Miki Nadal: "En 'MasterChef' no te estás jugando la vida, pero tu afán es hacer las cosas bien"

Miki Nadal, en una imagen de 'MasterChef'.
Miki Nadal, en una imagen de 'MasterChef'.
RTVE

El humorista Miki Nadal compagina su aparición diaria en Zapeando (La Sexta) con su condición de aspirante en MasterChef Celebrity 6 (La 1), programa que se emite los lunes en La 1 (hoy, a las 22.10 h). Hablamos con el cómico sobre su paso por este exigente concurso de cocina, en el que comparte fogones con David Bustamante, Victoria Abril, Verónica Forqué, Carmina Barrios, Terelu Campos, Juanma Castaño, Vanesa Romero, Iván Sánchez, Belén López, Arkano, Samantha Hudson, Tamara, Yotuel, Eduardo Navarrete y Julian Iantzi.

¿Cómo fue su aterrizaje? El aterrizaje fue un poquito a la expectativa a ver qué me encontraba. Yo veía el programa en televisión y me gustaba mucho el formato y conocía a compañeros que habían participado antes, pero no conoces los interiores del asunto.

Lo cierto es que iba un poco a la expectativa, con unas pequeñas nociones de cocina, pero poco más, tenía más nociones de televisión que de cocina.

¿Sirven de algo las nociones de televisión? ¿Compensan lo de la cocina? Sí, sirve de mucho, porque estás en un medio que conoces y lo dominas y es un trabajo o una preocupación que te quitas. Hay gente que no está tan habituada y entra en la tele y va un poco perdido y la combinación talent de entretenimiento y talent de cocina no saben equilibrarla. Y esto es un equilibrio entre ver como cocinas y entretener al público, para eso nos contratan también.

Alguien que fuera muy buen cocinero, pero muy sieso no daría mucho juego, ¿no? Claro, para eso están los casting, para buscar perfiles que den juegos en todos los sentidos. También es divertido ver a gente que está fuera de su zona de confort y ver cómo se mueve entre cómicos, deportistas…

¿Cómo fue su fichaje? ¿Quería ir? ¿Se lo pensó? Yo estaba esperando la llamada, porque esta es la sexta edición y en las anteriores siempre mínimo había un par de cómicos o de gente dedicada al humor y había pasado ya mucha gente y digo ya me tiene que tocar y efectivamente, me han llamado. No me lo pensé mucho, porque es un programa que me encanta.

¿Cómo es un día estándar en una grabación de MasterChef? Es muy intenso, porque son madrugones, viajes, salidas, tensiones de cocinado, hay clases muy intensivas… no hay muchas, pero todas las semanas te dan nociones y además en casa intentas prepararte. Es una cosa muy intensa, vives para el programa.

¿Llegó con algún prejuicio sobre sus compañeros, alguno le ha sorprendido? Al principio tuve mis roces con Juanma Castaño, por temas futbolísticos (risas). Pero nada que no se pudiera superar. Y los demás son gente que ya conoces más o menos y como siempre ocurre no deja de sorprenderte como son las personas respecto a como te las imaginabas, siempre para mejor. Los compañeros me han resultado fantásticos y eso se nota en la grabación y en el programa.

Si dice que la mejor manera de conocer a alguien es viajar con él, ¿MasterChef es otra manera? Puede ser porque se pasan muy buenos momentos viajando y recuerdo charlas con compañeros y haber conocido más por ejemplo a Victoria Abril o Samantha Hudson… Viajando uno se relaja más y sales de tu confort y tu casa.

Miki Nadal, en una escena de 'MasterChef Celebrity 6'.
Miki Nadal, con Terelu Campos, en una escena de 'MasterChef Celebrity 6'.
LA 1

Ha habido momentos de tensión y estrés, ¿se le quitan las ganas de hacer bromas en esos momentos? El tiempo que he estado lo he disfrutado mucho y en los momentos de estrés y tienes que hacer lo que yo llamo cocina con prisas tienes que tomártelo con alegría y con humor, porque no te estás jugando la vida, estás en un programa de televisión en el que tienes tu afán de hacer las cosas bien, pero tampoco te juegas el prestigio ni el futuro. El humor siempre viene bien para salir de situaciones estresantes.

¿Hay un lado tierno de Miki Nadal que vayamos a ver? Pues en principio te diría que no, pero luego lo mismo se sorprende la gente y dice “mira, esa faceta de Miki no la conocía”. Es un programa que no tiene guion así que se reacciona de manera muy natural y a lo mejor la gente puede ver en nosotros facetas o formas de ser que no se imaginaba y en eso puede ir la ternura.

