¿Cómo va a cambiar el coronavirus en los próximos meses? ¿Cómo actuará este invierno?

Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para enfermos de coronavirus
Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para enfermos de coronavirus
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Se acercan de nuevo los meses más fríos del año y con ellos, el momento más propicio para la transmisión de los virus respiratorios y entre ellos, cómo no, seguirá estando el coronavirus.

Hasta la fecha, el coronavirus ha infectado a más de 240 millones de personas y casi 4,9 millones han muerto. ¿Cuál es el camino que ha tomado el virus? ¿Podemos predecir cómo cambiará en el futuro cercano? El diario italiano Corriere della Sera ha publicado un reportaje donde intenta responder a estas preguntas.

Una larga convivencia

Las últimas hipótesis en cuanto a epidemiología suponen una larga (y con suerte bastante pacífica) convivencia con el SARS-CoV-2, pero las incógnitas son más que certezas, pues este virus no se parece del todo a los cuatro coronavirus que aún circulan y ni siquiera a la gripe con la que nos enfrentamos en invierno.

Tal y como reflexiona este artículo, no se sale de una pandemia en una semana: es necesaria una fase de transición que podría tener lugar este invierno y que llevaría de una pandemia a una endémica (cuando una enfermedad contagiosa está constantemente presente, pero cuyo número anual de casos es no sujeto a grandes variaciones), como la gripe.

Los escenarios dependen de los numerosos factores en juego y de cómo evolucionarán; uno de ellos se refiere a las mutaciones del coronavirus.

En gran parte del mundo, las infecciones por coronavirus aún permanecen incontroladas, lo que le da al virus más posibilidades de evolución: podría volverse más transmisible, ser capaz de evadir las defensas del sistema inmunológico o ser más virulento, provocando enfermedades más graves.

La variante Delta

La variante Delta, que ahora prevalece en todo el mundo, ha confirmado que muchos virus evolucionan hacia una mayor infectividad, en lugar de una mayor letalidad. Allá donde se ha impuesto, la variante Delta ha cancelado incluso las variantes más preocupantes respecto a la capacidad de superar las vacunas.

Los científicos plantean la hipótesis de que el único camino para la evolución del SARS-CoV-2 pasa ahora de las mutaciones únicas del Delta, en la práctica subvariantes y de hecho en el Reino Unido ya existen varios subtipos.

La adaptación de un virus a los humanos, sin embargo, es un proceso que no dura para siempre: es probable que existan algunos límites biológicos sobre lo infeccioso que puede llegar a ser.

Mientras tanto, la infección natural y los potenciadores de las vacunas podrían 'recargar' la inmunidad adquirida y 'enseñar' a nuestros cuerpos a reconocer nuevas mutaciones. La cantidad de personas susceptibles también disminuirá y la propagación de la Covid-19 se ralentizará, por lo que el virus tendrá menos oportunidades de cambiar.

El papel fundamental de las vacunas

La otra variable central en la lucha contra la Covid son las vacunas. El retroceso o no de la pandemia depende de la tasa de vacunación y de la difusión y capilaridad de la inmunización: en algunos países hay porcentajes de personas vacunadas que llegan al 90%, pero en África este dato cae por debajo del 10%. La pandemia no puede terminar mientras las infecciones no se controlen en gran parte del mundo.

Otro factor que se desconoce y abre numerosas interrogantes es el número de individuos que nunca se vacunarán: ¿cuántos hay, cómo se distribuyen en los distintos países? Los niños menores de 12 años están actualmente excluidos de la vacunación, pero ¿hasta cuándo? ¿Cuántos padres optarán por vacunarlos cuando exista autorización sanitaria? 

Pero no solo eso: las propias vacunas plantean algunas preguntas: han demostrado ser extremadamente efectivas contra la enfermedad de la Covid-19, pero no son totalmente efectivas contra la posibilidad de infectar.

Las vacunas en uso no son 'esterilizantes', y por lo tanto, no reducen la circulación del virus. Sin embargo, pueden actualizarse y repetirse en el futuro. Los refuerzos se han estudiado precisamente porque la inmunidad proporcionada por la vacunación parece debilitarse (parece que en un promedio después de unos seis meses); por otro lado, ni siquiera sabemos exactamente cuánto durará la inmunidad adquirida con la infección natural.

El comportamiento humano

Todos estos factores conforman el cuadro que dibuja el futuro de la pandemia. Finalmente, no hay que olvidar que el comportamiento humano importa mucho. Antes de la vacunación masiva, cualquier reducción drástica en la circulación del coronavirus en un país se lograba con cierres y medidas de distanciamiento, más que por la barrera constituida por el porcentaje de población ya infectada por el virus.

Resultó que la tan esperada 'inmunidad colectiva' es una quimera, dado que las vacunas no detienen por completo las infecciones y se debe implementar una cierta propagación del virus en parches, según los estados y las áreas.

En este contexto, ¿cuándo el número de curados y vacunados transformará el virus de pandémico en endémico? La evolución probablemente se producirá en diferentes momentos del mundo, debido a la diferente distribución de las vacunas y la transición no será repentina.

Los científicos están haciendo varias suposiciones sobre cómo será la coexistencia con un virus endémico: algunos predicen que la Covid-19 será muy similar a la gripe y aún podrá causar enfermedades graves y la muerte, especialmente durante los picos estacionales, mientras que otros son más optimistas y creen que se volverá más como un resfriado común.

Maria Van Kerkhove, jefa de la Unidad de Enfermedades Emergentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), piensa en períodos de altibajos: "Los picos pueden volverse menos altos, pero más agudos en poblaciones específicas, como las no vacunadas y las frágiles".

Trevor Bedford, biólogo computacional del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, calcula que Covid será la peor de las enfermedades respiratorias estacionales: "Me imagino un virus tres veces más contagioso que la gripe, pero con una tasa de mortalidad similar".

El Danish Statens Serum Institute (SSI) vincula el aumento de casos con la tasa de vacunación y el nivel de reapertura: el Reino Unido levantó todas las restricciones el 19 de julio, cuando solo aproximadamente la mitad de la población estaba completamente vacunada, y los casos comenzaron a crecer en el principios de agosto, alcanzando ahora más de 38.000 nuevos positivos por día y un promedio de alrededor de 150 muertes diarias.

En la revista Science, el escenario hipotetizado es el de un resfriado común, en el que la protección frente a infecciones se erosiona con el tiempo, pero no la defensa frente a enfermedades graves. Esto podría provocar una primera infección durante la infancia, seguida de infecciones leves recurrentes.

Pase lo que pase, encontrarnos periódicamente con el coronavirus, reforzado por la protección de una vacuna o una infección previa, podría ayudar a refrescar la reacción del sistema inmunológico, haciéndonos aún más aptos para una convivencia prolongada.

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