El incendio de Navalacruz ya es el mayor del año en España: "El humo ha llegado hasta los Pirineos"

Nube de cenizas del incendio de Navalacruz (Ávila)
Nube de cenizas del incendio de Navalacruz (Ávila).
ATLAS
El incendio de Navalacruz (Ávila), originado el sábado por un coche averiado en una carretera comarcal, es ya el peor incendio en España en lo que va de año. Todavía fuera de control en el flanco sur, ha arrasado más de 12.000 hectáreas, podría alcanzar las 20.000 y ha causado una nube de humo "hasta los Pirineos".
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El incendio de Navalacruz (Ávila), originado el sábado por un coche averiado en una carretera comarcal, es ya el peor incendio en España en lo que va de año. Todavía fuera de control en el flanco sur, ha arrasado más de 12.000 hectáreas, podría alcanzar las 20.000 y ha causado una nube de humo "hasta los Pirineos".  

Los expertos califican de "monstruo" a este fuego que se ha producido coincidiendo con la peor ola de calor del verano. Las llamas, en las que se afanan decenas de servicios de extinción, se extienden por un perímetro de 80 kilómetros. El incendio no ha provocado heridos, pero ha obligado a evacuar a un millar de vecinos de ocho municipios, ha causado severos daños materiales en infraestructuras (casas, granjas y naves) y una nube de humo con lluvia de ceniza en un área de cientos de kilómetros a la redonda.

"El de Navalacruz ya es uno de los peores incendios de todos los tiempos", asegura a 20minutos Raúl de la Calle, secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, "es el mayor de 2021 y está aumentando. Han ardido más de 12.000 hectáreas de matorral, pasto, pinos y superficie arbolada. Por comparar, el incendio de Gran Canaria de 2019, también muy peligroso por su cercanía a poblaciones y debido a la orografía, quemó 12.000 hectáreas". A estas horas técnicos forestales calculan que el incendio puede llegar a afectar a una zona de hasta 20.000 hectáreas.

La nube compacta de ceniza de Navalacruz se ha dejado ver este domingo a 150 kilómetros de distancia del fuego, acompañada de un sol enrojecido, resplandor de llamas y una luz de atardecer eterno. En los alrededores de Madrid filamentos negros caían este domingo del cielo en forma de lluvia

"Lo que cae es ceniza. Es muy raro que las pavesas (que tienen necesariamente que contener material incandescente) lleguen más allá de 100 metros", explica De la Calle, "pero la ceniza, como el polvo sahariano, está formada por partículas que pueden viajar a muy larga distancia, tanta como viento haga". 

Este experto explica que el humo de Navalacruz "ha llegado a los Pirineos", un fenómeno habitual de los grandes incendios, aquellos que superan las 500 hectáreas afectadas. Con los devastadores fuegos de California (EE UU) el humo ha llegado hasta Europa, explica. Y el humo de los fuegos de Siberia (donde han ardido un millón de hectáreas en las últimas semanas) alcanza el Polo Norte.

José Joaquín Aniceto, investigación de incendios forestales y coordinador agentes de medioambiente en Andalucía, explica también a 20minutos que el fuego, o cualquier fuente de calor, produce movimientos del aire en distintas corrientes, siendo la de mayor relevancia la de convección, la que hace que el humo ascienda. 

"Un gran incendio como el de Navalacruz, con unas 20.000 hectáreas afectadas, conforma un pirocúmulo, una nube voluminosa y ascendente que provoca es su propia meteorología", agrega, "esto es una gran nube de ceniza que se asemeja a una nube de tormenta. Ahí se mezclan los haces del incendio más la humedad que se está evaporando de la vegetación. La corriente ascendente, de convección, la coloca a una altura extraordinaria y el viento, de componente oeste, la traslada hacia Madrid. Si la cabeza del incendio está a 60 km de de la capital es muy fácil que caiga la ceniza de ese incendio", explica Aniceto.

Las cenizas son carbono, una sustancia peligrosa para la salud, y también para el medio ambiente. Los incendios como el de Ávila expulsan este gas por  toneladas a la atmósfera, agravando el cambio climático. De la Calle recuerda que los bosques son los únicos sumideros de carbono gestionables por el ser humano. "Los océanos absorben más, pero no los podemos controlar". Y lamenta la pérdida de Co2 secuestrado por la masa forestal que en solo unos minutos puede causar un incendio como éste, Co2 que se emite a la atmósfera causando el pernicioso efecto invernadero.

El secretario de los técnicos forestales, Raúl de la Calle, dice que la ola de calor ha aumentado la combustibilidad del fuego, pero culpa de la extensión a la falta de una política forestal adecuada en España. "No se hacen cortafuegos, se abandonan los usos rurales, cada vez hay menos ganado en el monte... eso ayudado de una meteorología muy desfavorable (ola de calor) convierte un fuego en un coche en el monstruo que ahora tenemos", denuncia. "Y el verdadero drama ecológico, económico y social comienza una vez extinguido el incendio, cuando es de gran importancia realizar una restauración forestal ágil".

La OMS alerta del riesgo para la salud del humo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de que el humo de los incendios "es un riesgo para la salud porque los incendios de vegetación generan contaminantes atmosféricos tóxicos en forma de gases y partículas".

Los efectos del humo van "desde la irritación de los ojos y las vías respiratorias hasta trastornos más graves, como la reducción de la función pulmonar, la bronquitis, la exacerbación del asma y la muerte prematura", apunta la OMS.

De la misma forma, el humo de los incendios forestales también puede contribuir a "una mayor exposición a la contaminación atmosférica a distancias más largas con efectos más a largo plazo". "Las partículas son capaces de penetrar profundamente en los conductos pulmonares y entrar en el torrente sanguíneo, lo que provoca principalmente impactos cardiovasculares y respiratorios", añaden al respecto.

En este contexto, instan a "evitar la exposición al humo de los incendios forestales en primer lugar". "Permanezca en el interior si es seguro. Durante estos episodios de alta contaminación, todas las personas, especialmente las de riesgo, los niños y los ancianos, deben permanecer en el interior en la medida de lo posible y evitar la ventilación directa con el aire exterior. 

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