Cristina Tárrega
Cristina Tárrega, en una foto de archivo. 20 minutos

Prefiere la noche al día, el momento en el que las calles de la ciudad se apagan para transfigurarse en territorios libres, temerarios y comanches. Cuando la soledad se hace más fatigosa y las llamadas telefónicas rebotan, como un disparo, en el plató. Donde lo raro encuentra un hueco, los personajes de moda aparecen singularmente ojerosos y se pueden comentar las noticias de la semana, ya sin la urgencia del minuto a minuto. O buscar ayuda para un televidente desahuciado, y pareja a ese otro que ha decidido sacudirse al fin la timidez para encontrar compañía.

Cristina TárregaCada miércoles y jueves reina en el late night televisivo de Telemadrid, de todas las cadenas, la que le permite hacer el formato que siempre ha querido tener: "un programa de servicio social a través del entretenimiento", explica. Dirige y presenta. Esos días, a la 1.00, Cristina Tárrega, 42 años, curvilínea, buenas piernas, rotunda, con la melena rubia de shakira -aunque ella prefiera a Kim Bassinger - resbalando sobre el escote, aparece ante las cámaras. La mirada inquisitiva. Entreabriendo los labios y, al reírse, mostrando la boca enorme, carnosa y sensual.

Entre ondas televisivas

Por allí se sucederán desde tertulias sobre economía a historias anónimas. Voces que relatan al otro hilo del teléfono problemas y abandonos: "Ahora mismo voy a tu casa y te ayudo a buscar a tu marido", contesta la voz firme y bronca de Tárrega desde el plató a una mujer desesperada. Y lo ha hecho, asegura. O ha apelado a la solidaridad de los telespectadores, de la que ella no deja de asombrarse.

Sin embargo no son estas actuaciones de la presentadora las más celebradas por una parte de la audiencia, sino otras. Por ejemplo, cuando sonríe a Iker Casillas para interesarse por su rendimiento en el campo tras haber mantenido relaciones sexuales, o recrimina a Alejandro Sanz porque el segundo tema de su nuevo álbum es, simple y llanamente, "facilón".

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Ella se indigna, sin embargo, si se destacan estos momentos, aunque acepta bien las imitaciones, sobre todo cuando vienen de amigos como Florentino Fernández o Josema Yuste. El programa es mucho más que eso, asegura sacando a colación los 25 años de carrera profesional que lleva a sus espaldas. Comparado con lo que se hace en otras televisiones, se siente una "madre Teresa de Calcuta".

Cuando no trabaja -también es propietaria de dos peluquerías- pone la televisión de madrugada para seguir uno de sus programas favoritos, el deportivo Punto y Pelota, o bien el informativo del Canal 24 horas de Vicente Vallés, que la tiene enganchada y sin dormir.

Un "descalabro" musical

De su pasado como solista en un grupo de los ochenta, Mamá ya lo Sabe, no siente ninguna nostalgia. Aquello fue un "descalabro". Siempre ha sabido que su oído era mejor que su voz, algo que luego le ha servido para trabajar como asesora de repertorios musicales para artistas como David Bustamante, entre otros.

Sí recuerda con cariño, en cambio, su paso por la radio, donde aprendió a improvisar y en la que se formó como periodista. No tanto su experiencia cinematográfica, un cameo en Torrente I: Misión en Marbella en el que interpretaba a una prostituta. "Santiago me engañó", confiesa entre risas.

Una vida ya escrita

Desde pequeña tenía muy claro cómo sería su vida: trabajaría de periodista y no se casaría demasiado pronto. A los 25 escribió en un papel qué características le gustaría que tuviera su futuro marido:  sano, inteligente, deportista, noble, divertido, guapo y buen padre. Asegura que su esposo, el ex futbolista Mami Quevedo, se ajusta perfectamente a esa descripción. Con él comparte un hijo de 5 años, aunque no le importaría tener una niña (se queja de que se pasa el día entre chicazos).

Antes de casarse, no perdió el tiempo, se ha divertido mucho, pero sus relaciones no son conocidas: "Lo que he tenido lo tuve en el extranjero, aquí nadie sabe nada de mi".