Así se fraguó el proyecto para otorgar derechos al Mar Menor: "Se convertiría en una persona como tú y como yo"

Atardecer en el Mar Menor
Atardecer en el Mar Menor
PACTO POR EL MAR MENOR | BLOG LA CRÓNICA VERDE

Cuando era una niña, Rocío García veraneaba todos los años en el municipio murciano de Islas Menores, en la costa del Mar Menor. Sus recuerdos tienen poco que ver con el mar de agua turbia y contaminada que expulsó este verano a miles de peces muertos, la enésima alerta de que este ecosistema único en el Mediterráneo se encuentra al límite de la supervivencia.

"De pequeña yo jugaba con los caballitos de mar, el agua era cristalina y color turquesa, tenía un barco y navegaba y era una pasada, se veían las praderas de las algas, era impresionante", recuerda esta cartagenera de 35 años.

Las aguas de la laguna costera, sometida desde los años 70 a una intensa urbanización y un cambio de un modelo agrícola de secano a uno de regadío, empezaron a reverdecer en 2012. Siete años después, el primer gran episodio de mortandad de peces, en octubre de 2019, fue lo que hizo a García involucrarse en la lucha por tratar de salvar al Mar Menor porque "veía que se estaba muriendo".

¿Se puede hablar de la muerte -o el asesinato- de una laguna como si se tratara de una persona? Ese es el cambio de paradigma jurídico que busca introducir una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de la que García es una de las promotoras y que tras conseguir, el pasado fin de semana, alcanzar el medio millón de firmas, será votada en el Congreso en los próximos seis meses.

Rocío García posa en un barco navegando por el Mar Menor.
"De pequeña yo jugaba con los caballitos de mar, el agua era cristalina y color turquesa, tenía un barco y navegaba y era una pasada"

Cualquiera podría denunciar a quien dañe a la laguna

La mortandad de peces de 2019 también fue clave para que Teresa Vicente, profesora de Derecho de la Universidad de Murcia, acabara siendo quien registrara la ILP el pasado 29 de julio. Tras más de tres décadas investigando sobre justicia ecológica, Vicente acudió becada al centro de Justicia y Clima de la Universidad de Reading en 2019 para estudiar proyectos que buscaban dotar de personalidad jurídica a ecosistemas en distintos países del mundo.

"Para darle derechos a los ecosistemas hay que dar un nuevo paradigma a la justicia", explica Vicente. "La Justicia Social, que hemos desarrollado en Occidente, dotó a todas las personas de personalidad jurídica al igual que a las entidades mercantiles, las corporaciones y las fundaciones, pero se olvidó de la naturaleza".

Este nuevo enfoque, que entonces era totalmente novedoso, se había aplicado ya en Nueva Zelanda, Colombia y Estados Unidos, aunque, desde entonces, se ha extendido ya por todos los continentes salvo Europa. Al regresar de Reading, la muerte masiva de peces en el Mar Menor motivó a sus alumnos de cuarto curso de Derecho a aplicar este enfoque a este ecosistema.

Archivo - Vista aérea del Mar Menor, en Murcia.
Archivo - Vista aérea del Mar Menor, en Murcia.
MITECO - Archivo

"Se convertiría en una persona como tú y como yo y como una empresa o una fundación, lo que se defiende ya son los derechos que tiene a la vida, a la no contaminación, si hay algo que le está contaminando tiene que parar porque lo único que hay que probar ahí es que le está haciendo daño a la laguna", explica Vicente, sobre las consecuencias que tendría dotar al Mar Menor de personalidad jurídica. "Es como si le pegas a un niño, aunque seas su padre te puede denunciar cualquier persona porque los niños ya tienen sus derechos".

El estudio desarrollado por los alumnos de Vicente fue publicado al final de curso con la propuesta de implementarlo mediante una ILP. La localidad de Los Alcázares fue la primera en aprobarla y, tras el rechazo por parte de la Asamblea Regional de Murcia por declararse no competente, la propuesta de ley fue registrada en el Congreso de los Diputados de Madrid.

En ese punto se conocieron Vicente y García, que no había dudado en aceptar, apenas un día antes del registro de la ILP, convertirse en una de las ocho personas que firmaron como promotores. En septiembre, menos de dos meses después, la mesa del Congreso admitió a trámite la ILP y comenzaba el plazo para recoger las firmas necesarias para que la propuesta fuera votada en la cámara baja.

La campaña para lograr el medio millón de firmas

"Éramos ocho personas, con el apoyo de mucha gente, eso sí, pero teníamos claro que había que moverlo a nivel nacional", recuerda García del día después de recibir el visto bueno del Congreso para el inicio de la recogida de firmas. Ahí comenzó una carrera de nueve meses -que se convertirían en 13 tras una primera prórroga- en la que pocos esperaban alcanzar el objetivo de las 500.000 firmas.

