Los clubes cannábicos de Barcelona cargan contra su nueva regulación: "No hay ningún control"

  • Hasta este verano, el Ayuntamiento controlaba los clubes mediante un Plan especial urbanístico, pero el TSJC ha concluido que no tiene estas competencias.
  • Tanto el consistorio como las asociaciones de consumidores de cannabis insisten en la necesidad de una regulación.
Asociación cannábica.
Asociación cannábica.
CatFAC

Muy a su pesar, el Ayuntamiento de Barcelona tuvo que comunicar este verano a las asociaciones cannábicas que tenían que adaptarse a una “nueva situación legal”, después de una sentencia que inhabilitaba al consistorio para regular su actividad. En 2016, el gobierno de Colau aprobó un Plan especial urbanístico para la ordenación territorial de los Clubes y Asociaciones de Consumidores de Cannabis en la capital catalana; para evitar su concentración y evitar que se instalarán en zonas sensibles, como por ejemplo en los alrededores de colegios. No obstante, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) concluyó el pasado mes de abril que el consistorio no es un órgano competente para regular este tipo de actividad, ni siquiera de forma urbanística, al tratarse de espacios “susceptibles de comisión de delitos”, y que solo el Gobierno central puede hacerlo.

Así el ayuntamiento tuvo que suspender a todas las asociaciones la licencia específica de Club de personas consumidoras de cannabis, y otorgarles de nuevo la licencia de club privado -los clubes sociales de cannabis no están regulados como tales en el ordenamiento jurídico español, de modo que figuran simplemente como clubes privados, de la misma forma que podría hacerlo uno de cualquier otra temática-.

En consecuencia, las asociaciones de consumidores de marihuana ya no tienen que pedir permiso para abrir sus puertas. De hecho, actualmente para abrir un club solamente es necesario notificarlo. “No tienes que pasar ningún control”, asegura Eric Asensio, secretario de la Federación de Asociaciones de Usuarios de Cannabis en Catalunya (CatFAC), en una entrevista con este diario.

Además de dificultar el control por parte de las instituciones, la nueva regulación incluye una serie de normas que pueden hacer peligrar la supervivencia los locales que ya existían, porque no pueden promover el consumo, la venta ni el cultivo de marihuana. “Los clubes que tenían dispensación la están retirando y también están mejorando sus sistemas de control; pero esto hará muy difícil su continuidad. Hay algunos que ahora mismo tienen paralizada su actividad”, apunta Asensio.

Asociación cannábica.
Asociación cannábica.
CatFAC

El pasado mes de julio, el Ayuntamiento de Barcelona anunció que, en consecuencia de la sentencia del TSJC, impulsaría una serie de medidas “inmediatas”, entre las que incluyen una campaña de inspección y control de los clubes, empezando por los que “más impacto negativo generan, enfocados al turismo y a la venta masiva”. No obstante, desde la CatFAC aseguran que “no les consta” que se haya llevado a cabo ninguna inspección. Desde el consistorio han evitado dar información sobre su actuación, al ser preguntados por este diario, al considerar que es “pronto” para ello.

Igualmente, el gobierno municipal continúa insistiendo en la necesidad de una regulación de esta actividad “desde donde se entiende que se debe tratar este fenómeno”. En este sentido, coincide con la posición de la CatFAC: “Los municipios necesitan herramientas para controlar esta realidad, y tiene que poderse legislar en todos los territorios”.

En este momento, el debate del cannabis está a la orden del día en España, después de que se registrasen tres propuestas de ley en el Congreso -una de ERC, otra de Unidas Podemos y otra de Más País-, para regular su consumo. Desde la CatFAC esperan que la futura ley que podría aprobar el Gobierno incluya la posibilidad por parte de los municipios de ordenar su actividad a través de planes urbanísticos. “Es una herramienta necesaria para ellos y para nosotros”. 

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