Manolo García
El cantante supervisa cada detalle de la gira. J. A. GÓMEZ

Ha logrado un doble disco de Platino y sigue derrochando toda su energía en el escenario con la segunda parte de su gira ‘Saldremos a la lluvia'.

Ofrece una gira de 30 conciertos y si nos guiáramos por el ‘No hay entradas', diríamos que no hay crisis.

Si he llegado hasta aquí es porque he tocado la tecla que sensibiliza a la gente. El directo es la mejor manera de promocionar discos y de que la gente te acompañe y repita.

¿Ha tenido problemas para tocar en algunos sitios?

No, sólo algún problema con los músicos. La pasada gira me quedé con ganas de tocar en algunos sitios y cerrar el círculo. Como en Valencia, donde se quedó gente fuera esperando y me tocó la fibra, por lo que vuelvo. Cuando ya creo que me ha visto todo el mundo me voy a casa. Huyo de repetir lo mismo por el hecho de que me vaya bien.

¿Cómo aguanta el ritmo ofreciendo tanta energía?

Y eso que ahora hacemos sólo tres o dos por semana, que es maravilloso. Aguantas siendo respetuoso con el público y llevando buena vida dentro del desastre. No soy persona de mucho agasajo y no me canso porque quiero vivir en medio de canciones. En cada concierto me lo paso muy bien y el público tiene mucho que ver. Hay gente incluso a la que ya conozco, como un chico que me dijo que había estado en 145 de mis conciertos y me lo creo, porque debo haber ofrecido ya más de mil.

¿Cuida todos los detalles o parcelas como la iluminación las deja para otros profesionales?

Estoy en todo porque me gusta dar mi punto personal en el escenario. Intentan venderte lo último en cuestiones técnicas y yo me defiendo de eso. Pinto mis monigotes para dar un toque personal en cada gira. A veces lidio con el profesional de la empresa en ese sentido, porque huyo de la grandilocuencia y el poderío tecnológico.

¿Y cuando acaba la gira descansa?

Hago otras cosas del tirón, no paro, porque somos humo que pasa.

¿Y con tanta actividad, le queda tiempo para pintar?

A ratos. Es como tener mi parcela de libertad.

¿En medio de la crisis, la música es de lo poco que queda?

Sí, la música y la cultura en general. La vida material es aburrida. Si no tienes dinero siempre puedes escuchar tus discos, porque aunque dicen que son caros cuestan lo mismo que dos copas y son para siempre.

¿Está cansado de que le pregunten sobre la piratería?

Es que nadie nos defiende y no hemos sabido aunar fuerzas. Nos han ganado por cansancio. No soy un pesetero pero, ¿por qué tengo que regalar algo contra mi voluntad? Que ahora se trate de un frutero y el 90 por ciento de su trabajo se lo roben y la policía no haga nada. Y ahora multipliquemos eso por las familias que trabajan en las discográficas, porque alrededor de la música viven muchas personas. Los gobiernos no defienden a los creadores. Es injusto lo que nos están haciendo.

Sus viajes siempre han influido en su música. ¿Cuál será el próximo?

Ya lo tengo claro, pero no te lo puedo decir porque se gafa. Puedo equivocarme, pero lo hago muy contento (risas).

Plaza de Toros de Valencia. 22.30 h. 28 €.

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