España denegó la protección a seis de cada diez solicitantes de asilo en 2020

Varios afganos reciben indicaciones de la Policía Aérea española tras aterrizar en la base de Torrejón de Ardoz.
Varios afganos reciben indicaciones de la Policía Aérea española tras aterrizar en la base de Torrejón de Ardoz.
FERNANDO VILLAR / EFE

España se ha convertido en el centro logístico de acogida de los afganos que han huido del país con destino a Estados Unidos y Europa tras la reciente toma del poder de los talibanes. El ofrecimiento de las bases aéreas de Torrejón de Ardoz (Madrid) y Morón de la Frontera (Sevilla) para coordinar las llegadas le ha valido al presidente, Pedro Sánchez, los elogios de los líderes de las instituciones europeas y la primera conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Joe Biden.

Las últimas cifras disponibles, facilitadas este martes por Interior, recogen que ya han llegado a la Península un total de 815 afganos, de los cuáles tres de cada cuatro ha pedido asilo en España. Sin embargo, las grandes dificultades que aún persisten para abandonar el país desde el aeropuerto de Kabul hacen prever que la cifra siga creciendo según avance la operación.

Muchos de los afganos que aterricen en España pedirán algún tipo de protección al Estado, y aunque la voluntad del Gobierno y muchos de los países europeos parece ser favorable a la acogida, la mayoría de los migrantes piden asilo al Gobierno español no lo suelen tener fácil para lograr el amparo.

De hecho, el año pasado España rechazó en primera instancia el 59,1% de las peticiones asilo tramitadas, según datos de Eurostat. De las 124.795 solicitudes resueltas el ejercicio anterior, el Gobierno denegó 73.740 sin otorgar ningún tipo de protección, rechazó el asilo a otras 55.415 personas a las que concedió, en su lugar, protección por "razones humanitarias" -una figura legal que otorga menos derechos- y tan solo otorgó el estatus de refugiado a 4.360 personas, o lo que es lo mismo, el 3,5% de quienes lo pidieron.

Las resoluciones tramitadas en 2020 no corresponden únicamente a las peticiones planteadas el pasado ejercicio, sino que incluyen también solicitudes que se presentaron en ejercicios anteriores y que estaban pedientes. El año pasado pidieron asilo a España 88.530 migrantes -de los cuales solo 45 eran menores no acompañados-, la tercera cifra más elevada de la UE solo por detrás de Alemania, que encabezó la lista con 121.955, y Francia, segunda con 93.200.

España es el país de la UE con menor tasa de asilo

Pese a que el Gobierno dio amparo en mayor o menor medida al 40% de quienes pidieron asilo el año pasado, solo concedió estatus de refugiado o de protección subsidiaria -una figura asimilable que se aplicó al 1,1% de peticionarios- a un 4,6% de los solicitantes, la tasa más baja de toda la Unión Europea y seis veces por debajo de la media comunitaria del 30%. Estas dos figuras legales son las más garantistas y constituyen la denominada "protección internacional", con reconocimiento más allá de las fronteras españolas.

El perfil particular de las personas que piden asilo a España -con un importante peso de migrantes latinoamericanos y especialmente de venezolanos en los últimos años- explica en parte el bajo dato español. Entre 2019 y 2020 se tramitaron decenas de miles de peticiones de asilo de migrantes venezolanos, para los que el Gobierno decidió otorgar protección por razones humanitarias con carácter general al no ajustarse la mayoría de los casos a la definición de refugiado, según explica a este periódico Elena Muñoz, abogada y portavoz de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). 

Decenas de afganos recién llegados a España hacen cola en la base de Torrejón de Ardoz.
Decenas de afganos recién llegados a España hacen cola en la base de Torrejón de Ardoz.
FERNANDO VILLAR / EFE

Esta figura legal permite a los peticionarios de asilo obtener un permiso de residencia y trabajo temporal de un año prorrogable si se mantiene la situación que originó su desamparo, pero se sitúa en el marco jurídico de la Ley de Extranjería, lo que limita los derechos en comparación con los refugiados de pleno derecho. La protección por razones humanitarias no prohíbe las deportaciones y no es una figura legal reconocida internacionalmente. Además, cuestiones como la reagrupación familiar, la obtención de la nacionalidad o el acceso a ayudas sociales resultan más difíciles para estos migrantes. 

Sin embargo, en el caso de los venezolanos, explica Muñoz, la renovación de los permisos es la tónica general y solo conocen algunos casos de deportaciones relacionados con los antecedentes penales. 

En cambio, una persona con estatus reconocido de refugiado está plenamente protegida frente a la deportación, goza de un permiso de residencia permanente y de reconocimiento internacional mientras se mantenga su situación, tiene derecho a la reagrupación de familiares directos, más facilidad para acogerse a los beneficios sociales y pueden obtener la nacionalidad española a los cinco años de residencia y no a los diez. "La gran diferencia a nivel jurídico es la protección: 'pase lo que pase no me van a devolver a mi país’”, resume Elena Muñoz.

"Consideramos que hay un porcentaje muy bajo de protección internacional en España. Hay margen de mejora. Es verdad que el perfil de [los solicitantes de asilo que recibe] España es distinto al de otros países de la UE por lazos culturales, idioma...", explica esta abogada. No en vano, más del 80% de los solicitantes que recibió España en 2020 procedían de países latinoamericanos. "Pero eso no quiere decir que no estén necesitados de protección... hay persecución por grupos armados", añade.

¿Qué les espera a los afganos cuándo lleguen?

En principio, la experta explica que la mayoría de los afganos que aterricen en España y pidan asilo no deberían encontrar demasiados problemas a la hora de ser reconocidos como refugiados de pleno derecho. "Por los perfiles que se están viendo, personas que han colaborado estrechamente con España u otros países de la OTAN, periodistas, gente bastante significada políticamente... sí que parece que se dan los requisitos para aplicarles el estatuto del refugiado", explica la letrada de CEAR.

Las estadísticas están de su parte. Según datos del Ministerio del Interior, recogidos por CEAR, de las 127 peticiones de asilo de afganos tramitadas en 2020 el 74% fueron concedidas, lo que sitúa a Afganistán como el quinto país con mayor tasa de reconocimiento. Todo ello antes de que los talibanes tomaran el poder. 

Según los últimos datos disponibles de Acnur (correspondientes a 2019), España es uno de los países europeos que menos refugiados afganos acoge en su suelo: tan solo residen 395, muy lejos de los 140.366 de Alemania, los 37.276 de Austria, los 30.546 de Suecia, los 24.293 de Francia o los 17.849 de Italia. La amplísima mayoría de los 2,6 refugiados afganos censados en el mundo vive en los vecinos  Pakistán (1,4 millones) e Irán (951.142). 

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