Solo el 58,2% de las viviendas de La Rioja reúne las condiciones para teletrabajar

Solo el 58,2% de las viviendas de La Rioja reúne las condiciones para teletrabajar, según la empresa de recursos humanos Randstad y su informe teletrabajo en España. Este estudio analiza la situación del teletrabajo en nuestro país, analiza sus consecuencias y prevé su comportamiento en el futuro.
Solo el 58,2% de las viviendas de La Rioja reúne las condiciones para teletrabajar
Solo el 58,2% de las viviendas de La Rioja reúne las condiciones para teletrabajar
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El estudio de Randstad Research prevé que el teletrabajo continuará creciendo más allá de la pandemia, permitiendo que el 30,6% de los ocupados españoles puedan trabajar de este modo en los próximos años. Sin embargo, existe una serie de retos a los que se tiene que enfrentar el teletrabajo si se quiere convertir no solo en un modelo alternativo al trabajo presencial, sino ser el dinamizador de todo un proceso de transformación de la sociedad.

Randstad destaca que el 41,5% de las viviendas en España no son adecuadas para el teletrabajo, lo cual no solo redunda negativamente en la productividad de los profesionales, sino también en sus posibilidades de conciliar la vida familiar con la profesional.

El estudio considera como vivienda adecuada para el teletrabajo aquella con un espacio adecuado para teletrabajar, como un despacho u oficina, es decir, una habitación que no es utilizada como dormitorio.

El informe de Randstad Research revela que, a nivel autonómico, Extremadura (69,9%), Castilla y León (65,6%) y Galicia (64,6%) cuentan con una mayor oferta de viviendas adecuadas para teletrabajar. Las siguen Asturias (63,8%), Cantabria (63%), Cataluña (62,7%), Castilla-La Mancha (62,2%), la Comunitat Valenciana (61,8%), Aragón (61,6%), Navarra (60,5%) y La Rioja (58,2%).

Los porcentajes más bajos de viviendas adecuadas para el teletrabajo, debido al mayor impacto en el mercado inmobiliario de la alta demanda de suelo residencial o turístico, se dan en Canarias (49,2%), la Comunidad de Madrid, Baleares, la Región de Murcia (todas con un (53,3%) y Andalucía (55%).

Según este estudio, la disponibilidad de espacio en una vivienda resulta clave para que sea adecuada o se pueda adaptar para el teletrabajo, y esta disponibilidad de espacio depende en gran medida del precio del metro cuadrado.

Por tanto, la adopción del teletrabajo crea incentivos para el desplazamiento de parte de la población a zonas menos densamente pobladas, impulsando un proceso de transformación a nivel urbano y regional. Un proceso capaz de desarrollar tanto zonas que puedan perder población o actividad, como aquellas que puedan experimentar crecimientos de población, necesitando nuevos servicios, favoreciendo una evolución y crecimiento equilibrado de las diferentes zonas urbanas y rurales en línea con los cambios tecnológicos.

LA IMPORTANCIA DE LA CONCILIACIÓN

La delimitación del tiempo del teletrabajo es uno de los principales escollos a los que se enfrenta esta modalidad laboral. El teletrabajo es una manera muy apreciada por los trabajadores para mejorar la conciliación de su vida familiar y laboral, aunque se puede llegar a empeorarla, ya que se corre el riesgo de que el tiempo de trabajo y el personal terminen mezclándose.

Randstad señala la necesidad de impulsar medidas para lograr establecer barreras entre el tiempo de trabajo y el tiempo personal. Medidas relacionadas con nuevos hábitos de organización para los empleados, una cultura corporativa que respete el tiempo personal y la adaptación de las viviendas.

Las capacidades tecnológicas de los profesionales que pueden optar al teletrabajo resultan cruciales para que puedan desempeñar su labor en remoto. Esta realidad es una derivada más de la denominada brecha digital, que provoca que los profesionales que carecen de competencias digitales ven reducida su empleabilidad y, por tanto, sus oportunidades y posibilidades de desarrollo.

No se obviar además que el nivel de competencias digitales es clave para permitir el teletrabajo, pero también influye en la adopción por parte del consumidor de productos comercializados de manera digital o de modelos de negocio con una base o fuerte componente digital, que son generados por modelos de producción que tienen un mayor potencial para el teletrabajo.

Por tanto, Randstad señala la necesidad de impulsar políticas que favorezcan la creación de empleo y la mejora de la empleabilidad de personas que se hayan visto dañadas por la crisis y por el auge del teletrabajo y que además no puedan teletrabajar. Esto implica entre otras cosas reforzar las competencias digitales y ofrecer formación en línea a las demandas del mercado de trabajo.

TELETRABAJO SOLO PARA UNA PARTE DE LA POBLACIÓN

Actualmente, los datos de teletrabajo tanto real como potencial, muestran que se trata de un fenómeno masivo pero concentrado en trabajadores con determinado perfil: un nivel educativo alto, con sectores de actividad y ocupaciones concretos.

Por ejemplo, los últimos datos señalan que en sectores como la hostelería, el teletrabajo fue muy poco habitual, con valores de ocupados que trabajaron desde su domicilio ocasionalmente o más de la mitad de los días menores al 10%. Por otro lado, en sectores como las finanzas, seguros, actividades profesionales, científicas y técnicas o de información y comunicaciones estos valores superan el 40%. Esto está relacionado con factores estructurales, como el conjunto de tareas que se realizan en cada sector y en cada ocupación, lo que determina la posibilidad de teletrabajar con la tecnología actual.

Y en lo que se refiere a nivel educativo, el informe de Randstad Research llama la atención sobre el hecho de que casi cuatro de cada cinco personas (79,5%) que teletrabajaron ocasionalmente o más de la mitad de los días en España en el primer trimestre de 2021 tenían educación superior.

HACIA UN MODELO FLEXIBLE

Randstad Research señala también la importancia de adaptarse a la heterogeneidad existente a nivel de empleos y personas, apostando por soluciones flexibles que maximicen el rendimiento y el bienestar. En la actualidad, existe un debate sobre cuál debería ser el grado adecuado de teletrabajo que adopten las empresas tras la pandemia, es decir, qué porcentaje de la jornada debería ser presencial y qué porcentaje a distancia.

Randstad aboga por apostar por un grado de teletrabajo que se adapte a la composición de tareas de los empleos, favoreciendo una mayor adopción en los equipos y en los empleos en los que se genere un mayor rendimiento.

Además, y dado que las necesidades de los trabajadores son diversas debido a sus características y circunstancias personales, sería necesario establecer mecanismos flexibles que permitan al trabajador cierto margen de decisión sobre el grado de teletrabajo, con el fin de favorecer su bienestar y su máximo rendimiento. Es necesario recordar que la propia decisión del trabajador es un factor que condiciona su motivación y rendimiento en condiciones de teletrabajo.

EL 63% DE LOS ESPAÑOLES QUIERE TELETRABAJAR

De hecho, y según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), al 62,6% le gustaría continuar trabajando de manera remota, mientras que el 30,6% no comparte este planteamiento.

Esta misma encuesta muestra que el 75,7% de los encuestados considera que el teletrabajo es una buena forma de organizar y realizar el trabajo al margen de la pandemia, frente a un 17,8% que opina al contrario.

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