Quieren poner cámaras en los montes para grabar a los pirómanos

El fiscal asegura que lo más difícil es demostrar la culpabilidad del acusado. Los infrarrojos y los objetivos, dice, «pueden ayudar».
Las cámaras no sólo nos acecharán en los bancos, los semáforos o las carreteras. Ahora, nadie estará libre de la mirada indiscreta del objetivo, aunque se esconda en el lugar más recóndito de la sierra.

El fiscal coordinador de incendios de Granada, Antonio Navajas, propuso ayer la instalación de sistemas de teledetección, como cámaras o infrarrojos, en espacios naturales protegidos o de especial interés especulativo para poder así identificar a los autores de los fuegos. Las siestas bajo los pinos de los domingueros podrán ser vigiladas, de prosperar la petición, por agentes del servicio de incendios.

«El sistema –según Navajas– deberá emitir imágenes o señales constantemente porque si sólo almacenan datos, éstos pueden perderse en el incendio». La medida persuadiría a los pirómanos, pero eso de poner cámaras al campo ya ha provocado algún que otro chiste.

Calificación urbanística

Los fuegos provocados están relacionados en muchas ocasiones con la especulación urbanística. Para evitarlo, Navajas aboga por ampliar de treinta a sesenta años el tiempo para que se pueda construir en un terreno forestal. Asimismo, considera que la madera quemada debe ser adjudicada por la Administración para paliar los daños causados por las llamas.

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