unidad real con tu pareja ahí no entra ni sale nadie. Pero si hay un problema y no se habla, no se trata y no se arregla, por esa erosión empieza a haber problemas.

¿Si hay que elegir entre el amor y el dinero, qué elige Mónica Naranjo? El amor, siempre. Para mí poder tener una pareja, una familia, es mi principal final en la vida y siempre voy a apostar por eso. Si encuentras a tu alma gemela te da igual hasta vivir debajo de un puente. Todo lo quieres vivir con él.

¿Alguna mentira venial que haya contado? Es que soy muy mala contando mentiras, siempre me pillan (risas). Me pongo muy nerviosa. A veces me dicen "tú dile que no sé qué", pero no puedo porque me pongo roja y me pillan (risas).

¿Está Mónica Naranjo en su mejor momento? Un corazón feliz es un rostro bonito. Si me preguntas si estoy en mi mejor momento, como mujer, internamente, sí. Si estás bien por dentro, todo fluye.

¿Todos compartimos los mismos miedos y preocupaciones? Es curioso que la gente tiene mucho miedo a la muerte, cuando lo que deberíamos temer es al apego y al desapego, porque eso sí que es una tarea complicada de sobrellevar.

Ya, es más difícil vivir que morirse, ¿no? Claro, porque morir es un momento. Yo no le tengo miedo, tengo mucha aceptación a eso.

Amor con fianza se graba en un paraíso, ¿se dejan llevar más allí? ¿Sería lo mismo en un pedregal de Castilla? No, sería peor, porque se sufriría más. Los concursantes están súper cuidados, súper mimados. Están en una villa enorme, con piscina, sol… mucho mejor que un sitio frío y encerrado sin poder salir.

Eso nos hace entender a Adán y Eva, ¿no? Eso sí que no se entiende, porque con todo lo que había allí ¿tenían que tocar el fruto prohibido? Pero fue falta de confianza y por esa falta aquí estamos.

¿Le pasa a usted que le prohíban algo y le apetezca más que nunca? Me acuerdo cuando era pequeña que mi madre me decía "¡Que no se te ocurra tocar las drogas que las drogas matan a las personas!" Y yo pensaba pues no las toco (risas). Y a día de hoy no las he tocado, no las he querido ni ver.

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