Por los bosques del País Vasco francés

  • Su clima favorece una exuberante vegetación.
  • Los aficionados a la marcha en montaña tienen aquí su paraíso.
  • La cocina es otro de los atractivos de esta zona.
Ostapé, en el País Vasco francés.
Ostapé, en el País Vasco francés.
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Gracias a su clima, la región ofrece una vegetación exuberante todo el año, entre landas y pastos, la naturaleza allí se encuentra perfectamente preservada.

Como en las montañas, en esta región se pueden admirar las crestas de Iparla, formada por 6 picos, de los que el de Iparla  es el más alto, con 1044 metros, entre Bidarray a Ispeguy, una frontera natural entre los valles de Baztan y de Baïgorry que protegen numerosas rapaces. Los impresionantes

cañones ofrecen un panorama espectacular: las paredes de las gargantas de
Kakvetta y de Holçarté pueden alcanzar 200 ó 300 metros.

El bosque de Iraty, el hayal más grande de Europa, ofrece a los paseantes una senda acondicionada cerca del lago Iratisoro, que permite descubrir la riqueza de su fauna y de su flora. Los aficionados a la marcha en la montaña pueden disfrutar de un amplio abanico de itinerarios, que permiten practicar, con arreglo a su nivel, paseos, caminatas o ascensiones.

Y si lo que quieres es experimentar una auténtica inmersión en en corazón del País Vasco francés, hay que alojarse en el hostal  Ostapé.

En Bidarray, en el vasto dominio de Chahatoa, 45 hectáreas de prados y de bosque, en el seno de una reserva natural se encuentra Ostapé.

Este hostal, cuyo nombre significa «a la sombra de la hoja de roble», es una mezcla de tradición y de modernidad. Son cinco casas de campo, entre ellas,  una granja del siglo XVII, se esconden entre colinas y bosques. También se puede disfrutar de la mejor gastronomía:

jamón de Bayona, atún de San Juan de Luz, cerdo de Patilla y de los Aldudes, queso al leche de oveja de Bidarray, palombe y seta en otoño, Axoa (ternero a la guindilla de Espelette)... la cocina de los vascos es casi tan antigua como este pueblo.

Claude Calvet, el jefe de Ostapé se propone iniciar a los visitantes en los sabores de platos soleados con una clase de cocina. Además, se puede completar esta iniciación gastronómica con una visita del viñedo de Irouléguy, en Saint-Jean-Pied-de-Port, de la ciudad de Espelette célebre por su guindilla, o descubrir la sidrería vasca en Ascain, entre otras actividades.

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