Solo una de cada diez ILP que se presentan anualmente en España logran llegar a ese hito a tiempo, según los datos que recopiló la Fundación Civio en 2019. De las que sí lo alcanzaron, solo 13 llegaron a ser votadas por el pleno del Congreso y únicamente tres fueron aprobadas, dos, refundidas en otras leyes y solo una, que regulaba la tauromaquia como patrimonio cultural, aprobada con modificaciones en 2013.

García y el escaso número de voluntarios que inició la campaña empezaron a enviar los pliegos de firmas a sus familiares y amigos fuera de Murcia mientras ellos colocaban mesas de firmas en las calles de los municipios de la Región. Cuando, en diciembre de 2020, volvieron las restricciones por el repunte de la pandemia, se apoyaron en los comercios locales para seguir recogiendo apoyos.

“Yo siempre he sido muy positiva, pero mucha gente pensaba que no llegábamos, antes de verano llevábamos 200.000 firmas o así”, recuerda García.

Voluntarios recogen firmas en una mesa situada en la calle en el marco de la campaña de la ILP para dotar al Mar Menor de personalidad jurídica.
Voluntarios recogen firmas en una mesa situada en la calle en el marco de la campaña de la ILP para dotar al Mar Menor de personalidad jurídica.
CEDIDA

El 'boom' que generó la tragedia

El 16 de agosto de este año, los peces volvieron a morir masivamente en el Mar Menor. Las costas de la laguna aparecieron repletas de doradas, lubinas y mújoles en estado de putrefacción lo que obligó al Gobierno regional a cerrar playas en plena temporada alta y volvió a situar al Mar Menor en el foco mediático dos años después de la gran mortandad de 2019.

"La muerte de los peces fue un 'boom', nos llegaron mails, mensajes, llamadas… fue brutal", asegura García, que empezó a recibir peticiones para recoger firmas entre españoles residentes en Finlandia, Reino Unido, Bélgica o Países Bajos.

El movimiento se volvió masivo también gracias al apoyo de más de una veintena de profesionales de la creatividad que impulsaron la campaña de comunicación del proyecto de forma altruista.

"El Mar Menor ha sido el gran problema de nuestra generación o el que nos ha pillado más de cerca", declara Julián Garnés, socio fundador de el estudio de diseño Rubio y del Amo, la primera de las empresas que decidió colaborar con el proyecto de la ILP y que logró aunar el resto de apoyos en la Región.

El estudio creó un logo y elaboró una campaña de comunicación que incluyó un vídeo promocional con un guión elaborado por un grupo de alumnos de la Facultada de Comunicación de la Universidad de Murcia. La campaña consiguió, finalmente, superar las expectativas del propio Garnés, que también señala la mortandad de peces de este verano como el punto de inflexión clave.

"Al principio, vimos antecedentes y eran muy poquitas las ILP que habían conseguido las firmas suficientes, era casi un reto imposible", declara Garnés. "El objetivo era más poner el tema encima de la mesa y que se hablara de él. Al final, parece que ha hecho falta que murieran otra vez miles de peces para que se hablara de eso".

"Vamos a hacer historia"

El plazo iba llegando a su fin y decenas de voluntarios se afanaban, hasta este mismo martes, en el conteo de las firmas que, poco a poco, iban acercándose al objetivo del medio millón. En un local cuya ubicación los activistas no quisieron desvelar para evitar poner en riesgo los pliegos que almacenaban, fueron introduciendo las páginas en cajas en las que escribían el número de firmas.

"Empezamos a sumar cada caja y ya cuando veíamos que ya queda menos empezó a crecer la emoción: 'Que llegamos que llegamos'. El momento de llegar a los 500.000 fue de una alegría impresionante", describe García. "Vamos a hacer historia si lo conseguimos, vamos a ser pioneros en España y en Europa va a ser algo muy gordo".

Las 639.826 firmas que finalmente se han alcanzado fueron entregadas este miércoles en la Junta Electoral Central. Los promotores confían ahora en que la ILP cuente con los apoyos necesarios para su aprobación en el Congreso. Hasta el presidente, Pedro Sánchez, firmó poco antes de alcanzar el hito y todos los grupos apoyaron aumentar la prórroga de la recogida de firmas salvo PP y Vox.

Incluso el presidente murciano, Fernando López Miras, del PP, ha considerado como "positivas" las 500.000 firmas de la ILP si sirven para que el Gobierno "actúe".

Después del inicio de una aventura en la que pocos confiaron en un inicio, el pequeño grupo de activistas que lanzó la campaña por la ILP está a tan solo un paso de hacer historia y lograr que el Mar Menor se convierta en un hito de la lucha por la defensa del medioambiente en Europa.

"Sobre todo, nos va a enseñar a todos a vivir en armonía con la naturaleza, a respetar, no solo los derechos de las demás personas, sino los derechos de la naturaleza, porque nosotros necesitamos a la naturaleza pero la naturaleza no nos necesita a nosotros para nada", declara la profesora Vicente. "Tenemos que impulsar nuestro modelo de desarrollo dentro de la ley natural".

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