La odisea de alquilar una vivienda en las grandes ciudades: "Ni con un sueldo medio puedes permitirte vivir solo"

María del Mar Fernandez, Jose Estella y Héctor Maltés están buscando piso en Madrid, pero el proceso se complica por los altos precios y los exigentes requisitos que solicitan para acceder.
María del Mar Fernandez, Jose Estella y Héctor Maltés están buscando piso en Madrid, pero el proceso se complica por los altos precios y los exigentes requisitos que solicitan para acceder.
20minutos

"En Madrid la situación es horrible. Ni con un sueldo medio puedes permitirte el lujo de pagarte un alquiler para ti mismo que sea más o menos decente", declara a 20minutos Héctor Maltés, un joven de 26 años que comparte impotencia con cientos de personas a las que les toca vivir de primera mano la odisea de alquilar un piso en las principales ciudades del país.

Encontrar una vivienda en alquiler en un estado medianamente decente, a un precio asequible y a través de un proceso sencillo es prácticamente una utopía en las grandes urbes. Si no es el estado del piso, es el precio disparado en los núcleos urbanos o la lista interminable de requisitos que en la mayoría de las ocasiones exigen para proceder con el arrendamiento.

Según el último informe del Banco de España, a los residentes de Madrid o Barcelona, vivir les sale un 20% más caro que a los del resto de ciudades españolas. El coste de vida -que abarca desde la comida hasta el transporte- es considerablemente mayor, pero la diferencia es abismal si se observa el precio de los alquileres. Concretamente, el coste del alquiler de vivienda en áreas urbanas de Madrid y de Barcelona era en 2020 un 82% mayor que en la media del resto de las áreas urbanas; "lo que se traduce en un gasto en vivienda de más de dos tercios de la diferencia de precios entre estas ciudades y el resto", apunta el documento.

Desglose del índice de precios locales.
Desglose del índice de precios locales de 2020.
Banco de España

Además, la subida viene siendo constante desde hace más de una década y, aunque la pandemia ha relajado esos incrementos, los precios siguen estando muy por encima de la media nacional. "Teniendo en cuenta lo amplia que ha sido la subida desde 2013, la bajada ha sido anecdótica. Los precios siguen estando inflados y, sobre todo, siguen estando desproporcionados con respecto a los ingresos de la población. Y es que todavía seguimos con precios de burbuja", declara a 20minutos el portavoz del Sindicato de Inquilinos e Inquilinas de Madrid, Fernando Bardera.

Héctor Maltés se trasladó a Madrid desde Sevilla en 2014, año desde el cual ha tenido que ir compartiendo piso. El joven de 26 años trabaja en proyectos audiovisuales como autónomo, por lo que el obstáculo a la hora de ser aceptado como inquilino es todavía mayor. "Ya solo por la condición de ser emprendedor o 'freelance', las posibilidades de que te lo alquilen son muy bajas. Si no tienes ningún tipo de aval, estás condenado", lamenta.

"No sé cómo puede permitírselo la gente que es aún más precaria que yo"

Todo ello descartando desde el primer momento la idea de alquilar un piso para él solo; opción "imposible" por los altos precios que exigen en la capital. "Ni con un sueldo medio puedes permitirte el lujo de pagarte un alquiler para ti mismo que sea más o menos decente. Todos mis conocidos de entre 20 y 30 años tienen un sueldo medio de unos 900 o 950 euros", explica. Por tanto, y teniendo en cuenta que el precio medio del alquiler en Madrid ronda los 780 euros (según el Índice de Alquiler de Vivienda en España), incluso el hecho de compartir con otra persona ya supone destinar casi 50% del salario mínimo a la vivienda.

"Una casa en el barrio de Tetuán de dos habitaciones cuesta 1.000 euros. Si te vas a las zonas de Nuevos Ministerios, Cuatro Caminos… los precios suben a 1.250 o 1.300 euros, como mínimo. Y ya los pisos con tres habitaciones, que cumplan con los requisitos de salubridad y de iluminación necesarios para no volverte loco, están a unos precios desorbitados. No sé cómo puede permitírselo la gente que es aún más precaria que yo", asevera el joven.

Al final, Maltés ha tenido que descartar la idea de compartir piso con compañeros y, aunque la intención era hacerlo más adelante, ha decidido irse a vivir con su pareja para compartir gastos y poder pagar, entre dos, una casa de una habitación.

Los precios, disparados a pesar de encadenar meses de bajadas

La problemática de los altos precios no parece solucionarse a pesar de que la tendencia de los últimos seis meses es a la baja. Los datos del Índice Inmobiliario del portal 'Fotocasa' señalan que el precio en la Comunidad de Madrid registró en julio un descenso del -7,8% interanual, hasta los 13,84 €/m2. También Cataluña, la segunda comunidad más cara para alquilar (13,70 €/m2), descendió un 4,2% respecto al año pasado. No obstante, siguen siendo umbrales que doblan la media de otras comunidades como Extremadura (5,72€/m2) o Castilla-La Mancha (6,01€/m2).

