40 años de la colza: de la muerte del niño Jaime Vaquero al mayor escándalo por intoxicación alimentaria en España

Canje de aceite de colza adulterado por aceite de oliva.
Canje de aceite de colza adulterado por aceite de oliva.
EFE

El consumo de aceite de colza desnaturalizado, que provocó el fallecimiento de cerca de 700 personas y que afectó a más de 20.000, cumplió el pasado mes de mayo 40 años después de que se produjera la primera muerte por la enfermedad del síndrome tóxico, convertida en la mayor intoxicación alimentaria en la historia de España.

El niño Jaime Vaquero, que vivía en Torrejón de Ardoz (Madrid), fue la primera persona que el 1 de mayo de 1981 murió a causa de la entonces desconocida enfermedad, de la que enseguida se conocieron nuevos afectados y fallecidos y que provocó un gran desconcierto en las autoridades sanitarias, en los médicos y entre la población.

La mayoría de las víctimas y afectados fueron personas de clase trabajadora, que en su mayoría vivían en zonas del centro de España, pero no se hallaba ningún nexo entre ellos y no fue hasta un año después cuando las principales investigaciones apuntaron que la probable causa común que tenían los miles de afectados era el consumo de aceite de colza desnaturalizado con anilina.

Este aceite, que se importó de Francia para uso industrial, se distribuyó después por algunos aceiteros para uso humano tras extraerle la anilina a alta temperatura, un proceso que dio lugar a la creación de compuestos tóxicos que causaron la grave intoxicación conocida hoy como síndrome del aceite tóxico.

El producto se vendió a la población para su consumo en garrafas de plástico, de manera fraudulenta y a través de puestos de venta ambulante en diferentes lugares de España.

Esta intoxicación masiva marcó un antes y un después en materia de seguridad alimentaria en España. Las personas afectadas por el síndrome de aceite tóxico (SAT) presentaban mutaciones en el gen NAT2, que es el "responsable del metabolismo de tóxicos químicos", subraya la AESAN.

La enfermedad causada por la toxicidad provocó una "neumonía atípica" a los afectados, aunque la gravedad de los síntomas variaba en cada persona. Asimismo, también provocó manifestaciones cutáneas, afectaciones músculo-esqueléticas, como fibromialgia, fatiga crónica y dolor crónico generalizado, y deformidades articulares.

Los afectados que sufrían la enfermedad tenían un periodo de latencia de diez días y tres fases clínicas, la primera caracterizada por una fase aguda de neumonía atípica, la intermedia que les provocaba tromboembolismo, hipertensión pulmonar, calambres y fuertes dolores musculares, y la tercera daños en el hígado.

Indemnizaciones

De las más de 20.000 personas afectadas, 18.517 recibieron ya sus indemnizaciones del Estado declarado, tras un largo proceso judicial, responsable civil subsidiario, aunque todavía quedan personas que pueden reclamar las ayudas económicas.

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