Jorge Dezcallar, del CNI a la novela de espías: "Quería homenajear a los agentes españoles porque son muy buenos"

  • El diplomático y exdirector del CNI publica su primera novela, 'Espía accidental'.
  • "Estaba harto de que todos los espías de ficción fueran anglosajones", asegura.
El exdiplomático y exdirector del CNI, Jorge Dezcallar
El exdiplomático y exdirector del CNI, Jorge Dezcallar
CEDIDA POR ESFERA DE LOS LIBROS

Yihadistas, espías iraníes, israelíes, estadounidenses, españoles, la delicada situación en Siria... Parece real la historia que cuenta la novela Espía accidental (Esfera de los Libros, 2021), pero no lo es... ¿O sí? "Es totalmente ficticia", responde tajante el diplomático, exdirector del CNI durante cuatro años y autor de la misma, Jorge Dezcallar.

Pero bajo las aventuras y desventuras de Asís, el espía accidental del título, hijo de españoles nacido en Siria y captado por el CNI, hay, como en un juego de espejos, realidad. Como en aquellas novelas de John Le Carré sobre los espías de la Guerra Fría, que ganaban en credibilidad al saber que su autor había sido agente del MI5 y el MI6. 

"No pretendo que me llamen el John Le Carré español, pero sería un lujo que me compararan con él, siquiera de lejos" afirma este veterano diplomático nacido en Palma de Mallorca en 1945.

Dezcallar recuerda las memorias del célebre súper ventas Wilbur Smith cuando su primer editor le dijo: "Mire, joven, escriba de lo que sabe". "Y yo de esto sé", afirma, "he estado en el palacio presidencial de Al Asad, en los campos de refugiados, me ha escoltado el mujarabat (el servicio secreto), he estado con los cristianos de Malula, que lo han pasado realmente mal con Estado Islámico..." Y todo eso lo ha utilizado para dar contexto a una historia totalmente ficticia, que eso sí, arranca con una vivencia del autor con un anticuario de Teherán que vivió el autor.

"Me pidió que enviara un collar a su hija, que se casaba en Los Ángeles, y él no podía hacerlo. Lo hice y le llegó. Pero años después volví a aquella tienda y estaba cerrada y nadie supo decirme qué había pasado", rememora el exdirector del CNI. Espía accidental es la "continuación ficticia" de aquella anécdota.

La ficción y las desventuras de Asís sirven a Dezcallar para tratar de explicar, "a través de un thriller de aventuras", el trasfondo de lo que pasa en Oriente Medio y "la lucha que libran Israel e Irán en suelo sirio".

¿Tuvo que autocensurar sus conocimientos de ese mundo al escribir la novela? "No, aunque que uno quiera separar facetas, no lo hace posible. Mi circunstancia son 40 años de de diplomático y cuatro al frente del Centro Nacional de Inteligencia y eso marca lo que escribo. Si no hubiera dirigido el CNI, no habría escrito esta novela", asegura.

Si no hubiera dirigido el CNI no habría escrito esta novela

"Una de las razones que me empujó a escribir esta novela fue que estaba harto de que todos los espías de ficción fueran anglosajones", reivindica, "algunos tan atractivos e irreales como James Bond. Los estadounidenses han hecho series tan buenas como The Americans, los británicos tienen a Fleming y Le Carré, los franceses Oficina de infiltrados... Yo quería hacer un homenaje a los espías españoles, porque son muy buenos, los he dirigido y los conozco". Y culmina su declaración de intenciones: "Tenemos un servicio muy respetado entre sus homólogos, así que ¿por qué no vamos a tener novelas de espías?"

Cita a Le Carré y su novela tiene algo de él, no se sabe si nacido del conocimiento real o inspirado en aquel maestro de la ficción de espías. Asís, el protagonista -"inspirado en la tradición de la picaresca española" y "basado en esas personas nacidas en embajadas en el extranjero a caballo de dos países" que Dezcallar ha conocido-, es controlado por un manipulador agente del CNI, Miguel, desde Beirut. "Somos todos deudores de lo que hemos leído, lo que no están inventado, es plagio", responde el autor al ser preguntado.

Pero sí reconoce que cosas que pasan en su novela ocurren en la vida real: "El que un jefe de un servicio amigo te pida un favor, pasa. Que captes a una persona para un trabajo y lo vayas a buscar al fin del mundo, pasa. Todo eso es real, pero a nadie se le ha ocurrido hacer una sauna en Siria para una operación, hasta donde yo sé, al menos".

Por las páginas de la novela también desfilan personajes reales como Netanyahu, el ex primer ministro israelí, o el general iraní Soleimani, asesinado presuntamente por EE UU hace unos años. "Pido perdón por hacerles hacer y decir cosas que no han hecho", explica el autor, "pero he tratado de que las cosas que dicen y hacen en la novela se correspondan con lo que ellos harían". "Hay cuatro personajes reales en la novela que anclan la historia", explica.

Dezcallar trata de ofrecer en esta novela su visión sobre el conflicto de Siria. "Es una guerra civil que lleva diez años, cinco millones de refugiados, medio millón de muertos, es una tragedia que quizá los sirios ellos solos podrían haber podido resolver", asegura. "Pero en esa tragedia han metido la cuchara muchos como los rusos, los turcos, los islamistas, EE UU, Israel, Irán... Y probablemente ellos dificultan encontrar una solución". Y agrega que "desgraciadamente, esta es una novela de plena actualidad: bien por un lado, pero qué triste porque hay mucha gente que sigue sufriendo".

Espía accidental

ESPÍA ACCIDENTAL

  • Asís está de vuelta en Damasco, la ciudad que le vio nacer, tras varios años pagando sus errores de juventud en la Legión Extranjera. Un agente del CNI le ha hecho una tentadora propuesta para trabajar con los servicios de inteligencia españoles, y eso le permite regresar a una Siria destrozada por la guerra y montar allí un negocio como tapadera de otras actividades. Pronto descubrirá que detrás está el Mossad, se verá envuelto en un embrollo que implica a varios países y se dará cuenta de que convertirse en espía, aunque sea por accidente, tiene un precio que tal vez no pueda pagar.

Otra de las realidades que Espía accidental pone de relieve es la especial conexión de España con el mundo islámico. "Es parte de nuestra historia", explica este diplomático que recuerda que cuando España entró en la UE y se reunía en Bruselas con colegas europeos respondía al famoso Spain is different, diciendo lo siguiente: "Diferentes, no; quizá algo mejores porque tenemos una herencia un poco más rica gracias a nuestra parte islámica". Algo que tiene cosas buenas y malas, "porque aún hoy los islamistas siguen reclamando Al-Ándalus como algo a recuperar y no lo hacen de broma".

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