Emilio Aragón: "Cuando hay políticos que nos dividen, la música tiende puentes"

Emilio Aragón, durante la presentación de 'BSO' en el FesTVal de Vitoria.
Emilio Aragón, durante la presentación de 'BSO' en el FesTVal de Vitoria.
Sergio R Moreno / GTRES

El polifacético Emilio Aragón regresa este miércoles con su programa BSO, un espacio en Movistar+ (a las 22 h en #0, dial 7 y en su plataforma)en el que recibe a estrellas de diversos ámbitos junto a las que repasa su vida y su carrera con la música como hilo conductor. Antonio Banderas es el primero de sus invitados y le seguirán Dani Rovira, Alaska y Lolita.

¿En base a qué selecciona a sus invitados? Cada uno tiene una historia. Con Antonio Banderas habíamos dicho muchas veces que teníamos que hacer algo juntos y esta ha sido la ocasión. A Dani le quiero mucho y después de todo lo que pasó me apetecía hablar con él de música y de la vida. A Alaska... curiosamente nos habíamos visto en alguna ocasión, pero minutos, pero la última vez dijimos que deberíamos vernos más despacio y charlar. Y Lolita era una asignatura pendiente también, porque es una artista como la copa de un pino.

¿Les pasa mucho en el mundo del espectáculo de cruzarse con la gente pero no conocerla? Sí, pasa bastante, es curioso. El público piensa que todos nos conocemos y la verdad es que yo como no me prodigo mucho solo conozco a los compañeros con los que he trabajado. Más allá han sido coincidencias en alguna entrega de un premio y cosas puntuales.

¿Hay alguna canción que le pidan mucho sus invitados? Mediterráneo. Lo hemos tocado en dos programas, en el de Banderas y Lolita y hemos hecho dos versiones distintas. Y lo han pedido en algún otro, pero nos pareció demasiado. Mediterráneo se ha convertido en un himno. En la lista de canciones de la banda sonora de las personas Mediterráneo siempre ocupa un lugar preferente.

¿Qué canción hay en el lugar preferente de Emilio Aragón? Cuando me pregunté eso mismo me di cuenta lo complicado que es decir siete u ocho canciones, porque nadie tiene tan pocas, tenemos muchas, unas con más peso que otras. Pero te puedo decir que cualquier canción de James Taylor, de Cat Stevens, Hotel California de The Eagles y cualquier obra de Ravel o de Prokófiev y en el jazz pues del norteamericano al brasileño, Antonio Carlos Jobim, Miles Davis… Es muy complicado.

¿Los invitados se ven representados en esa suerte de retratos que les hacen? Pues sí, sobre todo lo que les divierte es ver la versión que hace cada artista, que es lo divertido, que cada uno hace una versión. Algunos quieren respetar la canción original y otros quieren cambiarla y nos remangamos y pensamos en qué hacer.

Por ejemplo hubo un momento muy bonito y mágico en el que por una cuestión de derechos la noche anterior a la grabación del programa un tema que íbamos a hacer Bebe, Cristian, de Moret y yo nos denegaron el permiso y tuvimos que pensar en una canción nueva, Lucha de gigantes y la ensayamos ya estando en el plató, durante como mucho dos horas y lo que salió en pantalla en día del programa de Belén Rueda se gestó en ese momento.

Ya tiene una carrera consolidada, pero ¿aún aprende con esos invitados y qué? De todo. Por un lado como son compañeros de profesión que tenemos muchas cosas en común cuando cuentan historias o momentos de su vida tenemos cosas en común, que es la propia profesión la que te lo brinda. Pero luego hay una regla que se repite y es que mientras más altos y más grandes, más humildes.

La música es un potenciador de emociones, ¿no? La música logra que se sienten en una misma orquesta un palestino y un judío, en el mismo atril. Cuando hay políticos que están dividiéndonos, la música consigue que un ruso y un alemán, que no hablan el mismo idioma, toquen juntos. La música tiende puentes. La música es medicina.

¿Pasaba eso con su padre, que sigue marcando generaciones? A mí me sigue emocionando escuchar a nietos de amigos míos cantando esas canciones. Mi padre se sentiría muy emocionado, contento y orgulloso por que su repertorio de canciones se siga cantando. Y no solo la cantan los niños, se cantan en bodas, en despedidas de soltero… han trascendido a todo.

