China retoma los test masivos a millones de personas por rebrotes de coronavirus

  • Ocho casos de covid en la ciudad de Harbin obligan a un cribado de urgencia de sus diez millones de habitantes.
  • Las autoridades esperan completar las pruebas antes del viernes y han pedido a los residentes que no salgan de casa.
  • Hay zonas del país en las que llevan cuatro rondas consecutivas de test masivos a la población.
La ciudad nororiental china de Dalian está realizando pruebas de ácido nucleico a sus más de 6 millones de habitantes después de que se hayan detectado 17 casos del coronavirus SARS-CoV-2 en la última semana, anunció la Comisión Municipal de Sanidad.
Pruebas de covid, en China.

China continúa con su política de tolerancia cero contra el coronavirus, en medio de partidarios y detractores, y anunció este miércoles que realizará test masivos en la ciudad septentrional de Harbin, de diez millones de habitantes, tras detectar ocho casos de covid.

Las autoridades sanitarias locales esperan completar las pruebas antes del viernes y han pedido a los residentes que no salgan de casa con otro motivo que el de hacerse el test hasta que termine el proceso, informaron en un comunicado.

Estos nuevos casos se producen en un momento en que todavía no ha remitido otro brote en China registrado en la provincia suroriental de Fujian -con 13 casos locales notificados hoy-, y se produce en vísperas de la oleada de viajes que suele generar la "Semana Dorada" de vacaciones por el Día Nacional, entre el 1 y el 7 de octubre.

En algunas ciudades de Fujian ya se han completado hasta cuatro rondas de test masivos para sus residentes, tras lo cual encontraron 194.000 personas que habían mantenido contacto con contagiados.

En el caso de Harbin, la Comisión Nacional sanitaria ha enviado ya un grupo de trabajo para "guiar" los esfuerzos contra el virus y evitar que éste se propague.

"Hay que ser más rápidos, más estrictos y más expeditivos en el control epidemiológico", comentó recientemente la viceprimera ministra china Sun Chunlan, recoge hoy la prensa local.

Una maquinaria bien engrasada

China ha respondido a estos rebrotes con su manual habitual: test masivos de ácido nucleico, restringir movimientos a y desde las ciudades afectadas y pedir a la población que no salga de sus casas.

Dicha estrategia permanece inalterada desde el comienzo de la pandemia en Wuhan, pese a que resulta más difícil de mantener desde la aparición de la variante delta del virus en la provincia meridional de Cantón el pasado mayo.

Fue la primera vez que China tuvo que enfrentarse a la contagiosa variante y, pese a que más de 200 personas fueron infectadas, no se registró ningún fallecido y se controló tras un mes de restricciones.

En julio, el desafío fue mayor tras un brote surgido en el aeropuerto de la ciudad de Nankín que dejó 15 provincias afectadas.

Dicho brote, el más grave desde el original en Wuhan, también pudo ser controlado sin informar de ninguna muerte: las autoridades sanitarias informaron por última vez de una muerte por covid-19 en China el pasado enero.

Cerrada a cal y canto

El Gobierno chino ha hecho de su gestión de la pandemia uno de sus orgullos, y los medios oficiales la esgrimen contra los Estados Unidos, donde la pandemia ha dejado más de 600.000 fallecidos.

Desde marzo de 2020, el país asiático aplica estrictos controles de entrada: los pasajeros que aterrizan en China deben presentar test negativos PCR y de anticuerpos antes de embarcar, tras lo cual les espera un periodo de cuarentena de al menos dos semanas.

Las autoridades también anunciaron en agosto que no expedirían nuevos pasaportes salvo en casos excepcionales, prohibiendo la salida del país a aquellos ciudadanos que no tengan ya uno.

Pese a que el ciudadano corriente en China lleva una vida prácticamente normal, los habitantes de las ciudades que sufren los esporádicos rebrotes sí se enfrentan a una paralización casi total de la actividad económica y social.

Hay en 2022 dos eventos que pondrán a China en el foco de la actualidad mundial y que podrían influir en su decisión de abrirse al resto de países: los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín en febrero y el XX Congreso del Partido Comunista Chino, cuya celebración está prevista para octubre de 2022 y que decidirá si el presidente Xi Jinping permanece en el poder más allá de 2023.

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