Objetivo: detener a los dos pistoleros de ETA

  • Se trata de Beinat Aguinagalde e Iurgi Mendinueta, y se les considera los responsables de cuatro asesinatos a tiros.
  • Interior espera una "inminente, dura y selectiva" ofensiva de la banda.
  • Las nuevas bombas lapa, más difíciles de detectar.
Beinat Aguinagalde e Iurgi Mendinueta.
Beinat Aguinagalde e Iurgi Mendinueta.

Descerrajaron diez tiros. Los suficientes para segar cuatro vidas: las de dos guardias civiles, un ex concejal socialista y un constructor. Las Fuerzas de Seguridad se han marcado como objetivo primordial detener a los dos últimos pistoleros de ETA, los dos etarras que, revólver en mano, perpetraron los últimos atentados bajo la letal fórmula del "tiro en la nuca".

Se trata de Beinat Aguinagalde Gartemendia, 25 años; e Iurgi Mendinueta Mintegui, de 27. El primero, licenciado en Medicina, disparó el 8 de marzo de 2008 cinco tiros al ex edil socialista Isaías Carrasco. Diez meses después, el 4 de diciembre de 2008, acababa de dos tiros con la vida del empresario y constructor Ignacio Uría.

El segundo, Mendinueta, alias Aitor, es con mucha probabilidad, según fuentes antiterroristas consultadas por 20 minutos, el etarra que el 1 de diciembre de 2007 mató a dos guardias civiles en la localidad francesa de Capbretón.

Este doble crimen le habría aupado a la actual jefatura de los comandos, una jefatura que como ya publicó este diario el 24 de junio, es colegiada. "Las detenciones de Mendinueta, lugarteniente del ya detenido Txeroki; y Aguinagalde serían dos importantes golpes a la banda".

Extensión del sufrimiento

Una banda terrorista débil, pero que lanzará una ofensiva "inminente, dura y selectiva", según avisan desde el Ministerio del Interior, "dura porque buscará varios muertos, y selectiva porque debido a esa debilidad escogerá con tiempo y preparación sus objetivos". ETA ha elegido, según las mismas fuentes, lo que los ideólogos de la banda definen como la "extensión del sufrimiento".

La ofensiva será dura porque buscará varios muertos

Este objetivo nada halagüeño está en manos de terroristas cada vez más jóvenes y menos preparados. Los continuos golpes policiales (44 etarras detenidos en 2009) han obligado a la banda a sustentar sus actividades en una única estrategia: comandos compuestos por legales (no fichados) y con el historial de antecedentes más limpio posible. Escondidos en España, son dinamizados por liberados (a sueldo de la banda terrorista y ya fichados).

Estos últimos, atrincherados en Francia, son los encargados de captar y adiestrar a los legales. Es el caso de los últimos terroristas detenidos en Francia el 4 de julio: Iuri Garaitagoitia y Asier Borrero eran los responsables de los comandos legales que ETA estaba organizando en España.

Garaitagoitia, por ejemplo, fue el jefe del comando al que pertenecía el pistolero Beinat Aguinagalde. Esta menor preparación de los legales ha permitido la detención de tres comandos antes de que llegaran a actuar.

Según las mismas fuentes, ETA sólo tendría operativo hoy en el País Vasco el comando asentado en Vizcaya que asesinó con una bomba lapa al policía Eduardo Puelles.

Muy jóvenes

  • Iurgi Mendinueta: de ladrón de armas a jefe militar

    La Policía cree que participó en el robo de armas en la empresa francesa Sidam, en octubre de 2006, en plenas negociaciones entre ETA y el Gobierno socialista. Está fichado desde el año 2000 por su integración en las organizaciones etarras juveniles Haika y Jarrai. Con 27 años, las Fuerzas de Seguridad le sitúan a día de hoy en la cúpula colegiada de los comandos etarras.

  • Beinat Aguinagalde: de la universidad al comando más activo

    Licenciado en Medicina en la Universidad del País Vasco, se presentó al examen del MIR en enero de 2008, tres meses antes de asesinar al socialista Isaías Carrasco. Desde este crimen, el comando de Beinat, formado por otros tres terroristas, cometió 14 atentados en Guipúzcoa, incluido también el asesinato de Ignacio Uría. Tenían como centro operativo Hernani.

 Bombas lapa "multipropósito"

ETA ha comenzado a utilizar lo que la Policía define como "bomba lapa multipropósito", artefactos casi imposibles de detectar en una revisión apresurada, y similar a la que mató al inspector Eduardo Puelles.

El nombre "multipropósito" define a una bomba que tiene como objetivo provocar un incendio en el vehículo, deformarlo para evitar que se puedan abrir las puertas y para que la víctima muera así calcinada, tal y como falleció Puelles.

El explosivo de estas bombas incluye nitrometano, un combustible de aeromodelismo altamente inflamable, una sustancia básica para redoblar la explosión y provocar un incendio después de que estalle la lapa.

Se activa por un sistema detector de movimiento (péndulo o mercurio). Se pintan de negro para confundirla aún más con los bajos del turismo.

La nueva bomba se oculta bajo los bastidores, entre el depósito de gasolina y el hueco de la rueda de repuesto, donde no puede ser detectada a simple vista; sólo puede ser descubierta metiéndose bajo el coche, con un espejo de brazo largo o en un foso de taller.

"Su colocación necesita que el terrorista tenga tiempo para meterse debajo del coche y pueda adherirla. Pero no es indetectable. Un examen riguroso de los bajos del coche, con espejos, debe ayudar a verla", explican expertos en explosivos de la Asociación Española de Escoltas.

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