¿Se sintió tentado a hacer algo que no fuera seguir la carrera familiar? Sí, mi abuelo por parte de madre era piloto y yo quise ser piloto durante una época, pero hubo un momento en el que los genes de un lado tiraron más. Aún así pude hacer unas horas de vuelo y me fui a examinar, pero aquello quedó en una ilusión que puntualmente satisfago subiéndome a volar en alguna avioneta.

Ha presentado, ha producido, ha hecho tele, música, cine… ¿Es la versión moderna del hombre del renacimiento? Ni mucho menos, yo lo único que soy es curioso. La vida me ha dado la oportunidad de poder experimentar y hacer otras cosas. Por eso estoy agradecido, porque he hecho radio, tele, teatro, cine… y más cosas.

En el terreno de la música me gustaría tener tiempo para aprender más instrumentos. Me quedan unos diez años o así activos interesantes, luego el cuerpo empieza a decir que no y espero que todavía pueda experimentar alguna cosa nueva.

¿Y qué va a hacer después de esos diez años? Lo bueno de la música y la interpretación o de escribir guiones o dirigir es que me permitirán morir con las botas puestas. Lo que no podré hacer son giras largas o cosas de ese tipo.

¿Es de los que piensan que cuando muramos no deberíamos arrepentirnos de haber dejado algo por hacer? Por ahora… si mañana me tuviera que ir, estoy contento con lo que he hecho. Estoy satisfecho con lo que he hecho, pero como persona inquieta me encantaría tener la oportunidad de hacer más cosas.

Por ejemplo, en cine nunca he hecho un thriller, no he hecho un musical… hay tantas cosas por hacer. En tele hay géneros que no he hecho y en música estilos que no he tocado. Aún tengo muchos añitos.

¿Le molesta que se use payaso como término despectivo? No, porque el prejuicio está en quién lo dice, nada más. Es una palabra y una profesión hermosa y bonita. De hecho, estoy preparando un espectáculo para estas navidades que gira en torno al circo.

El humor y el entretenimiento tiende a considerarse algo trivial, ¿lo hemos puesto en valor con la pandemia? Creo que siempre ha estado en valor. En esta profesión todo el mundo sabe lo complicado que es hacer comedia y escribirla. A lo largo de la historia cualquiera que haya hecho comedia y drama te dirá que lo más complicado es la comedia. El humor es terapéutico y nos ha servido como medicina para esos meses de confinamiento y pandemia.

Usted estaba delante de las cámaras y en un momento álgido pasó a un segundo plano, ¿cómo le sentó alejarse de la fama? Es que lo necesitaba. Estando delante de la cámara físicamente te lleva mucho tiempo y no me dejaba acometer otros proyectos. Pasando al otro lado de la cámara sí pude comenzar alguna de las ideas que tenía en mente: escribir un libro, guiones de cine y tele, componer para otros músicos, producir… delante de la cámara no podía. Y por eso fue la decisión. Una vez que di el paso atrás me sentía muy bien teniendo un poco más de tiempo.

¿La fama engancha, la echaba en falta? Honestamente no la he echado en falta. Fue un proceso muy natural. Lo vas asimilando porque si no sales en pantalla y llega otra generación que no te conoce… es una transición tranquila y pausada. No lo necesitaba, salir de eso era algo buscado. El primer año estuve fuera de España, luego vine, me volví a ir… fue algo tranquilo.

En la tradición familiar del entretenimiento, ¿quién de sus descendientes apunta maneras? De mis hijos ninguno, aunque los tres han desarrollado su labor en el terreno creativo. Dos en la moda y una en la publicidad y la comunicación, pero ninguno ni en la música ni el espectáculo. Ellos han tenido libertad para hacer lo que han querido y lo que les llene.

Es usted una de los pocos españoles que conoció personalmente a Britney Spears, cuando salió en 'Médico de Familia'… El trato que tuve con ella fue la hora que tardamos en hacer la grabación de esa escena. Fue algo que no recuerdo bien cómo surgió, pero se fraguó en tres días. Vino con su madre y creo recordar que era una chica muy joven, con 17 años y estaba con su primer gran éxito. Fue muy simpática, hicimos la secuencia y se fue.

¿Es una cara que a veces no vemos de la fama, cuando se tuerce? Ocurre en cualquier terreno, en el deportivo, en el cine, en la televisión, en la política… la popularidad y la fama hay maneras de gestionarlas y cada uno lo hace como puede. La psicología de cada uno es un universo.

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