'Deuda inmunitaria', el nuevo concepto del que se habla por llevar mascarilla: ¿es un problema de cara a otros virus?

Una niña con mascarilla.
Una niña con mascarilla.
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'Deuda inmunitaria'. Nuevo concepto, nueva hipótesis. El nuevo término del que debaten los y las científicas parece derivar de un reciente artículo de opinión del pediatra francés Robert Cohen, que sostiene que cuanto más largos sean los períodos de 'baja exposición viral o bacteriana' [por el uso de medidas no farmacológicas contra la covid-19, esto es, mascarilla, distanciamiento, lavado de manos frecuente, etc.], mayor será la probabilidad de futuras epidemias. 

"La falta de estimulación inmunológica debido a la circulación reducida de agentes microbianos y a la reducción de la absorción de vacunas relacionada indujo una "deuda de inmunidad" que podría tener consecuencias negativas cuando la pandemia esté bajo control y se eliminen las medidas no farmacológicas", concluía Cohen.

Sobre este asunto se ha pronunciado el pediatra inmunólogo del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, José Gómez Rial. Después de escuchar las "propuestas por parte de familias" de perpetuar el uso de la mascarilla en las aulas durante los meses de frío porque "dicen que es una maravilla porque no se ponen enfermos", se lanzó a hablar de la 'Hipótesis de la higiene', una teoría "controvertida, con sus pros y sus contras" surgida en 1989.

Como su nombre indica, es una hipótesis. Su autor, el epidemiólogo David Strachan, estableció que la privación de la exposición a diferentes patógenos durante la infancia merma el desarrollo del sistema inmunitario, que se vuelve "consentido", y puede derivar en la etapa adulta en alergias o enfermedades autoinmunitarias como la diabetes o la esclerosis múltiple, explica Gómez Rial. 

Como inmunólogo, el médico gallego considera que "es bueno que los niños se enfrenten a los patógenos. Una de las claves por las que la covid-19 es mayoritariamente leve en los más pequeños es porque su sistema inmunitario está acostumbrado a enfrentarse a patógenos nuevos. Si ahora intervenimos con una mascarilla todos los años en la época de los virus, puede ser que ese efecto lo perdamos de cara al futuro. Sobreproteger el sistema inmune de los niños creo que puede tener consecuencias y yo lo valoraría".

Con estas palabras, Gómez Rial niega referirse a que defienda quitar ya las mascarillas dentro del aula: "Aún es muy prematuro. La pandemia no está del todo controlada aún". Sí cree que es "una aberración" querer mantener la medida para siempre y también considera que ya "sobran" en exteriores y actividades al aire libre.

El problema es "querer perpetuar" (por ejemplo desde los tres y hasta los 14 años) la mascarilla en interiores

El problema, explica, es "querer perpetuar" (por ejemplo desde los tres y hasta los 14 años) la mascarilla en interiores, o "la higiene llevada al extremo", que puede quizá tener problemas en el desarrollo futuro del niño. En cambio, el experto considera que el año y medio que llevamos con mascarilla no va a interferir en el desarrollo del sistema inmunitario, es algo "anecdótico".

Por el momento, la supuesta 'deuda inmunitaria' ha llevado a registrar un brote de Virus Respiratorio Sincitial (VRS), causante de bronquiolitis, tardío y fuera de estación el pasado mes de junio. "Esto nos sorprendió a todos. Nadie sabe qué pasará cuando una generación se enfrente de forma más tardía al VRS. Creo que perpetuar el uso de la mascarilla es peligroso de cara al futuro", sentencia el también miembro de GENVIP, un grupo de investigación en pediatría dedicado al estudio de las enfermedades infecciosas y a desarrollar ensayos clínicos sobre vacunas.

Inmunidad frente al VRS, causante de bronquiolitis

El alergólogo pediatra del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, Alberto Álvarez-Perea, abunda en la 'Hipótesis de la higiene' y su relación con el uso continuado de las mascarillas y cómo este puede interferir en el desarrollo del sistema inmunitario. "Son ideas que se tocan tangencialmente pero en realidad tienen poco que ver". El médico puntualiza que según la teoría de la 'Hipótesis de la higiene' no todos los microorganismos contribuyen a la regulación del sistema inmunitario, sino sobre todo determinadas bacterias y hongos asociados a una vida en ambientes rurales.

