El horizonte de la inmunidad de rebaño se aleja: "Partimos de la premisa errónea de que la vacuna detiene la transmisión"

Personas haciendo cola este miércoles en Arc de Triomf (Barcelona) para ser vacunadas en un punto móvil sin cita previa.
Personas haciendo cola en Arc de Triomf (Barcelona) para ser vacunadas en un punto móvil sin cita previa.
MARTA PÉREZ / EFE

El 70% de la población vacunada era, hasta hace poco, el horizonte que prometía el inicio del fin de la pandemia. La esperanza era alcanzar la anhelada inmunidad de rebaño con esa tasa de españoles inmunizado contra la covid-19, prevista para finales de verano; pero la llegada de las nuevas variantes ha alejado esa posibilidad, extendiendo el umbral necesario para lograrla.

Ahora, los expertos creen que no podremos hablar de inmunidad colectiva hasta que el 80 o el 90% de la población total haya recibido la pauta completa o generado anticuerpos por una infección. Algunos incluso eliminan la posibilidad de llegar siquiera a alcanzarla, por lo menos no a corto plazo.

Y es que la llegada de la variante delta, mucho más contagiosa, ha obligado a replantearse ese objetivo al multiplicar el nivel de transmisibilidad por contagiado. "La inmunidad de rebaño del 70% se calculó en función a un número básico de reproducción o 'R' (las personas a las que puede contagiar un positivo) de 2 o 3, que es lo que se estimaba que tenía la covid-19 al principio. Pero ahora se ha visto que es un 50% más transmisible. Es decir, que la ‘R’, según estudios que se han ido publicando, estaría entre 5 y 8", explica a 20minutos el vocal de la Sociedad Española de Epidemiología, Joan Caylà.

La inmunidad de rebaño, también conocida como inmunidad colectiva o de grupo, es un camino eficaz y útil para cortar la transmisión del virus. Es, básicamente, un dique de contención ante cualquier enfermedad infecciosa: a más inmunizados, menos probabilidad de transmisión lo que, en consecuencia, acorta considerablemente la cadena de contagios. De esta forma, si en un grupo de personas la inmensa mayoría cuenta con anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2, el patógeno se encontrará con muchas más barreras (los propios inmunizados) a la hora de alcanzar a los que no están protegidos.

Las vacunas no bloquean la transmisión

"Es una fórmula que se ha utilizado para el control de muchas infecciones y que calcula el porcentaje de población que debería estar vacunada, inmunizada, para parar la transmisión", declara Pere-Joan Cardona, investigador del Servicio de Microbiología del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona. No obstante, cuenta el microbiólogo a este periódico, esa fórmula puede no ser suficiente para este virus en concreto para el que todavía no se ha conseguido hallar la solución a la transmisibilidad. 

"Lo que sucede es que partimos de una premisa un poco errónea, que es que se supone que la vacuna actual detiene la transmisión… y estamos viendo que no es así. Aquí hay un concepto que, con el entusiasmo, se ha olvidado; y es que la fórmula para hacer las predicciones se ha de dividir entre la eficacia contra la transmisión", asevera el experto.

Aunque todavía no se conoce a ciencia cierta cuál es la capacidad de la vacuna para prevenir la transmisión, hay estudios que apuntan que ronda entre el 40 y el 80%, en función del suero. "Con estos números y teniendo en cuenta a la variante delta, la inmunidad de rebaño es un concepto un poco difícil de conseguir", reconoce Cardona. El experto considera algo "prematuro" tratar de calcular la tasa necesaria para alcanzar la inmunidad de grupo, "porque no tenemos todavía toda la información que se requiere para calcular ese número".

De momento, lo que se ha conseguido es desarrollar una serie de vacunas capaces de disminuir considerablemente el riesgo de infección, pero sobre todo el de hospitalización y el de muerte por covid-19. Sin embargo, la receta cien por cien eficaz contra el contagio no ha sido hallada todavía.

