Cinco consejos para mantenernos productivos en verano

  • Hay que plantearse pocas metas, concentrarse y aprender a decir que no.
Un hombre teletrabajando con varios ordenadores
Un hombre, teletrabajando con varios ordenadores.
DIPUTACIÓN DE HUELVA

Con la llegada del verano la mayoría de las empresas se acogen a la jornada intensiva. La idea nos gusta, pero el problema llega cuando no sabemos gestionar las horas en esta nueva jornada a la que no estamos acostumbrados.

Sea por ese tipo de jornada o porque estemos teletrabajando desde nuestro lugar de vacaciones, es imprescindible tener muy clara la escala de prioridades; por ejemplo, diferenciar lo que es importante de lo que es urgente. Saber administrar este tiempo nos servirá también para cuando volvamos en septiembre con la jornada laboral normal.

La productividad mejora enormemente cuando incorporamos rutinas productivas y eliminamos las improductivas

Intentemos hacer bien las cosas. Udemy, en colaboración con Pau Rodrigo Millán, nos da cinco consejos para aumentar nuestros niveles de productividad en verano.

Pocas metas, pero específicas

Si quieres que algo ocurra, tienes que establecer el qué y materializarlo: puedes escribirlo en un cuaderno, en el tablón de tu despacho o en un papel con imanes en el frigorífico. Lo importante es tenerlo a mano, que le puedas dar seguimiento y recordar. Esa meta, además, tiene que tener fecha límite. Para ello, lo recomendable es establecer un plan de acción, lo que nos permitirá mantener un buen ritmo de productividad. Es clave no fijarse demasiados objetivos, sino establecer metas realistas y realizar solo lo verdaderamente importante.

Concéntrate y elimina las distracciones

Olvídate de la multitarea y del ir haciendo una cosa mientras haces otra. Pon tu tiempo y tu atención en la actividad más importante que tienes entre manos. Y cuando se trata de distracciones, es conveniente trabajar en un espacio adecuado para mantener esa atención. Si estás dedicando unas horas a trabajar desde el lugar de vacaciones, trata de trabajar aislarte de familiares o amigos y lejos de dispositivos electrónicos, en la medida de lo posible.

Programa tu descanso

El descanso es esencial para la productividad. Descansar no es no hacer nada, sino dedicarse a actividades que exigen menos esfuerzo o un esfuerzo diferente, que nos relaje y nos ayude a desestresarnos. Millán recomienda crear una lista mental bajo el nombre de “Lo pensaré mañana”, con esos problemas que nos rondan la cabeza y que impiden que nos concentremos en el descanso y que este sea productivo.

Aprende a decir que no

Elegir es renunciar. Si eliges ser productivo, tendrás que decir que no a muchas otras actividades. Por ejemplo, las propuestas o requerimientos de otros que te desvían de tus metas o los planes atractivos (y más en verano), pero que entran en conflicto con las metas que nos hemos propuesto alcanzar. Otras veces se trata incluso de peticiones de ayuda externas, en ocasiones realizadas por comodidad. Es importante trabajar la comunicación asertiva y marcar unos límites para que las peticiones no entren en conflicto con nuestra productividad.

Establece rutinas y hábitos productivos

La productividad mejora enormemente cuando incorporamos rutinas productivas y eliminamos las improductivas. Conviene realizar las actividades importantes para nosotros mismos durante las primeras horas de la mañana. Y al revés: eliminar los hábitos improductivos, como, por ejemplo, consultar el email o las redes sociales al comenzar la mañana, lo que puede condicionar nuestro día. 

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