El Gobierno empieza a revender vacunas contra la Covid a otros países para reducir el excedente de AstraZeneca

Varias vacunas de AstraZeneca en una imagen de archivo.
Varias vacunas de AstraZeneca en una imagen de archivo.
GOBIERNO DE ARAGÓN

El Gobierno ha empezado a dar salida al excedente de vacunas de AstraZeneca mediante la donación de dosis a países menos desarrollados y también a través de la reventa de sueros. El Ministerio de Sanidad indica que la reventa empezó a finales de julio y confirma dos transacciones a Paraguay y a las islas Fiji, esta última "con colaboración" de Nueva Zelanda.La ministra de Sanidad, Carolina Darias, también habló la semana pasada de operaciones de este tipo con Argentina y Honduras.

Así lo dijo Darias en la comisión de Sanidad del Congreso, donde por primera vez se refirió a la reventa como una de las modalidades a través de las que España está haciendo llegar vacunas a países de otras regiones del mundo. El Ministerio de Sanidad explica que "España prioriza la vacunación solidaria" a través de las donaciones del instrumento Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la iniciativa Team Europe, pero sobre la reventa de dosis añade que "como consecuencia de la situación actual, las operaciones bilaterales a otros países pueden dar respuesta urgente a casos específicos" de necesidad de vacunas.

Tanto en el Congreso como este lunes en una reunión de ministros de Sanidad del G20, en Roma, Darias dijo que "España donará 22,5 millones de vacunas a diferentes países a través del fondo Covax". Este lunes agregó que "necesitamos actuar" para que los países ricos contribuyan a mejorar la cobertura de vacunación de otros con menores ingresos, donde la vacunación no alcanza ni al 2% de la población.

Darias también se ha referido a la cesión de vacunas como vía para lograrlo, es decir, a la reventa de vacunas, que según dijo en el Congreso alcanzan "en torno a un millón" de dosis en operaciones con Fiji -100.000 dosis, dijo-, Argentina -400.000- y también Honduras y Paraguay.

La venta de vacunas está regulada en los primeros acuerdos entre la Comisión Europea y las farmacéuticas, donde se reconoció el "derecho" de los Estados "a revender las dosis de vacuna a terceros países que las necesiten, contribuyendo así a un acceso mundial y equitativo a la vacuna en todo el mundo". 

Hasta ahora, España solo habría transferido vacunas dentro de la UE, a los precios marcados para sus propias compras y con vacunas de ARN mensajero, es decir, Pfizer y Moderna, y la diferencia desde julio es que revende dosis a países terceros que no participaron en la compra anticipada y en conjunto de la UE y territorios dentro de su territorio.

Por ejemplo, en enero empezó a vender vacunas de Pfizer a Andorra en cuanto empezaron a llegar, tal y como la Comisión Europea acordó con la farmacéutica, para que así lo hicieran los Estados miembros con influencia y que habitualmente suministran material sanitario en los principados dentro de la UE -Andorra, San Marino y Lichtenstein-. En esta ocasión, la venta se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE), algo que ahora no ha ocurrido aún con las ventas a Fiji o a Paraguay.

España no hace negocio

Con la venta de vacunas a países terceros, el Gobierno se abre al mercado internacional de dosis, si bien fuentes cercanas a AstraZeneca puntualizan que el Gobierno "no está haciendo negocio" con estas transacciones. 

"Se vende al mismo precio, ya que no hay una intención lucrativa con estas operaciones", aseguran en Sanidad. A modo de referencia, y según publicó hace unos meses este periódico de acuerdo a información facilitada por el Portal de Transparencia, el precio medio al que España ha comprado las dosis de AstraZeneca sería de 1,2 euros, el más barato de las cuatro vacunas que se han estado administrando en España. 

De momento, España solo está revendiendo fuera de la UE dosis de AstraZeneca, aunque el Gobierno no tendrá problema en vender vacunas también de Pfizer, Moderna o Janssen "en cuanto se den las condiciones contractuales" con estas farmacéuticas y siempre que no haya riesgo de desatender la necesidad de dosis para la población española. "Sin perjuicio del abastecimiento nacional, se está en disposición de donar o ceder ["vender", según explicó Darias] cualquier plataforma".

Para revender dosis, España antes debe firmar un "acuerdo tripartito" con la farmacéutica y el país comprador, tal y como se estipuló en los primeros acuerdos que firmó la Comisión Europea con los laboratorios. Si un país quiere vender parte de sus dosis, debe sentarse con la farmacéutica, que tiene que "aceptar" la transacción. Como en las donaciones a Covax, se trata de viales que no han llegado a España. Fuentes de AstraZeneca señalan que, de momento, sólo tienen "constancia" de haber firmado con España dos acuerdos tripartitos, uno con Paraguay y otro con Fiji.

Excedente de AstraZeneca

Darias sostuvo que solo se han revendido dosis de AstraZeneca porque es la única farmacéutica con la que se han firmado protocolos. Añadió que las ventas continuarán a otros países que lo requieran y con otras marcas, pero en función de la "estrategia" española de vacunación, en la que el Gobierno ha apostado claramente por las vacunas con tecnología de ARN-mensajero (Pfizer y Moderna).

A pesar de ello, España ha recibido 10,2 millones de dosis de AstraZeneca, ha inyectado 9,7 millones y todavía tiene que recibir otros dos millones comprometidos hasta el tercer trimestre de este año. A este excedente se suma que, el pasado viernes, la Comisión Europea y AstraZeneca alcanzaron un pacto en el marco del litigio que mantenían por el incumplimiento del suministro acordado, lo que supondrá que los Estados miembros se repartirán 60 millones de dosis a final de septiembre, otros 75 millones antes de final de año y 64 millones más en el primer cuatrimestre de 2022. Son 200 millones de dosis de las que a España le corresponden aproximadamente el 10% y que no se van a administrar.

Fuentes de AstraZeneca reconocen que no saben qué va a hacer la UE y España con ellas, pero todo apunta a que el Gobierno podría venderlas a países terceros, como ya ha comenzado a hacer. Organizaciones como Médicos Sin Fronteras no han querido valorar este procedimiento. En términos generales, creen que viene a constatar que los países ricos han acaparado la producción de vacunas contra la Covid, en lugar de liberar patentes para explorar la posibilidad de que se puedan producir también en otras regiones del mundo.

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