"Lo ideal sería eliminar las mascarillas en cuanto nos vacunáramos, pero parece que no va a ser el caso. Ya se ha visto en Israel y en Estados Unidos donde, en cuanto han empezado a prescindir de las mascarillas en interiores, han tenido que rectificar inmediatamente", explica Pere-Joan Cardona. "Por tanto, en el caso hipotético de contar con la vacuna más perfecta, la que tuviese un cien por cien de eficacia contra la transmisión, para llegar a la inmunidad de rebaño se tendría que vacunar a entre el 80 y el 90% de la población. Pero sin una vacuna que tenga al menos ese 80% de eficacia a la hora de evitar la transmisibilidad, es muy difícil llegar a la inmunidad colectiva", añade el microbiólogo.

Un artículo de la revista científica Nature ya advirtió en marzo de la dificultad de alcanzar la inmunidad de rebaño con las condiciones actuales. En él, se exponían cinco razones por las que calificaba de "probablemente imposible" lograr la inmunidad colectiva al covid.

Aparte de la incapacidad de las vacunas desarrolladas hasta ahora para bloquear la transmisión, señalan la desigual campaña de vacunación entre países, la irrupción de nuevas variantes y la incertidumbre sobre cuánto dura la inmunidad individual. "Si la inmunidad basada en la infección solo dura unos meses, eso supone un plazo ajustado para la administración de las vacunas. También será importante entender cuánto dura la inmunidad adquirida con la vacuna, y si son necesarios refuerzos a lo largo del tiempo. Por estas dos razones, la covid-19 podría llegar a ser como la gripe", apuntan en el artículo.

La nueva enfermedad endémica

Con todo, ambos expertos subrayan la crucial importancia de vacunarse contra el coronavirus, "porque ahora ya no estamos en la óptica optimista de que vamos a erradicar a virus, sino de que lo vamos a sobrellevar lo mejor que podamos. Y la vacuna aquí es trascendental", destaca Cardona.

"Alcanzar la inmunidad de grupo no significa que la pandemia deje de existir"

El epidemiólogo Joan Caylà, por su parte, coincide con Cardona en que la línea del horizonte de una inmunidad colectiva se ve todavía lejana y borrosa. "Tengamos en cuenta que a día de hoy tenemos menos del 60% de la población con pauta completa, cuando para alcanzar una inmunidad de grupo importante tendríamos que tener por lo menos al 90%. Es decir, que nos queda mucho todavía", apunta el vocal de la SEE.

Además, y precisamente por esa transmisibilidad a la que siguen siendo susceptibles los inmunizados, las medidas de contención deberán mantenerse incluso entonces. "Alcanzar la inmunidad de grupo del 90% no significa, ni mucho menos, que la pandemia deje de existir. Lo que sí que significaría es que deje de generar un problema, como el actual, de muertes y hospitalizados cada día", añade Caylà.

El microbiólogo Pere-Joan Cardona asegura que "tendremos que vivir con el SARS-CoV-2". Según argumenta, deberemos contar con un sistema de vigilancia para monitorizar las nuevas variantes que surjan, "y esperar que no aparezca ninguna más exitosa que la delta". Así, y según el panorama actual y las herramientas con las que contamos a día de hoy, "lo más sensato es decir que el virus estará con nosotros mucho tiempo".

¿Cuándo nos acercaremos a la 'vieja normalidad'?

"Si llegamos al 90% de inmunizados, se puede plantear. Pero no levantaría las restricciones de una manera abrupta", asevera Cardona. Según destaca, el camino más sensato es el de la prudencia y el de ir valorando, una a una, las posibles consecuencias que pueda acarrear el levantamiento de ciertas restricciones impuestas para frenar los contagios. 

Habrá que observar también cómo evoluciona la situación epidemiológica a medida que avance la campaña de vacunación y vayan completando las pautas los grupos de edad que han sido protagonistas en esta quinta ola. 

"Tendremos que ver el impacto de eso. Los brotes serán cada vez menos importantes, menos intensos, y tendremos una capacidad de disminuir esa transmisión a un cierto valor tolerable. Pero, de momento, el concepto de inmunidad de rebaño entendido como la eliminación de todas las medidas y de la mascarilla, parece que será más complicado".

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