Siete de lamañana. Suena el despertador. Carrera hacia el trabajo. Diez horas, o incluso doce, en la obra, detrás de la barra o en el mostrador. Se acaba la jornada, vuelta a casa. Una ducha, cena rápida, a la cama y vuelta a empezar.

731.400 empleados de hostelería, comercio y construcción trabajan más horas al día
La vida de
miles de trabajadores de la región ha quedado reducida a esto por la crisis. En concreto, 731.400 empleados de hostelería, comercio y construcción (el 80% del total de estos sectores) trabajan ahora más tiempo del que firmaron en su contrato, según cálculos de CC OO. Son uno de cada cuatro ocupados de la región, según datos de la Encuesta de Población Activa.

El convenio de la construcción establece una jornada de 40 horas semanales, pero "la tónica es trabajar 50 horas, es decir, dos más al día", explica el secretario de construcción de CC OO-Madrid, Gerardo de Gracia. Los obreros suelen cobrar las horas extra, pero se las pagan en dinero negro. Incluso, "hay subcontratas y traficantes de mano de obra que les hacen trabajar gratis", añade De Gracia.

En hostelería y comercio no tienen más suerte. Los bares y tiendas contratan a menos personas, pero tienen un volumen de trabajo similar. "Esto aumenta la carga de los empleados que se quedan; hay menos manos y deben quedarse más allá de su hora habitual de salida", explica el portavoz de comercio de CC OO, Nicolás Mata. Su convenio establece 39 horas semanales, pero "llegan a hacer 48".

"O lo coges o lo dejas"

El miedo a perder su puesto provoca que sean "más permisivos con las condiciones que les imponen", dice Nuria Albert, responsable de empleo en UGT. "El empresario dice: ‘Olo coges o lo dejas’. Si
no acepta, su empleo peligra", denuncia De Gracia.

Mientras, la patronal de pymes (Copyme) cree que "ningún empresario impone un trabajo extra; como mucho, consensúan un esfuerzo común", dice su presidente, Salvador Bellido. "Si a alguien le obligan,
que denuncie", propone.

Joel, obrero de la construcciónJoel Aibar, obrero, 27 años

Joel trabaja en la construcción desde que llegó a España, hace cuatro años. "Conozco varios casos de obreros que se han tirado tres meses trabajando todo el día y a la hora de cobrar, el jefe no ha aparecido", cuenta. "Algunos curran 12 horas diarias sin cobrar. Aunque yo ahora tengo suerte, hay veces que estoy en la obra hasta las 10 de la noche, pero mi jefe me paga todas las horas que hago de más", explica este dominicano. Para él el tiempo extra es un alivio económico: "Me las pagan mejor que las horas normales".

Cristina, cajeraCristina, cajera, 28 años

Cristina trabaja en la caja de una superficie comercial. Por contrato, su horario es de 8.00 a 14.00 horas, pero nunca lo puede cumplir: "Me obligan a llegar como mínimo 10 minutos antes, pero lo peor es al cerrar, ya que por norma general salgo 30 o 45 minutos más tarde". "Ese tiempo extra desaparece, ni lo pagan ni lo dan en días libres. En este sector parece normal hacer horas extra gratis: nadie pide ni da explicaciones", lamenta.