La 'mesa de diálogo' sobre Cataluña arranca con el Govern fracturado y sin visos de acuerdo a corto plazo

Pedro Sänchez y Pere Aragonès, reunidos en la Moncloa.
Pedro Sänchez y Pere Aragonès, reunidos en la Moncloa.
Generalitat de Catalunya

Más de un año y medio después de que se celebrase su única reunión hasta el momento, este miércoles es el día en el que Gobierno y Generalitat reanudarán la controvertida mesa de diálogo y negociación sobre la crisis territorial de Cataluña. Tras el parón por la pandemia y un conflicto de última hora en el seno del Govern –que ha provocado que la parte del independentismo más reacia a la mesa no vaya a estar presente en la reunión–, los presidentes Pedro Sánchez y Pere Aragonès encabezarán las delegaciones de ambos Ejecutivos en un primer encuentro del que no se prevé que salgan grandes decisiones pero que, no obstante, servirá de punto de partida para una negociación que tanto el Gobierno como el Govern creen que durará años.

El encuentro de este miércoles, que comenzará a las 15.00, no ha estado exento de sobresaltos en su preparación. Para empezar, hasta esta misma semana no se confirmó cuándo se celebraría, y tampoco que el presidente Sánchez acudirá encabezando la representación gubernamental, en la que también estarán presentes la vicepresidenta Yolanda Díaz, la ministra portavoz Isabel Rodríguez y los ministros Félix Bolaños (Presidencia), Raquel Sánchez (Transportes), Miquel Iceta (Cultura) y Manuel Castells (Universidades). Pero, además, las diferencias entre ERC y JxCat provocaron que este martes el Govern catalán se fracturase a cuenta de cuáles serían sus representantes.

Los republicanos catalanes anunciaron hace días que Aragonès estaría acompañado en la mesa por dos consellers de ERC: Laura Vilagrà y Roger Torrent. Pero faltaban por conocer los dirigentes elegidos por JxCat para asistir a la reunión de un órgano que la formación considera abocado al fracaso. Y, este martes, el partido liderado por Carles Puigdemont señaló a Jordi Sànchez y Jordi Turull -ambos condenados en el juicio del procés y posteriormente indultados- y a su portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, como sus elegidos para acudir al encuentro, a pesar de que ninguno de los tres forma parte del Govern.

Precisamente ese fue el argumento que esgrimió el president Aragonès para, tirando de autoridad, rechazar la presencia de Sànchez, Turull y Nogueras en la reunión de este miércoles: que la mesa de negociación es entre gobiernos y, por tanto, en ella no caben dirigentes que no formen parte de los ejecutivos. Visiblemente enfadado, Aragonès exigió "lealtad" a su socio de Gobierno, que sin embargo rechazó dar un paso atrás después de varias horas de tensión y, a media tarde, confirmó que ningún dirigente de JxCat acudirá al encuentro.

Fuentes independentistas, no obstante, apuntan a que las diferencias en el seno del secesionismo también han tenido mucho que ver con el nuevo episodio de tensión entre ERC y JxCat, que desde hace años mantienen una relación muy tirante por sus diferentes estrategias para conseguir la independencia. Entre los elegidos por Puigdemont se encuentran dirigentes abiertamente hostiles a la mesa de negociación como es la portavoz Nogueras, una de las voces que defienden con más ahínco la confrontación frontal de la Generalitat con el Estado. Y abrir la puerta a su presencia en esta primera reunión tras la pandemia hubiera supuesto un muy mal comienzo, afirman estas fuentes, para una mesa que Gobierno y Govern pretenden que sea duradera y que consiga avances a largo plazo.

La exclusión, no obstante, no sentó nada bien a JxCat, que por boca del propio Jordi Sànchez, su secretario general y uno de los dirigentes vetados por Aragonès, recordó que la mesa debe "reflejar la pluralidad del proyecto independentista". Por su parte, el Ejecutivo central se posicionó claramente del lado de Aragonès en esta pugna interna dentro del Govern y coincidió con que las delegaciones que acudan a la reunión deben estar formada exclusivamente por miembros del Ejecutivo y de la Generalitat. "Siempre el marco ha sido el de delegaciones de trabajo de ambos gobiernos; no hemos contemplado otro marco", sostuvo la ministra portavoz, Isabel Rodríguez.

Una agenda radicalmente opuesta

En cualquier caso, pese a coincidir en este punto, los planteamientos con los que llegan Gobierno y Govern a la primera reunión de la mesa de diálogo tras la pandemia no pueden ser más diferentes. Este martes, Aragonès dio "por seguro" que en la mesa "se hablará de referéndum, de autodeterminación y de amnistía". Y, en un intercambio con el presidente Sánchez, la portavoz de ERC en el Senado, Mirella Cortès, aseguró poco más tarde que los republicanos no van a renunciar en este proceso a su "derecho legítimo a decidir" y construir "la República Catalana".

"Sin referéndum no hay solución al conflicto político con Cataluña", sostuvo Cortès. Pero el Gobierno central ni siquiera se plantea la posibilidad de pactar una consulta de autodeterminación, y fue el propio Sánchez el que, este martes, volvió a defender que la mesa vaya por otros derroteros. "Ya sé que su programa de máximos es la autodeterminación, pero tendremos que hablar de las cosas en las que estemos más cercanos" para que el espacio de diálogo avance, planteó el presidente del Gobierno, que sostuvo que no cabría hablar de "negociación" sino de "imposición" si en la reunión solo pudiesen tratarse la "autodeterminación" y la "amnistía".

"El diálogo va a ser largo y, para evitar frustraciones, lo mejor es que no nos pongamos plazos, porque lo que ha ocurrido durante estos diez años no lo vamos a resolver ni en dos años, ni en tres ni en cuatro", pronosticó Sánchez. Y el portavoz adjunto de Unidas Podemos en el Congreso, Jaume Asens, coincidió con esta valoración también este martes: "El conflicto viene de lejos y va para largo, quien crea que esto se soluciona con dos reuniones se equivoca".

PP y Vox denuncian la "indignidad"

Frente a la expectación del Gobierno y sus socios independentistas ante la reunión de la mesa de este miércoles, PP y Vox recuperaron este martes su tono más duro y cargaron contra una negociación que, en palabras de la portavoz popular en el Congreso, Cuca Gamarra, es una "indignidad" con la que Sánchez rebaja a todos los españoles. "Pedro Sánchez quiere sustituir al parlamento y la soberanía nacional" por una reunión entre dos gobiernos en la que "se va a abordar lo que tiene que ver con el futuro de España", denunció Gamarra, que acusó al presidente de estar "entregando la dignidad de todos" al reunirse con la Generalitat.

Por su parte, su homólogo de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, sostuvo que Sánchez ha salido "al rescate del independentismo" con la reunión de este miércoles. Y, si Gamarra habló de "indignidad", el portavoz de Vox fue más allá y calificó la reunión como "mesa de la traición" a España y aseguró que será "un mercado persa donde subastar a precio de saldo la herencia de los españoles". Con Sánchez, dijo Espinosa de los Monteros, "es muy difícil acertar un pronóstico porque va cambiando de estrategia cada seis meses", pero Vox considera que el presidente "es muy capaz de poner en jaque todo el orden constitucional español con tal de permanecer un día más en la Moncloa".

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