El pragmatismo de Laschet, el 'efecto Scholz' y el factor Baerbock: los candidatos de las elecciones alemanas

El íder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana, Armin Laschet.
El líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana, Armin Laschet.
FILIP SINGER / EFE

Suceder a Angela Merkel no es tarea sencilla. Los partidos, cada uno a su manera, están armándose para las elecciones del 26-S en las que Alemania se enfrenta a un cambio de era. Dejar atrás 16 años de la eterna canciller supone unos deberes complicados de hacer para los actuales candidatos. La competición va entre tres personalidades y liderazgos muy diferentes, con otros partidos que aunque con menos nivel de voto en los sondeos pueden tener la llave definitiva para la formación del nuevo Ejecutivo. Pero, ¿quiénes son los candidatos?

Armin Laschet: un 'merkeliano' que huye de los focos

Armin Laschet es el ministro presidente de Renania del Norte-Westfalia desde 2017, cuando ganó las regionales contra todo pronóstico. Su perfil es del ala más continuista de la CDU y es candidato a las elecciones después de ganar las primarias de la Unión (candidatura de la CDU y la CSU) por delante de Markus Söder, de corte más populista pero también con más carisma. La apuesta de los democristianos es clara: pragmatismo y las mismas premisas que con Merkel.

Laschet llegó a sacar veinte puntos a los Verdes en las encuestas. Las lideraba con mucha suficiencia, pero una serie de errores no forzados (como las risas durante las inundaciones de julio) y una campaña poco proactiva le han desgastado. Sus opciones de ganar se han visto mermadas, pero la CDU sigue siendo el partido más fuerte de Alemania y todavía tiene margen para la remontada. Laschet es un político germano al uso: europeísta, que hace poco ruido y apuesta, como el mismo dice, por "medidas que se puedan cumplir".

Olaf Scholz: dejad que los votantes se acerquen a mí

"Cuando Merkel se vaya, me vendrán a buscar a mí". Esa es la premisa de la que parte la campaña del SPD. Su candidato, Olaf Scholz, es vicecanciller y ministro de Finanzas, mano derecha de Merkel y una de las personas más relevantes de su Gobierno. La herencia de la actual canciller pasa más por sus manos que por las de Laschet y de eso se quiere aprovechar el socialdemócrata. Su remontada en las encuestas es inmejorable: hace nada navegaba en la tercera posición, pero sobre todo los errores de los rivales le han impulsado hacia una posición de favorito en la que se está desenvolviendo bien.

Pero hay gato encerrado. Scholz ha hecho una campaña reactiva. Esperar, esperar y esperar para aprovecharse de los fallos de los demás mientras él comete los mínimos posibles. Con eso puede bastarle. No ha dejado claro si prefiere un pacto de izquierdas llegado el caso o es más partidario de incluir a los liberales en una potencial fórmula de Gobierno. Entre sus medidas, también bastante transversales, está una apuesta por subir los impuestos a los ricos para hacer frente a la pandemia. El escenario de otra gran coalición queda prácticamente descartado y el feeling entre el SPD y los Verdes abre la puerta a un posible pacto. Scholz está dispuesto, pero no será sencillo.

Annalena Baerbock: savia nueva, hábil y con el ecologismo bajo el brazo

Las expectativas de Annalena Baerbock hay que saber gestionarlas. El globo de los Verdes alemanes se hinchó en el inicio de la precampaña, pero acabó pinchando. Han pasado de disputar el primer puesto en los sondeos a estancarse en el tercero. Ahora, doblarán su resultado de 2017 y es casi imposible verles fuera del próximo Gobierno. Baerbock es la copresidenta de Los Verdes desde 2018. Abogada licenciada en Derecho Público Internacional en la London School of Economics, se trata de una candidata carismática, cercana y que se desenvuelve bien en los debates, aunque no ha sabido responder con claridad a las críticas. 

Ha acabado desgastada por acusaciones relativas a plagio y cuando iba en ascenso se convirtió en foco de los reproches. Poco dada a desenvolverse en el barrio, perdió apoyos. Ahora su potencial pasa precisamente por explotar la cuestión climática y aprovechar que su partido, de centro y capaz de pactar a ambos lados, puede jugar un papel importante en las negociaciones del nuevo Ejecutivo y quedarse con carteras importantes.

Christian Lindner: la llave liberal con buena acogida

Economía, economía y economía. Ese es el lema del FDP. Los liberales tendrán la llave de la gobernabilidad y su buena posición se debe en parte a haber acertado en su candidato: Christian Lindner es el jefe del partido desde 2013 y su preferencia será un pacto con la CDU, pero no será del todo viable si los democristianos no ganan las elecciones. Los liberales desaparecieron del Bundestag hace ocho años y en 2017 volvieron. Ahora han cogido fuerza de nuevo y basan su programa en la libertad económica y en una crítica a las coaliciones de izquierdas, aunque sin escorarse ellos demasiado a la derecha.

Lindner se mueve bien en las redes sociales, con mensajes claros y visuales para atraer el votante joven. En parte lo está consiguiendo, pues el FDP es junto a los Verdes la opción preferida de quienes votan por primera vez. En contra del candidato juega, en cambio, que no ha estado ni estará presente en los debates preelectorales, por lo que sus propuestas pueden quedar algo diluidas en medio de la batalla entre las tres formaciones principales.

Alice Weidel y Tino Chrupalla: una ultraderecha desgastada

La ultraderecha está sometida en Alemania a un cordón sanitario. Nadie quiere pactar con ellos y quien lo intenta lo acaba pagando en las urnas o en las encuestas, como le pasó precisamente al FDP. Alice Weidel y Tino Chrupalla son la dupla que lidera AfD. Abanderados del discurso antiinmigración y antivacunas, no han sabido capitalzar el nivel de descontento en una parte de la sociedad por las restricciones de la pandemia. Además, los expertos consideran que son dos políticos poco fiables, sobre todo Weidel, que ha recibido numerosas críticas incluso desde dentro del partido. 

Se han estancado en un 11% en las encuestas a pesar de que ahora lideran la oposición, pues fueron terceros en las elecciones de 2017. Son contrarios a la UE y no tienen una política económica clara. Como todos los partidos de ultraderecha, centran su mensaje mucho en el relato y muy poco en las medidas. No se espera que repunten en la parte final de la campaña.

Janine Wissler y Dietmar Bartsch: salvar al soldado Die Linke

La Izquierda alemana se la juega el 26-S. Del impulso de hace años ha pasado a caminar en el alambre. Dietmar Bartsch y Janine Wissler es la dupla de candidatos de Die Linke. Bartsch es más centrista, veterano y con capacidad de negociación. Una figura histórica. En cambio, Wissler, del ala más izquierdista, es una casi desconocida. Y la han proyectado poco. Die Linke dedica todas sus fuerzas a salvar los muebles: en Alemania hay un 5% de suelo electoral para entrar en el Bundestag y los sondeos sitúan a la formación en un 6-7%. Podrían llegar a formar parte de un Gobierno junto al SPD y los Verdes, pero de momento no están en ese escenario.

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