Los pensionistas, encantados con los huertos urbanos de Barcelona: "Es una cosa muy bonita para todos"

  • En Barcelona hay 15 huertos en la Xarxa d'Horts Urbans del ayuntamiento, dirigida a jubilados y personas vulnerables.
  • "Es un gran aliciente para relacionarte con las personas y con la naturaleza" explica Consol, una de sus usuarias. 
Teresa y Manuel, dos usuarios del Hort de Can Mestres,en el distrito de Sants-Montjuïc (Barcelona).
Teresa y Manuel, dos usuarios del Hort de Can Mestres, en el distrito de Sants-Montjuïc (Barcelona).
Miquel Taverna

Cultivar tus propios tomates y lechugas en un huerto en medio de la ciudad de Barcelona puede sonar algo extraño, pero es una realidad. La capital catalana dispone de 15 huertos urbanos, que forman parte de un programa del ayuntamiento que se inició en 1997, con la puesta en marcha de los huertos de Can Mestres -en el barrio de Sants-, si bien el primero de todos fue l’Hort de l’Avi, en Gràcia, el año 1989, fruto de la petición de un grupo de vecinos.

Hoy la Xarxa d’Horts Urbans va dirigida a personas mayores de 65 años, con diversidad funcional o en riesgo de exclusión social. La idea es que estos espacios sirvan para crear un tejido de nuevas relaciones entre vecinos, ocupar su tiempo y “mejorar su calidad de vida mediante una actividad física muy positiva para su salud”, según explica el consistorio.

Hort de Can Mestres, en el distrito de Sants-Montjuïc (Barcelona).
Hort de Can Mestres, en el distrito de Sants-Montjuïc (Barcelona).
Miquel Taverna

Para disfrutar de ellos, el Ayuntamiento de Barcelona saca a concurso una serie de plazas que dan derecho a ser usuario de uno de los huertos durante cinco años. Una vez dentro, las personas tienen acceso a estas pequeñas parcelas de entre 25 y 40 metros cuadrados, donde pueden cultivar hortalizas, verduras, así como plantas aromáticas y flores de temporada.

"Me gustaría continuar mientras mi cuerpo me lo permita"

Consol Paisal, de 71 años, es una vecina del barrio de la Bordeta y usuaria de l’Hort de Can Mestres desde el año 2018. En una entrevista con este diario, habla con alegría e ilusión de su huerto: “Conoces a gente del barrio, haces un poco más de vida social, y también es un aliciente para salir de casa y hacer un poco de ejercicio. Esto está muy bien para la gente mayor que se ha pasado la vida trabajando, porque cuando te cortan el ritmo tienes que buscar algo para no quedarte en casa”, explica.

Consol Paisal, una de las usuarias de l'Hort de Can Mestres.
Consol Paisal, una de las usuarias de l'Hort de Can Mestres.
Miquel Taverna

“Suelo ir tres veces por semana, según cómo esté la tierra. Planto tomates, lechuga, pimientos, berenjenas, fresas… Cada uno planta lo que quiere. Además, es un sitio muy familiar. Si tú algún día no puedes ir, se lo dices a un compañero y nos ayudamos entre nosotros”.

Asimismo, Consol aclara que “todo lo que se recoge es para uso particular, no puedes hacer negocio con ello”, por lo que siempre tiene margen para darle diversas salidas a la cosecha: “Siempre uno recoge más de lo que puede consumir, por eso a veces se lo doy a amigos o vecinos. La gente, cuando sabe que tienes un pequeño huerto, siempre te pide. También en verano aprovecho para hacer conservas y congelar la verdura“, cuenta.

Me gustaría continuar mientras mi cuerpo me lo permita, y que los que vienen detrás puedan disfrutar también de ello. Es un gran aliciente para relacionarte con las personas y con la naturaleza, y eso mentalmente va muy bien”, dice.

"Me encanta trabajar la tierra"

La misma opinión expresa Manuel Benítez, un hombre de -casi- 83 años, que se crió en el campo y llegó a Barcelona desde un pueblo de Málaga con 24 años. “A mí me encanta trabajar la tierra. Voy allí y, cuando llego, me crezco de una manera… Trabajo y eso me aporta mucho”, explica en una entrevista con 20 Minutos.

Manuel Benítez, uno de los usuarios de l'Hort de Can Mestres.
Manuel Benítez, uno de los usuarios de l'Hort de Can Mestres.
Miquel Taverna

Manuel cultiva una cosa u otra según la época: “Ahora mismo lo que hay sembrado son tomates, pimientos, berenjenas, y alguna lechuga. Y a partir de la segunda quincena de agosto ya se pueden ir sembrando cosas de invierno”, cuenta. 

Asimismo, recuerda la cosecha que se echó a perder por el confinamiento de 2020: “Nos dijeron que lo cerraban y en aquel momento todo lo sembrado se perdió. Y luego tuvimos mucha faena para ponerlo todo en marcha. Además, cuando volvimos a sembrar, ya era tarde porque hacía calor y se le sacó poco provecho”.

A día de hoy, continúa yendo “dos o tres días a la semana”, y espera poder continuar haciéndolo: “Creo que es una cosa muy buena y que no se debería perder. Deberían haber todavía más sitios como este que se pudieran aprovechar. Es una cosa muy bonita para todos”, concluye. 

Teresa y Manuel, usuarios de l'Hort de Can Mestres.
Teresa y Manuel, usuarios de l'Hort de Can Mestres.
Miquel Taverna
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