Los españoles, entre los europeos más felices con familiares y amigos... y de los más críticos con sus políticos

Dos niñas se abrazan en la entrada de la Escuela Catalònia de Barcelona en el primer día de clase.
Madre e hija se abrazan en la vuelta al cole el verano pasado.
ACN

¿Se pueden medir dos cuestiones tan subjetivas como la felicidad o la calidad de vida? La Unión Europea cree que sí. No contenta con los indicadores habituales como el PIB o los estándares de vida, demasiado apegados a lo material, la UE ha recopilado un amplio conjunto de estadísticas para dibujar algo parecido a un mapa del bienestar europeo, en el que los españoles destacan por su satisfacción con sus amigos y familiares... y las críticas hacia su sistema político.

A través de una herramienta desarrollada por Eurostat que el organismo ha hecho pública en su web, los europeos pueden conocer cómo es la calidad de vida en su país en comparación con sus vecinos. Este abanico reúne datos muy variopintos que van desde el nivel de renta hasta la frecuencia con la que los nacionales de cada país ven a sus amigos, pasando por la cantidad de partículas contaminantes que respiran, lo seguros que se sienten al caminar solos por una calle oscura o la confianza que tienen en las instituciones que los gobiernan.

Y los resultados son reveladores. En su conjunto, los españoles destacan por la alta estima en que tienen a sus amigos, familiares y allegados y su esperanza de vivir muchos años (y con buena salud), pero también por las importantes desigualdades entre ricos y pobres y por tener uno de los niveles de desconfianza más alto en las instituciones patrias de todo el Viejo Continente. Tanto es así que, en una escala del uno al diez, valoran con un 8,2 de media sus relaciones sociales y apenas le dan un 1,9 a su sistema político.

Uno de cada cuatro dice que siempre está feliz

Si hacemos caso a lo que responden los ciudadanos cuando reciben la llamada de un encuestador, casi tres de cada diez españoles siempre están felices. Concretamente el 28,5% respondieron así cuando se les preguntó por ello en 2018, más que ningún otro país en la UE, una proporción que duplica la media comunitaria. Los segundos que más felices dijeron ser fueron los irlandeses -el 17,4% afirmó sentirse así siempre- y los belgas (16,9%). En conjunto, el 71,5% de los españoles afirma estar siempre o la mayoría del tiempo feliz.

Pese a la elevada proporción de optimistas que viven en España, los españoles 'solo' le dieron un 7,3 a su satisfacción en general con la vida, una nota en línea con la media europea pero alejada del país más satisfecho de sí mismo: Finlandia, que con un 8,1 lidera este indicador y la mayoría de los medidores de bienestar. Los menos satisfechos fueron los búlgaros con un 5,4.

Otro aspecto en el que destaca España es su tejido social. El 95,8% de los españoles considera que tiene alguien en quien confiar en caso de necesidad y un 96,9% dice tener a alguien a quien podría recurrir si necesita ayuda, unos porcentajes que superan el promedio europeo.

España también sobresale en el apartado sanitario. Según los últimos datos de Eurostat, que se refieren al año pasado, los españoles tienen una esperanza de vida al nacer de 82,4 años, solo superada por la de Malta, que marcó 82,6. Además, los españoles esperan vivir hasta los 70 en un buen estado de salud, cifra que también supera el promedio europeo.

En el otro lado del espectro de la salud, los españoles están algo más gordos que sus vecinos -un 16,2% tiene sobrepeso frente al 14,9% europeo-, uno de cada cinco se declara fumador y la mitad reconoce que no hace ningún tipo de deporte a lo largo de la semana. 

Desconfianza en las instituciones, desigualdad, paro y abandono escolar

Pero como a menudo ocurre en la vida, las alegrías se alternan con las insatisfacciones. En el caso de España las amarguras se manifiestan en forma de una gran desconfianza hacia las instituciones, un elevado abandono escolar,  unas cifras de temporalidad y de sobrecualificación en el empleo sin parangón en Europa y una fuerte desigualdad económica.

Preguntados por el nivel de confianza que tenían en su sistema político, los ciudadanos le concedieron una nota media de 1,9 puntos. Solo Portugal (1,7) y Eslovenia (1,9) desconfiaban más de sus políticos. La cosa tampoco mejoró cuando se les interrogó por el sistema legal, al que valoraron con 3,1 puntos de media -la cuarta peor nota de la UE-. 

Otra fuente de sinsabores son las finanzas y en especial el empleo. Los ciudadanos españoles le dan un 6,3 de nota a su situación financiera, dos décimas por debajo de la media y lejos de los registros de los países nórdicos, que encabezan la lista con 7,6 puntos. En España uno de cada cuatro ciudadanos estaba en riesgo de pobreza el año pasado –la tercera tasa más elevada de la UE–, el 10% no llegaba a fin de mes y un 7% sufría privación material severa. 

En lo laboral, la valoración media del empleo fue de un 7,3, una cifra que coincide con la media europea. Esta nota llama la atención si se tiene en cuenta que España tuvo el año pasado la tasa más alta de temporalidad laboral (20,4%) y de sobrecualificación (la mitad de los trabajadores creen que su formación es superior a sus funciones) de toda la UE. Además, las tasas de desempleo y de paro de larga duración duplican las comunitarias. Pese a todo ello, quienes tienen trabajo dicen estar contentos en su entorno laboral. Siete de cada diez encuestados  asegura tener una buena relación con su jefe y el 83,6% afirma se lleva bien con sus compañeros.

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