Tener un empleo mejora la calidad de vida de 3 de cada 4 personas con problemas de salud mental

  • El "buen" empleo previene las patologías mentales y tiene valor terapéutico y estabilizador.
  • Solo el 16,9% de las personas con discapacidad por trastorno mental tiene trabajo.
Un hombre estresado en su puesto de trabajo.
Sobrellevar los problemas de salud mental en el trabajo no siempre es fácil.
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El empleo, el "buen" empleo, el que se ejerce en óptimas condiciones, mejora la salud emocional y calidad de vida global del 75% de las personas con problemas de salud mental. El dato es importante en un país donde, de momento, es noticia el abandono histórico de la salud mental y más sabiendo que se pronostica que los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en el año 2030.

En términos generales, el empleo, cuando se desempeña en unas condiciones ambientales, psicológicas y socioeconómicas favorables, protege la salud mental de las personas, previene las patologías mentales y tiene un valor terapéutico y estabilizador. No en vano, las personas que trabajan focalizan su atención en las tareas y obligaciones propias del puesto, dejando un menor espacio a las preocupaciones, al estrés o a la ansiedad.

Los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en 2030

El primer informe Un Empleo para la #SaludMental, de la Fundación Adecco, con la colaboración de Johnson & Johnson, muestra que un 75% de los trabajadores destaca que el empleo le está ayudando, efectivamente, a afrontar el problema de salud mental, mejorando su calidad de vida global.

Asimismo, un 67% expone que trabajar ha incrementado su autoestima y confianza; seguido de un 46% que ha visto mejorar su ocio y bienestar. Por otra parte, un 39% ha estrechado su relación con familiares y amigos y un 34% subraya que, incluso, ha ampliado su red de apoyos gracias a los nuevos contactos que le brinda su experiencia profesional.

El informe basa sus conclusiones en una doble encuesta a 101 empresas de 21 áreas de actividad (el 53%, de gran tamaño) y a 234 demandantes de empleo con certificado de discapacidad como consecuencia de un problema de salud mental. Los resultados han sido contrastados, asimismo, con empresas y entidades especializadas en salud mental: Grupo 5, AMAFE (Asociación Española de Apoyo en Psicosis) y Hermanas Hospitalarias.

La salud mental interfiere en el acceso al mercado laboral

A pesar del contrastado impacto positivo del empleo en las personas con problemas de salud mental (esquizofrenias, depresiones crónicas, etc), se produce una paradoja: de todas las personas con discapacidad, aquellas que tienen un trastorno de salud mental registran la menor tasa de empleo, del 16,9%, frente al 25,9% para el resto de discapacidades. También son las que menos participan en el mercado laboral. Así, el 72,2% de las personas con problemas de salud mental entre 18 y 64 años no tiene empleo ni lo busca y solo el 16,9% se encuentra trabajando.

En España, 1 de cada 4 personas tendrá un trastorno mental a lo largo de su vida

Esta reducida participación en el empleo pone de manifiesto la interferencia de los problemas de salud mental en el acceso al mercado laboral, desde la vertiente individual (predisposición al abandono escolar temprano, baja autoestima, etc) y social-empresarial (estigmas relacionados con el clima laboral, absentismo o rotación, fundamentados en prejuicios que asocian a la persona con discapacidad por trastorno mental con “conflictividad”, “extrañeza” o “impredictibilidad”).

En efecto y, a pesar de que su incidencia es creciente (en España, 1 de cada 4 personas tendrá un trastorno mental a lo largo de su vida y el 25% de los problemas de salud es mental, superando a enfermedades como el cáncer), la discapacidad por trastorno mental acostumbra a ser la más desconocida y estigmatizada.

Como muestra de este desconocimiento, un 77% de las empresas encuestadas tiene a personas con discapacidad trabajando, pero un 42,8% comenta que ninguna tiene una afectación de tipo mental, mientras que un 33,9% lo desconoce. Con todo ello, el 76,7% de los encuestados no tiene constancia de la presencia de trabajadores con discapacidad mental en la compañía. El 23,3% restante responde que en sus equipos trabajan entre 1 y 5 personas con discapacidad como consecuencia de un problema de salud mental.

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