Identificar los intentos de suicidio, una difícil misión a afrontar para prevenir y salvar vidas

Una mujer sostiene una pancarta donde se lee Stop Suicidios, durante una manifestación por un Plan Nacional de Prevención del Suicidio, a 11 de septiembre de 2021, en Madrid (España).
Una mujer sostiene una pancarta donde se lee "Stop Suicidios", durante una manifestación por un Plan Nacional de Prevención del Suicidio, a 11 de septiembre de 2021, en Madrid.
Alberto Ortega / Europa Press

El suicidio se ha convertido en un problema de solución acuciante. Es la primera causa de mortalidad externa en nuestro país entre los jóvenes de entre 15 y 29 años, aumentando hasta un 250% durante la pandemia según el Colegio Oficial de Psicología de Madrid. En España se quitan la vida en torno diez personas al día, lo que supone un suicidio cada dos horas y media. Según la Confederación Salud Mental España, "cada suicidio afecta, íntima y profundamente, al menos a seis personas".

El perfil más recurrente persona que se suicida en en España corresponde a un varón de más de 79 años —el 75,5% de suicidios es masculino y la incidencia de decesos por cada 100.000 habitantes asciende a más de 33 casos en este grupo etario, según los datos más recientes proporcionados por el Observatorio del Suicidio en España—, pero el perfil psicológico que conlleva más riesgo de ideación suicida es, según el presidente de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio (FEPS), Andoni Anseán, "muy obvio": "Mujeres, adultas y que padezcan algún tipo de problema de salud mental como depresión o ansiedad".

Anseán explica que este contraste "se trata de un fenómeno bastante universal, se mantiene en la mayoría de los países del mundo con excepciones como China, que registra bastantes fallecimientos de mujeres, con especial énfasis en el ámbito rural".

El difícil y necesario control de los intentos de suicidio 

El Observatorio del Suicidio, elaborado por la FEPS, ofrece anualmente los registros de fallecimientos por suicidio disgregados por sexo, los compara con los cifrados en años anteriores para evaluar la evolución del fenómeno en España y los contrasta con otro tipo de muertes por causas externas.

No obstante, la Fundación encuentra obstáculos para cifrar los intentos de suicidio ante "la cantidad de intentos que se muestran solo en la intimidad y no trascienden más allá de este ámbito", indica Anseán. "Si no se informan, no van a existir nada más que en la realidad íntima de cada uno".

Otra de las razones que obstaculiza el recuento de intentos de suicidio radica en que "muchos de los casos que entran en los servicios de Urgencias no son considerados como tal porque se notifican como traumatismo o intoxicación", estima el experto.

Asimismo, considera que "muchas veces pasa desapercibida la intencionalidad que puede haber detrás de las lesiones" a causa de la falta de configuración de los sistemas informáticos "para registrar casos de intención de suicidio que se puedan estar atendiendo".

"Además existe poco hábito de preguntar a los pacientes si fue intencionado o simplemente preguntar por la ideación suicida. Solo se puede saber mediante encuestas o haciendo una investigación pormenorizada en según qué colectivos. Si no, no existe ningún tipo de registro", estima.

"Existe poco hábito de preguntar a los pacientes si fue intencionado o simplemente preguntar por la ideación suicida"

Otra dificultad guarda relación con las distintas relaciones sociales y roles diferentes según el sexo, que "hacen que los hombres suelan ser más reticentes a mostrar sus sentimientos, a hablar de sus problemas, a pedir ayuda y a contar todo lo que les ocurre en general".

En relación, el psicólogo apunta que a los hombres "se les educa a ser más duros, reservados y a llevar los problemas emocionales de una forma más privada" mientras que las mujeres, por lo general, "son más abiertas, más dadas a expresar sus emociones y sentimientos y eso facilita mucho el acceso a los servicios de ayuda sanitarios y aumenta la prevención tanto del suicidio como de los intentos".

Para que la prevención del suicidio sea posible "lo primero que hay que hacer es pedir ayuda y las mujeres están más dispuestas, por lo general. Estadísticamente es más probable", señala.

Estrategias contra el suicidio

El Observatorio del Suicidio proporciona seis estrategias en aras de mejorar la prevención, destinadas tanto para el entorno como para las personas que tengan tendencias suicidas, así como para las instituciones encargadas de elaborar políticas para frenar el ascenso de este fenómeno.

  • El suicidio se puede prevenir al igual que los homicidios o los accidentes de tráfico. Para ello, hacen falta programas de prevención y políticas destinadas a ello.
  • Faltan recursos de atención ante crisis de personas en riesgo y sus familiares.
  • Incidir en la población adolescente, que ha incrementado los casos de suicidio desde que comenzó la pandemia por coronavirus, y en la población anciana, al ser el grupo etario con mayor incidencia de casos de suicidio.
  • Pautas prácticas de actuación a familiares, educadores, profesionales sanitarios y cuidadores.
  • Difusión de información veraz que combata el estigma asociado al suicidio.
  • Visibilizar el suicidio como problema de salud pública con el fin de ayudar a la prevención del mismo.

Si te encuentras en riesgo de suicidio o conoces a alguien que lo esté, contacta con este número, disponible las 24 horas del día y durante todos los días de la semana: 717 003 717. Asimismo, si tienes dudas o necesitas apoyo llama al 91 507 92 48 o contacta por correo a informacion@consaludmental.org

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