Berlusconi promete bailarinas a los obreros en L'Aquila y afirma: "Italia me quiere así"

  • El primer ministro italiano, en la ciudad destruida por el terremoto.
  • Se defiende diciendo: Estoy hecho así y no cambio".
  • Una mujer revela cómo eran las fiestas de Berlusconi.
Silvio Berlusconi con una imagen de los Abruzzos.
Silvio Berlusconi con una imagen de los Abruzzos.
Giuseppe Giglia /EFE

El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, ha vuelto a bromear sobre los escándalos en los que está envuelto ante unos obreros de la ciudad de L'Aquila: "Chicos, si todo va bien pienso que de verdad os traigo a las bailarinas, a las menores, porque de otro modo nos tomarán por homosexuales".

Estoy hecho así y no cambio. Si me quieren así, me quieren. Y los italianos me quieren

Uno de los responsables de la obra le ha respondido: "!Y nosotros nos las llevaremos a casa!".

Berlusconi ha visitado este jueves la ciudad de L'Aquila, epicentro del terremoto que el pasado 6 de abril sacudió la zona y dejó 299 muertos, para asistir a la asamblea de Farmindustria (asociación de la industria farmacéutica) en la que ha pronunciado un discurso en el que aparecía muy relajado.

"Los italianos me quieren así"

En la localidad cercana de Coppito, el político italiano se ha referido a las polémicas sobre las fiestas con menores en sus residencias de Cerdeña y Roma sobre las que todos los días la prensa aporta nuevos datos.

"Estoy hecho así y no cambio. Si me quieren así, me quieren. Y los italianos me quieren, tengo el 61% de popularidad, el récord absoluto de Occidente. Me quieren porque me sienten bueno, generoso, sincero, leal, que mantengo las promesas", ha asegurado.

Así eran las fiestas de Berlusconi

Este mismo jueves, el diario italiano La Repubblica ha publicado una entrevista con Patrizia D'Addario, una mujer de 42 años que asegura haber cobrado por acudir a la casa del primer ministro italiano y que ha descrito las fiestas de Berlusconi en su residencia de Palacio Grazioli en Roma.

Cuando se sentó Berlusconi, noté los tacones que llevaba en los zapatos

Según D'Addario había una veintena de chicas que llamaban a Berlusconi "Papi", excepto ella que se dirigía al primer ministro como "Silvio".

Cuando se sentó Berlusconi, "noté los tacones que llevaba en los zapatos" y cuenta que les puso un larguísimo vídeo, en el que se veía al primer ministro con los líderes internacionales, los mítines, una gente que cantaba "menos mal que Silvio está" y "en ese momento las chicas se pusieron a hacer la ola".

D'Addario afirma que la celebración, en la que participaron el líder y 20 chicas, era "un harén" en el que existía "un sólo jeque, él".

D'Addario cobró 1.000 euros por acudir a esta fiesta, aunque en otra visita al Palazzo Grazioli, la acompañante profesional asegura que fue "una cosa más íntima" y no fue pagada porque recibió la promesa de ayuda en un proyecto de construcción de su familia.

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