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El Insignia OPC enseña sus '325 dientes'

Opel Insignia OPC.
Opel Insignia OPC.
AUTOSCOUT24

Hace muy poco pudimos asistir a la presentación del Opel Insignia Ecoflex, el nuevo modelo de bajo consumo de la gama que a finales de 2008 inició su andadura con buena acogida. Y ahora, escasas semanas después, hemos tenido la ocasión de probar el otro extremo del Insignia: el deportivo y dinámico OPC con tracción total y un sediento motor V6 de gasolina.

La etiqueta OPC adorna los Opel especialmente potentes desde hace ya diez años, de los cuales, hasta ahora, el más fuerte era el Vectra, con sus últimos 280 cv. Pero su sucesor, la versión OPC de la gama Insignia, le supera con creces: su motor V6 de 2,8 litros ha sido mejorado para entregar 325 cv turbo y trasmitir toda esta potencia a las cuatro ruedas. Este nuevo sistema de tracción integral firmado por Opel es una garantía de grandes placeres de conducción. Lo que antes era un gemir de ruedas frontales y tirones en la dirección ha pasado a ser verdadera tracción. Los neumáticos de 245 en las ruedas de, mínimo, 19 pulgadas se agarran con fuerza al asfalto. Si el sistema electrónico detecta pérdida de adherencia en una de las ruedas, el dispositivo Haldex-4 es capaz de variar inmediatamente la distribución del par entre los dos ejes e incluso entre las ruedas traseras de forma individual.

Chasis deportivo

La nueva arquitectura de suspensión delantera del OPC llamada HiPerStrut también le proporciona mayor agarre. Se trata de una evolución del eje McPherson en la que, por medio de elementos adicionales, se reducen las reacciones causadas por el par motor en la dirección. Gracias a los frenos Brembo, con discos más ligeros y pinzas de cuatro pistones, las masas no suspendidas se han reducido notablemente. El resultado es una gran precisión en la dirección y un comportamiento dinámico en los virajes.

 Además el OPC trae de serie el sistema de suspensión adaptativa FlexRide. En el modo normal, y a pesar de las ruedas de 19", este gran Opel rueda suavemente sobre las irregularidades, aunque a altas velocidades se echa de menos una rigidez más deportiva. Para ello, basta con pulsar el botón Sport y notaremos que aumenta el contacto con la carretera y la dirección se torna más directa. Si cambiamos al modo OPC, aumentará la precisión: los amortiguadores se endurecen por medio del cierre de las válvulas que regulan el paso de aceite a estos, con lo que en el modo OPC no hay prácticamente balanceo en las curvas. Sin embargo, incluso con esta configuración y debido a sus 1,8 toneladas, no se puede decir que el Insignia OPC sea el rey en tramos estrechos y virados.

Potente, pero no superveloz

Mientras que la suspensión y la tracción 4x4 nos convencen sobradamente, el rendimiento del motor no es para tirar cohetes. A este refinado motor V6 le falta algo de garra. Hasta las 2500 vueltas la propulsión es bastante discreta, le falta una sonora entrada del turbo que le imprima carácter. La cosa sólo mejora con un régimen de vueltas más elevado. De todos modos, hay que decir que un par motor de 435 Nm a 5.250 rpm es bastante alto para un motor turbo. La aceleración de 0 a 100 km/h con el Insignia OPC dura exactamente seis segundos, y a los 250 km/h salta el limitador electrónico. En cuanto a rendimiento, si bien es magnífico, se queda algo corto con respecto a algunos de sus competidores: el Passat CC 3.6, con su motor atmosférico de 300 cv, acelera de 0 a 100 km/h en 5,6 segundos, y el Audi S4, con compresor e inyección directa, lo hace en sólo 5,1 segundos.

Un caballo sediento

También nos espera otro chasco en lo tocante a la eficiencia, porque la caja de cambios de seis relaciones de este Opel no siempre funciona con total suavidad. Además, a pesar de ofrecer prestaciones notablemente mayores, un S4 necesita mucho menos carburante. Mientras que Opel promete un consumo mixto de 11,4 litros para su Insignia OPC, al ágil Audi le basta con 9,7 l, y el VW Passat CC 3.6 llega incluso a los 9,5 l. En la práctica, raras veces lograremos mover el Insignia OPC con esos 11 litros. Después de nuestra prueba, que fue bastante relajada, el ordenador de a bordo registró 13,5 litros.

Pero en el Insignia no priman tanto la sensatez o la eficiencia como las emociones, entre ellas acústicas, que este Opel nos puede proporcionar. El silbido del turbo sólo se percibe ocasionalmente, ya que desde dentro el ronroneo del motor es bastante presente con un régimen de vueltas bajo y a carga parcial. Mucho más rico, bello y emocionante es el sonido que sale del escape Remus ya desde las primeras revoluciones, cuyo potente rugido no pasará inadvertido a los viandantes.

Conclusión

En comparación con el antiguo Vectra OPC, el Insignia OPC supone un gran paso adelante. La gran berlina no sólo ofrece magníficas prestaciones y, si se desea, una puesta a punto muy deportiva del chasis, sino que además puede satisfacer las más altas exigencias en cuanto a confort y uso cotidiano. Teniendo en cuenta estas grandes mejoras, podemos aceptar el ostensible aumento de precio con respecto a su predecesor. Eso sí, con respecto a sus competidores, el Insignia OPC resulta una elección cara, y en cuanto a prestaciones y consumo, no llega a la suela de los zapatos de algunos como el VW Passat R36 y el Audi S4.

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