En su opinión, "no creo que tenga mucho sentido" afirmar que la no exposición al VRS o a la gripe va a crear 'deuda inmunitaria' "porque en una temporada normal de gripe se infecta el 25% de la población y entonces, ¿qué pasa? ¿que el 75% restante tiene 'deuda inmunitaria'?". "De momento nadie lo sabe", asevera. 

"Ahora mismo, los beneficios de llevar mascarilla en interiores superan ampliamente los posibles problemas" 

El VRS es un virus "muy moderno con el que tenemos contacto porque hemos modificado la forma en la que vivimos" y cuya infección en el primer año de vida es un factor de riesgo para desarrollar alergias y asma, "por lo que exponerse a él [antes del primer año de vida] no es la mejor manera de inmunorregulación. Al revés".

"El concepto de 'deuda inmunitaria' hasta hace un mes no existía. Es una teoría muy muy muy primitiva. Habrá que ver si hay datos que la apoyen y contrastarlos con los hechos. A mí me cuesta pensar que llevar mascarilla un año y medio o dos años vaya a tener inconvenientes. Estamos ante un virus muy virulento y ahora mismo el único grupo poblacional sin vacunar son los niños. Qué pesa más: algo que sé que está ahí o algo que puede que ocurra o que no. Mira qué está pasando en países como EE UU, Israel o Reino Unido cuando se ha levantado la obligatoriedad de la mascarilla en interiores [los contagios se han incrementado]. El virus sigue ahí, ha bajado porque estamos evitando contactar con él, pero no porque se haya resuelto. Mientras los niños no estén vacunados, es prematuro quitarles la mascarilla en interiores. Ahora mismo, los beneficios de llevar mascarilla en interiores superan ampliamente los posibles problemas que pudiera producir", subraya.

Sobre este asunto también responde el pediatra de Atención Primaria Gonzalo Oñoro. "Que un niño o niña no haya tenido contacto con infecciones de forma temprana no quiere decir que, cuando lo tenga un año o año y medio después, vaya a tener infecciones mucho más graves. Si no, los pequeños que empiezan la escuela infantil con dos o tres años tenderían a tener infecciones más graves que sus compañeros que tuvieron contacto con esas infecciones con seis meses o un año, y esto no es así. De hecho, hay infecciones que son más graves cuanto más pequeño es el niño, no cuanto más mayor es", finaliza. 

"Nunca hemos vivido esta situación"

"Como hemos estado un año sin virus y sin entrenarnos, ahora los vamos a tener todos de golpe", resumía por otra parte el epidemiólogo Alfredo Corell, en una reciente charla online organizada por el profesor Eduardo Mazo. "No tengo bola de cristal, tampoco hemos vivido esta situación nunca en la historia, por lo que no tenemos un libro en el que mirar lo que pasó", agregaba Corell, que reconocía que cuando leyó los argumentos para sostener esta hipótesis le "costaba trabajo creer que fuera a pasar"

El experto señala que en Reino Unido hay ahora un "brote de infecciones respiratorias por todo el país", si bien apunta también que en este país ya no es obligatorio llevar mascarillas en interiores y celebraron el liberty day, mientras que en España la mascarilla solo se ha flexibilizado en exteriores.

En este sentido, Corell pide "que no tengamos prisa" en levantar las restricciones de control de la pandemia. "Para mí es crucial que acabe octubre y ver qué pasa a primeros de noviembre porque un septiembre hemos tenido la vuelta al cole, el regreso al trabajo presencial, botellones, las fallas y fiestas en muchos sitios... eventos de mucha socialización. Si ahora en 15-30 días no vemos cambios de tendencia, es que estamos en una situación mucho más estabilizada", concluía.

El Ministerio de Sanidad notificó este lunes la segunda subida de la incidencia desde julio. Tras el fin de semana, se registró un aumento de la incidencia acumulada de casi dos puntos, hasta los 42,5 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días. La incidencia a siete días -un indicador que adelanta cómo se va a comportar la transmisión del coronavirus- también sube hasta los 20,6 casos, es decir más de dos puntos.

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