'Balayage': la técnica de coloración que puede ayudarnos a realzar y potenciar nuestros rasgos

La modelo Rosie Huntington-Whiteley es una amante de las mechas balayage.
La modelo Rosie Huntington-Whiteley es una amante de las mechas balayage.
GTRES

El balayage es una tendencia que, a cada temporada que pasa, crea más adeptos. Y no es para menos. Una buena ejecución puede dar una gran luminosidad a nuestro rostro y realzar sus facciones al máximo.

Se trata de una técnica de color que crea un efecto raíz, pero no es el único, el melting, también lo hace. Jugando con los claroscuros, las zonas de mayor iluminación y las de menor, lo que conseguimos es un trabajo de hair contouring que nos permite destacar o corregir nuestros rasgos. 

Los mechones rubios iluminan el rostro cuando la luz se refleja sobre ellos; en cambio, los más oscuros corrigen. "La luz de los rubios es la responsable de resaltar una zona de nuestro rostro. Así, si dejamos los reflejos en la parte de la mirada y pómulos haremos que los ojos se vean más grandes. Si damos luz a partir de parte de la barbilla, lo que conseguimos es alargar el rostro, también estilizarlo, ya que los tonos oscuros reducen", explica la estilista Raquel Saiz, de Salón Blue by Raquel Saiz.

El melting se aplica también creando un efecto raíz, pero al hacerlo de un modo gradual consigue efectos diferentes. "Las balayage se realizan a mano alzada y lo que consiguen es frescura en la aparición del color. Con las melting trabajamos el color creando una gradación cromática mucho más natural, por eso son más indicadas si lo que pretendemos es suavizar unos rasgos muy marcados", asegura la peluquera.

En el balayage los mechones más claros iluminan y ensanchan, mientras que los más oscuros enmarcan y reducen. Por tanto, teniendo en cuenta la importancia de aportar luz en una zona determinada del rostro, podemos definir en qué áreas es conveniente aplicar una mecha. 

"Los rostros alargados necesitan que los mechones próximos al rostro sean rubios, partiendo desde las sienes y sobrepasando la barbilla para difuminar la verticalidad del rostro. A los redondos les debemos dar más dureza y lo conseguiremos creando las mechas a partir de media cara, matizando ligeramente los mechones más próximos al rostro. En cuanto a los rostros cuadrados, debemos suavizar la zona de la mandíbula y lo haremos situando las mechas por debajo de los pómulos y matizando un poco la raíz para corregir desde arriba el óvalo. Si es triangular, las mechas deben comenzar a mitad de rostro para compensar la diferencia de volúmenes", comenta Saiz.

Aunque cada rostro es diferente, el balayage es una técnica que sienta bien a cualquier tipo de estructura facial, ya que es completamente personalizable. Además, cualquier tono de base puede adecuarse a esta coloración, ya que las mechas se adaptan a cualquier color, escogiendo la tonalidad que más armonice a nuestra base.

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