"El alquiler de un piso completo en Zaragoza te puede costar unos 400 o 500 euros de media, según amigos y conocidos míos. Sin embargo, cuando te vas a Barcelona o a Madrid, los precios son estratosféricos", cuenta Jose Estella, un joven de 26 años que también se dedica al sector audiovisual. 

Estella viajará en unos días de Zaragoza a Madrid para "empezar de cero" en la capital, y ya tiene claro que, aunque su "situación ideal" es vivir solo, no es una opción ahora mismo. Su método está siendo el de evitar grandes plataformas de anuncios y compartir publicaciones en redes sociales con el objetivo de "estar con alguien que conozca mínimamente antes de ir con un desconocido". 

Reconoce sentirse optimista y cree que conseguirá un lugar que se adapte a lo que está buscando, pero admite y reitera que la situación es especialmente precaria para los jóvenes. "Se nos está yendo el 70 o el 80% en pagar un alquiler. Ni siquiera pagar una hipoteca, que al fin y al cabo es un bien tuyo que luego puedes vender. Es como coger 700 u 800 euros todos los meses y tirarlos a la basura a cambio de que te dejen un sitio en el que poder dormir. Un sitio que muchas veces no está a la altura de lo que estás pagando", denuncia Estella.

Garantías y requisitos interminables

Ahora bien, no solo es el precio lo que convierte el proceso de alquilar una vivienda en un camino tortuoso. En la mayoría de ocasiones hay que contar con una cantidad extra por las garantías que se piden. "Aparte de tener que aportar una fianza de habitualmente un mes, la ley todavía permite dos meses de garantías adicionales. Por lo tanto, en realidad, aunque sea solo un mes de fianza el que se ingresa en la Agencia de Vivienda Social, hay que contar con esos tres meses, más la mensualidad. Es decir, alguien que vaya a alquilar un piso por 900 euros tiene que contar con 2.700 euros al contado, en la mayoría de casos, para poder acceder", detalla el portavoz del Sindicato de Inquilinos.

"Alguien que vaya a alquilar un piso por 900 euros tiene que contar con 2.700 euros al contado para poder acceder"

Cantidad que puede incluso ser mayor si el trámite se realiza a través de una agencia inmobiliaria. Bardera explica que lo que sucede es que las gestoras, cuando alquilan a un particular, están consiguiendo que el propio inquilino sea el que financia la gestión del alquiler al aportar la proporción exigida como honorarios. Así, en ese supuesto, "estaríamos hablando de un total de cinco mensualidades. Para un piso de 900 euros, entonces, se pedirían 4.500 euros para poder entrar", señala. 

Este, precisamente, es un asunto que María del Mar Fernández, una docente zamorana de 36 años, lleva tratando de evitar. Fernández, que trabaja como maestra interina en colegios públicos de la Comunidad de Madrid, está buscando un piso para mudarse junto a su madre. "He visto ya varios. Los más baratos suelen ser de inmobiliarias y en zonas no muy recomendables por la conflictividad del barrio. Busco en las plataformas, por grupos de 'Facebook' y me pateo barrios buscando anuncios o preguntando a los porteros. Pero está siendo bastante caótico", relata. Trata a toda costa de evitar las agencias, pues se niega a pagar la mensualidad más IVA que le piden en la mayoría de los casos. 

En busca del equilibrio

La situación es especialmente complicada para los jóvenes, "pero ahora mismo lo es también para cualquier persona, si su nivel económico no es cómodo", especifica Fernando Bardera, portavoz del Sindicato de Inquilinos de Madrid. "Ahora tenemos poblaciones de muchos rangos de edad que tienen ingresos muy justos. De hecho, uno de los fenómenos sociológicos del alquiler más significativos es que esto de compartir vivienda, alquilar una habitación y demás se está extendiendo a rangos de edad muy altos", añade, afirmando que ya no se da la problemática exclusivamente en estudiantes, sino también en gente de mediana edad "que a estas alturas debería tener un plan de vida de otro tipo". 

Una de las propuestas del sindicato pasa precisamente por establecer unos límites en los precios que vayan acorde con los sueldos mínimos de un territorio determinado. "Por ejemplo, en un barrio como Lavapiés, a partir de la renta media de ese barrio se establecen unos límites del 30%, que son los que se recomiendan desde Europa. Seguiría habiendo gente con problemas, pero sería un gran avance, porque en este momento hay apenas una diferencia de 100 euros entre el sueldo mínimo y el alquiler medio de Madrid", explica.

Otra de las medidas que destaca como urgentes, es la necesidad de movilizar la vivienda vacía. "Seguimos con una polémica estadística del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2011 que nos decía que había 3,5 millones de viviendas vacías en ese entonces; y entendemos que la cifra, diez años después, puede ser incluso mayor. Porque además hay una estrategia de retener vivienda vacía para generar este contexto de falta de oferta. Habría que movilizar esta vivienda vacía con sanciones", concluye el portavoz del sindicato.

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