Algonquin: el cóctel para los más exigentes

  • Su nombre hace referencia a una tribu de indios de Canadá.
  • Su secreto: el whisky de centeno y el vermouth Martini seco.
  • También es irresistible el sabor que le da el zumo de piña.
Primer plano del coctel Algonquin.
Primer plano del coctel Algonquin.
DRY MARTINI

Es el nombre de una tribu de indios del Canadá, cazadores de los bosques. A día de hoy unos cinco mil algonquines viven en el sudoeste de Québec, noroeste de Ottawa y zonas limítrofes de Ontario.

Algonquin es uno de los hoteles con más historia que uno pueda encontrar. Situado en la calle 44 entre la 5ª y la 6ª avenida en Manhattan fue inaugurado en 1.902 y durante los años 20 se convirtió en el lugar de encuentro de un grupo de librepensadores y conversadores: la Round Table.

Dorothy Parker, Harpo Marx, George Kaufman y Robert Benchley entre otros, se reunían en el comedor principal alrededor de una mesa alargada, no redonda, como me comentó que era un camarero del hotel y entre martini y martini interpretaban la vida.

A finales de los 30, Frank Case dueño del hotel y buen anfitrión acogió a un gato de aspecto desaliñado; así empezó la tradición. Hoy los clientes adoran a Matilda la gata residente actual que se mueve por el hotel con total libertad, teniendo únicamente vetada la entrada a la cocina.

Algonquin es también el nombre de un cocktail que se prepara en coctelera: 3/7 de whisky de centeno, 3/7 de zumo de piña y 1/7 de vermouth Martini seco. Batimos bien y servimos en un vaso de old fashioned añadiéndole el hielo que hemos utilizado.

*Dry Martini Cosmopólitan Bar.

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