La artillería de Chirbes contra Pérez-Reverte en sus diarios: "Lenguaje macarra, variante de Torrente con toques de prensa del corazón"

Fotografía de archivo de marzo de 2013 del escritor Rafael Chirbes, premio Nacional de la Crítica y de Narrativa.
Escritor Rafael Chirbes.
Andreu Dalmau / EFE

Anagrama publicará los diarios del escritor Rafael Chirbes bajo el título A ratos perdidos 1 y 2, que comprenden desde el año 1984 hasta el año 2005 y que revelan algunas de las filias y fobias literarias del autor de Crematorio, fallecido el 15 de agosto de 2015.

Por ejemplo, en una de las entradas del diario recogida por EP, el escritor valenciano hace un aparte con la novela de Arturo Pérez-Reverte Cabo Trafalgar. Reconoce que su lenguaje le produce "repelús, un sentimiento de rechazo que, a medida que avanza el libro, roza la indignación".

"Pérez-Reverte está convencido de que como novelista puede hacer lo que le salga de los cojones (por usar el lenguaje que le gusta) y le brinda al lector un descabellado recital de lenguaje macarra, lenguaje de corte 'vallekano', pura movida madrileña en boca de estos pobres hombres que tomaron sopas en el siglo XVIII", critica en las páginas de sus diarios.

Chirbes continúa describiendo la obra afirmando que Reverte, "sin salirse de ese arbitrario espacio, ofrece un esperpento de rancio españolismo levantado en armas frente a lo 'gabacho'". Y, a su entender, esto constituye "una forma de variente de Torrente, el brazo armado de la ley, en la que no faltan toques de lo que conocemos como prensa del corazón".

En esta entrada, el autor va desgranando frases del libro del murciano y apostilla con ironía que "el autor es académico". "El artefacto va dirigido a un público de ideología tan confusa como la que mueve las hinchadas de los campos de fútbol", lamenta Chirbes, quien además ve "xenofobia (antigabacherío) y vindicación de la España de siempre" en esta novela.

"Es un fruto tardif del franquismo (...) Soy solo yo, que oigo el Viva España de los campos de fútbol, el Puto Valencia de los alicantinos, el moro hijoputa, o Catalán Polaco, o el rájalo, y tiemblo porque sé que ahí se incuba el huevo de la serpiente del fascismo que venga", añade en los diarios.

"Reverte se nos muestra como un atleta olímpico, campeón en gran salta atrás. Hacer tragar como moderno lo que la historia había convertido en detestable residuo arqueológico. ¡Ah! Y repito: la crítica sesuda ha comentado favorable, e incluso admirativamente, el libro. ¿Alguien puede venir a explicármelo?", concluye esta entrada del diario. 

Sobre Muñoz Molina: "Esas cosas abochornan"

En los diarios, de más de 450 páginas y que engloban más de 20 años de vida de Chirbes, también se apunta a otras obras de autores contemporáneos que no son del agrado del autor. Por ejemplo, El jinete polaco, de Antonio Muñoz Molina, de la que considera que "tiene algo resbaladizo, además de ese afán suyo por exhibir un cosmopolitismo de pie forzado".

"Sus mujeres son más de papel que de carne y hueso. Por otra parte, el libro no se priva de algunas dosis bastante cuantiosas de impudor", destaca el libro publicado por Anagrama, el sello en el que el autor valenciano publicó sus obras.

La 'intriga' y negociación del Premio Herralde

Además de otras críticas a escritores (Roberto Bolaño) y críticos como Ignacio Echevarría, Chirbes aprovecha estas páginas para desvelar también alguna que otra 'intriga literaria'. Como cuando recuerda que se le "decía alternativamente" que iba a ser el ganador del Premio Herralde con Mimoun, pero "en el último momento Vicente Molina Foix negoció, intrigó y se lo acabó llevando".    

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