¿Ha tirado de gastronomía aragonesa? La verdad es que la gastronomía aragonesa me ha ayudado en el sentido de que era mi madre la que me cocinaba y es el primer referente que tienes en la cocina y me daba buenos condumios. Pero el programa tampoco invita a que puedas demostrar tus habilidades con los productos que tú quieres, sino que tratas de resolver la papeleta en las situaciones que te pone el programa. Tú querrías hacer unos platos, pero te dicen que uses lo que te ponen, a lo mejor verduras y salsa de soja y apáñatelas (risas).

¿Para superar las pruebas le ha ayudado la perseverancia que se atribuye a los maños? No viene mal nunca, pero la tienen también los gallegos, los andaluces, los catalanes… la perseverancia ayuda porque piensas que lo tienes que sacar adelante como puedas, pero eso le pasa a un cántabro como David Bustamante o a una andaluza como Tamara.

¿Cómo lleva guardar el secreto respecto a lo que ha pasado en el programa? Pues me pregunta la gente, me pregunta la familia, me preguntan los amigos pero a mí no me cuesta guardar el secreto, porque pienso que es guardar una sorpresa y algo que les va a gustar descubrir. Lo divertido es que la gente lo vea de primeras, que jueguen con qué piensan que va a pasar y luego vean la realidad.

¿Y no le dan ganas de difundir bulos? (risas) Sí, se podría, pero la gente es muy lista y en seguida cae en que no puede ser. Mejor mantener la boca calladita y que la gente se sorprenda. E

¿Cómo ha sido volver a Zapeando, es ya rutinario? El regreso ha sido otro regreso después del verano y ya son muchos, porque es la séptima vez que arrancamos temporada, así que estamos acostumbrados a volver del verano relajaditos. Los colaboradores seguimos siendo los mismos porque tampoco estamos tan quemados, pero hay novedades. La vuelta al trabajo a mí me da alegría porque tengo trabajo.

¿Un programa diario es como en el teatro, que el show debe continuar aunque te duela la cabeza, por ejemplo? Es así. Yo llevo más de 4.000 programas diarios y solo he fallado un día por enfermedad y porque estaba ya que no podía más, porque era imposible. Y si de 4.000 jornadas solo has fallado una es que muchas has tenido que hacerlas en circunstancias un poquito adversas. Si no es con dolor de cabeza es con dolor de estómago o si no, con una resaca, que también ha pasado (risas).

En tele hay vestuario diario, ¿cómo gestiona usted el suyo? En mi caso lo tengo fácil, tenemos un par de personas en vestuario que se encargan de cambiarnos diariamente el look para no repetir. La facilidad que tiene es que como estamos sentados lo único que tienes que hacer es cambiar la parte de arriba. Puedes ir en vaqueros y zapatillas todo el año y nadie se entera.

Las marcas dicen "quiero que Miki lleve mis camisas" y allá que voy y tengo un problema menos en qué pensar.

¿Usted también es de los que ha hecho videoconferencias en calzoncillos? Sí (risas), por supuesto, más que nada con amigos, no en lo profesional. Poniendo la cara, el resto del cuerpo no importa y puedes estar muy tranquilo en casa. En la tele podríamos hacerlo, pero sería más arriesgado.

¿Qué es lo que más le gusta de ser humorista? Lo mejor de ser humorista es que sueles caer bien a la gente, por regla general. Habrá a quién no le gustes como profesional o como persona, pero por tónica general es que si intentas ser simpático la gente lo agradece.

¿Le preocupa lo de caer bien? No especialmente, me preocupa más no hacer gracia. Caer bien no depende de mí, depende del otro.

¿Si con 10 años le hubieran dicho que sería famoso, se lo habría creído? Todos los que ahora nos dedicamos al humor normalmente de pequeños éramos un poco los graciositos de la clase y apuntábamos maneras. De ahí a llegar a ser famoso… no dejaba de ser una pequeña posibilidad. Para un niño de Zaragoza con 10 años que le digan que iba a vivir en Madrid y famosos… no le habría dado mucho pábulo a esa información.

¿Quién no le llama nunca Miki? No me llama Miki nadie de la familia, ni de mi entorno íntimo. Es que empecé a llamarme Miki con 33 años, cuando me lo puso Florentino Fernández estando en El Informal. "Me dijo a partir de ahora te voy a llamar Miki y te va a llamar todo el mundo Miki" y lo consiguió, porque hasta yo a mí mismo me llamo Miki. Lo tengo asumidísimo.

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